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Felipe González declara que si Sánchez vuelve a ser candidato del PSOE votará en blanco, Marísa Guardiola echa un órdago a Vox y se presentará a la investidura, y en esa convulsión política se anuncia con trompetas y fanfarria que el día 21 se presenta en Madrid una Alianza que integra a Sumar, Izquierda Unida, En Comú y Más Madrid. El Sumar de toda la vida desde que Yolanda Díaz lo presentó en Madrid en mayo del 2022.
Faltan Podemos y Compromis de los grupos presentados hace cuatro años, aunque no se puede descartar que se adhieran otros partidos. Podemos es difícil que no haga porque las relaciones con el Gobierno no van muy allá. Aquel Sumar que nació en un acto en el que Yolanda Díaz rebosaba satisfacción, ha vivido traiciones, desencuentros, rivalidades… y un deterioro político que ha sumado, al contrario de lo que pretendía el nombre, varios fracasos electorales.
En ese proceso, Yolanda Días se ha convertido en una figura incómoda, más conocida por su agenda personal, muy cargada, que por sus éxitos políticos, aunque se cree merecedora de felicitaciones por iniciativas legislativas no tan relevantes como presume. De vez en cuando Pedro Sánchez da luz verde a algunas de sus propuestas como vicepresidenta y ministra de Trabajo, para que no se amargue por las muchas rechazadas.
Este nuevo intento de crear un frente de izquierdas suena por tanto a ya visto, aunque sus impulsores presumen de que llevan semanas de negociaciones. Y suena también a que se ha acelerado la presentación porque Gabriel Rufián lleva un tiempo proponiendo un acuerdo de las izquierdas y no querían los actuales promotores de este nuevo invento, que el diputado catalán les robara la merienda. Por no mencionar el tufillo de que esta presentación busca que se olvide pronto el fracaso de Podemos en Aragón. Partido que es origen de Sumar y en el que han tenido papel de relieve algunos de los que hoy presentan esta Alternativa.
Frente a ese fracaso del pasado domingo, aparece la Chunta, que no ha perdido su identidad ni sus principios, que actúa como un inequívoco partido aragonés de izquierda, y se ha dedicado a atender los problemas de los aragoneses y defenderlos cuando los gobiernos regionales y centrales no les prestan atención.
Esa forma de plantear el trabajo de un partido es lo que han respaldado los aragoneses el pasado domingo, doblando escaños frente a otros partidos de izquierda que han desaparecido como Podemos… o han tenido un fracaso histórico como el PSOE.
No están los españoles para plataformas y alianzas que se presentan presumiendo del trabajo que van a realizar. Con frecuencia se les ve más dedicados a defender cargos y ponerse medallas que a lo que se espera de ellos. En contra de lo que cuentan, lo que transmiten es que les une las ansias de poder que solo encuentran bajo el paraguas acogedor de Sánchez que por sí solo no consigue la mayoría para gobernar.
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