El orden de las palabras

Tras escucharnos, Julián, partidario más de puentes que de orillas, dijo que todos se equivocaban

Julián decía que el arte del toreo consistía en lograr engañar sin mentir. Con fama bien ganada de sabio, son muchos los que le solicitan ayuda para descifrar este complicado mundo que nos ha tocado vivir; pero él, un pesimista alegre, siempre contesta que "es más de preguntar que de responder", y guarda silencio. La última vez que le ví, me sorprendió su desconocimiento sobre lo acontecido en el Parlamento con ocasión de votar la ley que regularía el mercado laboral. Lo atribuí a su condición de poco interesado en la política diaria, por lo que necesitamos explicarle el asunto, mientras él escuchaba sin que su rostro trasmitiera señal alguna sobre en qué lado creía que estaba la razón de tan controvertido tema. Comenzamos por contarle que la ley iba avalada por un pacto entre sindicatos, Gobierno y empresarios ("eso es bueno", dijo); que suponía cumplir con las exigencias de Europa para conceder las ayudas a la recuperación ("mejor aún", añadió). Pero que el PP afirmó que no cambiaba nada esencial respecto al marco vigente que ellos aprobaron en su día, y anunció que derogarían la nueva legislación en cuanto regresaran al poder (¿Por qué si era su ley?). Le dijimos que los socios del psoe esta vez eran su principal oposición y que, sin embargo, Ciudadanos se alineaba a su favor. Le explicamos que fruto de ello, Ezquerra Republicana, el Partido Nacionalista Vasco y Bildu, votaron lo mismo que Vox y el PP, y que los dos tránsfugas de UPN justificaron su voto diciendo que no podían estar del lado de quien se apoyaba en los proetarras para gobernar y debido a ello terminaron por votar lo mismo que los de Otegui.

Y la traca final. Primero ganaron unos, pero al final fueron otros. Algo así como cuando el árbitro no pita un penalty, pero si lo hace el Var. Hubo un parlamentario del PP que aludiendo problemas de salud votó telemáticamente y lo hizo a favor del Gobierno; consciente de su error acudió al Congreso a votar en perfectas condiciones, pero no le dejaron entrar. Que el Asunto era para el PP y Vox muestra de totalitarismo al tiempo que elogiaban a los tránsfugas de UPN protagonistas de un nuevo tamayazo. Al mismo tiempo, en la antaño cuerda Cataluña, los parlamentarios nacionalistas que tanto insisten en dar la palabra a los catalanes se afanaban en detener la actividad de su propio Parlamento.

Tras escucharnos, Julián, partidario más de puentes que de orillas, dijo que todos se equivocaban con el orden de las palabras, porque mentían sin parar, pero no engañaban a nadie. "Les cogerá el toro", concluyó.

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