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Tinta y borrones

Las cosas serias

Mientras se hable de la foto del McDonald, no se afronta la situación de la educación o la sanidad

A estas alturas de la eterna campaña electoral en la que estamos inmersos deberíamos haber tomado ya posiciones en uno u otro bando. Al menos eso es lo que se espera y a lo que parecemos estar obligados. A tomar partido y a definirnos, además, de extremo a extremo. No valen las medias tintas. Estás conmigo o contra mí. Así, o te ofende un sketch humorístico en el que se utiliza la bandera de España o eres un radical de izquierdas. O te ríes de la foto de Juanma Moreno y Pablo Casado en un McDonalds de Sevilla y te indigna que no se fueran a una taberna de Triana en vez de a una multinacional americana o eres un facha. Así calificamos y etiquetamos a las personas: los que piensan como nosotros o los que están equivocados, una tendencia que con el uso de las redes sociales se ha disparado y provocado situaciones ridículas que están aprovechando los partidos políticos.

Ya sólo importa la foto, el tuit, el vídeo con subtítulos de colores o las viñetas. Una protesta es una provocación, una manifestación es una irresponsabilidad y así pasa con todo. Los dos extremos polarizados de una misma realidad parecen las dos únicas opciones posibles. Hay que tener siempre una opinión de algo, hay que valorar si lo han hecho bien o mal. Hay que rasgarse las vestiduras o idolatrar, pero nunca permanecer ajeno o sin opinión.

En eso está la campaña, según los últimos movimientos. Por muchos gurús de la comunicación y la política, lo que siempre funciona y está más que inventando es que lo importante es que hablen de uno, da igual si es mal o bien. Y en eso, todo hay que decirlo, el PP está arrasando con sus puestas en escenas. Algunas pueden tener el efecto inmediato -como la foto en el famoso puticlub para hablar de los gastos irregulares de la Faffe-, otros son más complicados de entender como la foto de la tortilla -a mí todavía no me queda claro- y los últimos, como la foto del McDonald, generan una ola de cachondeo que los gurús sabrán si es o no contraproducente.

Vamos a lo de simple, a la imagen y la frase lapidaria. De vez en cuando alguna promesa que sabemos que no se va a cumplir y así evitamos hablar de los asuntos serios. Porque mientras se hable de la foto del McDonald nos olvidamos de las declaraciones de la ministra García Tejerina sobre los niños andaluces y, mientras nos acordamos de eso, evitamos ir al fondo del asunto, hablar de la situación de la educación. O de la sanidad. O de las cosas serias.

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