La esquina
José Aguilar
Sísifo revive en la izquierda radical
Me voy temprano, como todos los viernes, porque mira tú por donde resulta que también soy tertuliano y además el primer tema es el día mundial de la radio. Allí nos reunimos, la Tertulia de los Viernes, que es como la llamamos cariñosamente, alrededor de María José Vidal, directora de El día por delante en Canal Málaga Radio y magnífica periodista a la que debo mis días de radio. Te das cuenta de lo difícil que es que se produzca la magia de la radio, cuando hay que conseguir que los temas de la tertulia sean de interés para los oyentes y, al mismo tiempo, hay que mantener un ambiente relajado entre los tertulianos para que exista variedad de intervenciones y pluralidad de opiniones, a ser posible en un tono ameno y entretenido para la audiencia. ¡Ella lo consigue!
En todo esto este tiempo, he aprendido que la tertulia puede ser una expresión maravillosa de la opinión en la que se produce una combinación desigual entre información, análisis, divulgación y entretenimiento, en la que están permitidas pinceladas de cultura, brillantez y sentido del humor pero sin aburrir jamás y, eso sí, dejando hablar y escuchando a los demás tertulianos.
Si miro hacia atrás, me doy cuenta que en el franquismo la radio y el cine contribuyeron a formar la memoria sentimental de las generaciones de la posguerra. La radio era también la copla. Como explicó Vázquez Montalbán, “la copla era la cultura autorizada, impuesta por el régimen desde la radio, que creó la cultura de masas en los 40…Pero el público recogía lo que oía a su manera, y convirtió la copla en su historia emocional y sentimental”.
Sin embargo, para mi generación, la radio fue un medio de aprendizaje de la democracia que estaba empezando en España y, sin duda, cultural. Cambiaron los informativos, empezaron a surgir algunas tertulias y el golpe de Estado nos demostró la importancia de la radio como medio informativo en unas circunstancias excepcionalmente graves para el país. Se produjo una revolución de la FM y podías escuchar música de todo tipo pero también programas interesantes sobre cine, teatro y arte. La radio jugó un papel importante en aquellos años primeros años de la democracia. Para muchos de nosotros, la radio fue un medio de aprendizaje político y cultural de primera magnitud.
Sin embargo, los tiempos han cambiado mucho, disfrutamos de una televisión con decenas de canales, internet, redes sociales y la radio ha cambiado mucho. La radio en España cuenta con 24,4 millones de oyentes diarios de lunes a viernes y una media de 96 minutos de escucha por persona. Esa radio de hoy ha cambiado de los 24.484.000 oyentes en días laborables, 3.306.000 escuchan pódcast y dentro de esa cifra, 1.459.000 personas escuchan exclusivamente pódcast, es decir, casi el 6 % no escucha la radio en directo. Se trata de una transformación en la forma de la radio. Y no olvidemos que la palabra es corazón de la radio. Ya nos habló Marta Nussbaum del poder de la radio: “La radio era, en cierto modo, un medio muy filosófico. Podías argumentar en la radio y la gente lo escuchaba”.
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