Nuestro Ohio ya no es Aragón

01 de febrero 2026 - 03:13

Aragón votaba como el conjunto de España, el resultado de las elecciones generales en la antigua corona medieval que conquistó el Levante y medio Mediterráneo era clavado al del conjunto del Congreso. Un grupo de politólogos publicó hace años un librito sobre el voto de los españoles que tituló Aragón, nuestro Ohio, porque en Estados Unidos ocurre lo mismo con este territorio del Medio Oeste. Uno de sus autores, el locuaz Pablo Simón, lo relató en una de esas charlas espectáculos que la llorada Teresa Torres celebraba en su Café de Levante, remolino selecto de culturetas y conversadores de la ciudad de Cádiz. Con un copa, por supuesto. Pero es el mismo Simón quien ha advertido que Aragón ya no votará el 8 de febrero como se supone que lo hará España, lo que comenzó en Extremadura en diciembre es un tren de borrascas en la que cada elección alimenta a la siguiente y va dejando marcada una tendencia, un devenir, no una conclusión.

Aragón no es España porque ambos han dejado de ser bipartidistas, Vox es el principal fenómeno electoral desde que se extinguió el glamour de los partidos del 15-M, los morados y los naranjitos, y su fortaleza rompe el balanceo que el PP y el PSOE mantenían desde la Transición con la muleta interesada de los partidos nacionalistas. Su suerte es que su irrupción viene a coincidir con una ola internacional de partidos populistas de derechas, muy variados, pero a los que les une el rechazo a la inmigración y a la globalización económica. Trump es su referente, Meloni su moderadora.

En Andalucía Vox está mostrando una fortaleza generacional, aunque una mayoría prefiere al PP para gobernar en la Junta, el de Abascal es el partido que más citan los menores de 54 años como la formación que mejor podría atender tanto los problemas del país como los propios, según el Centra, pero en casi todas las divisiones etarias ganan los populares cuando se les pregunta por la intención del voto. Sólo falla en los mayores de 65 años, para quienes el preferido sigue siendo el PSOE.

En Aragón, que no es más que Zaragoza rodeada de puntitos –tiene una población similar al de la provincia de Cádiz–, Pilar Alegría quedará mejor que Miguel Ángel Gallardo, Azcón volverá a gobernar y se tendrá que apoyar en un Vox aún más decisivo que en Extremadura, ése parece el destino de quien ha aspirado a ser un Juanma Moreno en el PP.

Justo ese día, el 8 de febrero, en otro antiguo condado medieval de las Españas, Portugal, se celebran la segunda vuelta de unas elecciones presidenciales en las que han quedado en liza un socialista, Antonio Jose Segura, y el líder del partido ultra, André Ventura, a quien los sondeos vaticinaban una victoria aupada por la ola trumpista.

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