Sine die

Nos dan coba con el Covid

La pandemia ha venido como anillo al dedo para facilitar el avance de la implantación definitiva del pensamiento único

No es por nada, pero para mí que nos están dando coba con el Covid. Hay demasiadas cosas que no cuadran. Jamás un virus fue tan listo ni su capacidad de expansión tan rápida. De acuerdo con que la gente no para, que va de un lado para otro del planeta como si se moviese por los pasillos de su casa, que los jóvenes no dejan de poner en práctica, que no en valor como se dice ahora, el instinto gregario que les caracteriza y que muchos adultos pretenden seguir pareciendo jóvenes adolescentes toda su vida haciendo el ridículo más irresponsable, pero sigo pensando que hay muchos matices extraños y misteriosos.

Pensábamos que con la llegada del verano la pandemia iría cediendo y todo volvería a la normalidad, nueva o antigua, pero al fin y al cabo una cierta normalidad. Sin embargo, ha acabado el verano, llegado el otoño y me temo que tras él vendrán un invierno y una primavera, sin que se atisben los esperados cambios. Palabras como desescalada o pico de la curva (¿una curva puede tener picos?), tan en boca de los comunicadores hace unas semanas, han pasado ya a formar parte de ese catálogo de términos olvidados, como chapapote, pertinaz sequía o pequeño Nicolás, que gozaron de unas semanas de gloria y pasaron como estrellas fugaces a caer de lleno en el olvido.

El afán de algunos es el control de todos. Al parecer, todos somos sospechosos. Estamos sujetos a que nuestros gustos y costumbres sean permanentemente controlados, para así poder manejarnos mejor y vigilar nuestras acciones. El confinamiento es un hecho, ante todo, de privación de libertad, una orden impuesta en aras de una supuesta protección que de esa forma justifica la implantación de un mundo orwelliano. Una civilización controlada incapaz de pensar y actuar por sí misma. La pandemia ha venido como anillo al dedo para facilitar el avance de la implantación definitiva del pensamiento único.

Algún día, no se sabe cuándo, se dará por finalizada la pandemia y sus atosigadores términos pasarán a engrosar el catálogo de vocablos en desuso, pero el mundo resultante ya no será el mismo. La sociedad que se instale será diferente, menos igualitaria y, con toda seguridad, menos libre. Mientras unos debaten acerca de mascarillas, fases y estadísticas, otros van al grano y aprovechan la oportunidad para conseguir sus objetivos. De la misa la media. Nos están dando coba aprovechándose del Covid.

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