Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Ayesa como síntoma
Como ya ocurrió el domingo, el aeropuerto de Málaga vivió ayer una jornada de caos. Entre los que tienen el objetivo de salir del país, prisas. Entre los trabajadores, estupefacción. Las terminales, dispares: salidas, llenas; llegadas, desiertas. Unos 323 vuelos programados y algunos cancelados, y una consigna compartida: la situación solo es comparable con los meses de agosto. "En estas fechas, un vuelo lleva unos 30 pasajeros; ahora van llenos. Van a llevar el virus a todas partes", argumentan.
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