No salen las cuentas

17 de febrero 2026 - 03:09

La música suena muy bien, pero la letra no convence. La escenografía tampoco da pie a la confianza, es la que suele utilizar Pedro Sánchez cuando se encuentra contra las cuerdas. Por ejemplo, en tiempos electorales. Acaba de sufrir dos derrotar considerables, tiene una cita complicada dentro de un mes en Castilla Y León y otra después en Andalucía, y los sondeos no le son favorables. Por si no fuera motivo suficiente de preocupación, en el PSOE empiezan a revolverse las aguas, incluso en el sanchismo, hasta el punto de que algunos de los más afines ya andan diciendo que Sánchez es el mejor pero confiesan que si no gobierna en la próxima legislatura, lo más probable es que pierda el liderazgo del partido y acabe su carrera política. Nada de liderar la oposición para regresar triunfante en pocos años.

La escenografía es la típica de quien necesita anunciar lo que sea para conseguir votos en el espacio más breve de tiempo. Así que rodeado de la práctica totalidad de sus ministros, y con cara de triunfador, ha vuelto a contar que creará un fondo soberano dedicado fundamentalmente a vivienda de alquiler asequible. Y lo explica: 23 mil millones que saldrán de fondos europeos que gestionará el ICO, más deuda, más inversión privada. Puede sumar 120 mil millones de euros.

Profesionales consultados para que analizaran estas cifras, coincidieron, casi milimétricamente, que no se alcanzan ni en sueños, entre otras cosas porque los inversores privados, a pesar de la buena marcha de la macroeconomía, que efectivamente va como un tipo, sienten una desconfianza creciente hacia el actual gobierno de España, agudizada en los últimos tiempos por la crisis del transporte que afectará gravemente al turismo, lo está afectando ya.

Los grandes inversores inmobiliarios hace tiempo que miran con recelo a España y buscan otros países para sus operaciones de gran nivel. Porque la burocracia en España es insoportable, los permisos para construir proyectos de vivienda pueden llevar a los 6 o 7 años de papeleo. Y a ello hay que añadir la falta de trabajadores del sector, hoy cubierto mayoritariamente por inmigrantes no regularizados, lo que pone al contratador fuera de la ley. Por último, los costes de construcción se han disparado, hasta el punto de que importantes empresas de construcción ya no miran hacia España porque no les salen las cuentas.

Esos condicionamientos, en los que coinciden los tres expertos inmobiliarios consultados, con toda seguridad los conocen los asesores del presidente, empezando por su ministro de Economía y su ministra de Vivienda y es fácil concluir que Pedro Sánchez, ante una situación desesperada, pretende captar votos prometiendo viviendas de alquiler a bajo coste, a sabiendas de que no puede disponer a corto plazo del necesario incremento de viviendas. Y tampoco alquilarlas a un precio asequible en el caso de que se construyeran en breve. Es decir, Sánchez busca votos debajo de las piedras utilizando, una vez más, el engaño.

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