Paisaje urbano
Eduardo Osborne
¿Qué hacemos con Vox?
En este país está la cosa política tan revuelta y confusa, tan baja de nivel, que parece bastar el cumplimiento de tu deber mínimo, el de estar ahí, para alcanzar la calificación de sobresaliente en el examen diario al que se somete la autoridad. Eso le ha pasado a Juanma Moreno, que ha cumplido básicamente con su deber y no ha tenido que recurrir a mentiras para ocultar dónde estaba mientras una buena parte de Andalucía se encontraba (se encuentra) bajo las aguas, ni le ha echado las culpas al Gobierno central de sus propias limitaciones e incapacidades. Mazón bajó tanto el baremo con su interminable comida en El Ventorro que cualquiera que se quede quieto aprueba en estas oposiciones del día a día de la gestión política.
Así, el presidente andaluz sólo ha tenido que mostrarse preocupado y hacer el imprescindible acto de presencia, mostrándose al mando y siguiendo las directrices de los técnicos, para superar con creces el bache en el que se metió, precisamente por tratar de engañar o quitar importancia, cuando el escándalo de los deficientes cribados para el cáncer de mama. Digamos que hay algunos que aprenden las lecciones y otros que se empeñan en echarle la culpa a que el profesor les tiene manía.
El que no sabemos si atendió bien durante la clase que se impartió en Extremadura es el presidente aragonés, Jorge Azcón, quien siguiendo los pasos de su colega María Guardiola, adelantó las elecciones para aflojar un poco el abrazo del oso que es Vox. Como a esta, la jugada le ha salido regular y ahora siente mucho más cálido el achuchón ultraderechista. Pero al parecer eso no importa, es decir el futuro de los extremeños y aragoneses no era lo que se jugaba, sino el de Pedro Sánchez, y Azcón, en cambio se ha alegrado y vanagloriado de que sus ciudadanos le han dado un revolcón al jefe del Gobierno español.
En realidad, esa es la intención del PP, según parece: convocar elecciones regionales sucesivas (iba a escribir excesivas, acto fallido) no para mejorar la gestión de la cosa pública en sus comunidades adquiriendo más estabilidad, sino para dar disgustos a los socialistas aun a costa de hipotecarse más a la presión de Vox, ese partido que vive del incomprensible miedo que les ha entrado a muchos españoles. El próximo golpe previsto contra el PSOE es dentro de algo más de un mes, en Castilla y León. Lo veremos, y en periodos sucesivos a menos que la gente, la soberana, se harte de este juego consistente en celebrar elecciones generales a plazos sin llamarlas por ese nombre.
También te puede interesar
Paisaje urbano
Eduardo Osborne
¿Qué hacemos con Vox?
En tránsito
Eduardo Jordá
Regularización
Yo te digo mi verdad
Manuel Muñoz Fossati
Libertad sin ira
La ciudad y los días
Carlos Colón
Para blanqueo, el de ETA
Lo último