El lanzador de cuchillos

La candidata

Podemos, a veces, como en Valencia, toma decisiones extravagantes, y otras sencillamente indecentes

La ministra de Igualdad, Irene Montero, de profesión sus sórdidas ocurrencias, presentó de esta manera en un mitin a la candidata de Podemos al consistorio valenciano: “Querida Pilar, eres la alcaldesa que necesita Valencia: una mujer sorda, bollera, feminista, valiente, que no se va a poner de perfil”. Sordomuda y lesbiana: la discapacidad y la condición sexual como garantías de excelencia en el desempeño político. En 2019 sorprendió la noticia de que una mujer tartamuda fuera nombrada portavoz de un partido de izquierda radical en el Parlamento portugués. Joacine Katar Moreira contestó así a quienes consideraron su nombramiento disfuncional: “Yo tartamudeo cuando hablo, no cuando pienso; el problema son los diputados que tartamudean al pensar”. Una respuesta brillante, sin duda, pero un portavoz no sólo debe pensar correctamente, sino también hacerse entender, y la vocera Moreira, era incapaz de plantear las preguntas que llevaba preparadas en los noventa segundos reglados. La pantomima duró poco: a los tres meses, Livre, el partido del que Moreira era la única diputada en la Asamblea, prefirió perder el escaño a tener que seguir aguantando a la guineana, que acusó entonces a sus ex compañeros de utilizar su condición de negra y tartamuda para lograr la subvención que obtienen los partidos que consiguen representación parlamentaria. Un espectáculo grotesco. Esperemos que lo de Valencia salga mejor, pero es conveniente no olvidar, obsesionados como estamos con la defensa de la diferencia, que la política debe operar en el terreno del sentido común.

Podemos, que llegó al mundo de la política a epatar, a veces, como en Valencia, toma decisiones extravagantes, y otras –estoy pensando en el mantenella y no enmendalla de la funesta ley del sólo sí es sí–, sencillamente indecentes. Por no hablar de la respuesta que dio Irene Montero al periodista que le preguntó por la decisión de EHBildu de llevar en sus listas a cuarenta y cuatro terroristas, siete de los cuales con delitos de sangre: “Es un partido democrático. Desde el máximo respeto a la legalidad, a la ley electoral y a todos los procedimientos democráticos, cada partido elige a sus candidatos. Y no tengo más que decir”. Demasiado tarde, señora ministra. Vuelve usted a ser esclava de sus palabras. Como cantaba Shakira, otra ilustre resentida, es usted bruta, ciega, torpe, traste y testaruda. Sorda también, pero no muda. Lo que constituye una auténtica desgracia.

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