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Aparecen cabras montesas decapitadas en el paraje de Maro-Cerro Gordo

Un ejemplar de cabra montés, en una imagen de archivo.

Un ejemplar de cabra montés, en una imagen de archivo. / M. H.

Fotógrafos aficionados han denunciado la aparición en los últimos días de cabras montesas decapitadas en el paraje natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo, ubicado entre las provincias de Málaga y Granada, situación que aseguran que no es nueva y ante la que apuntan hacia cazadores furtivos.

En el Ayuntamiento de Nerja no tienen conocimiento del hallazgo reciente de un animal de ese tipo en esas condiciones, pero Ismael Ramírez, aficionado a la fotografía de naturaleza, asegura a EFE que él mismo encontró hace unos días una cabra montés sin cabeza en la zona de la Cala del Pino, en el municipio nerjeño.

Afirma que otro fotógrafo halló días después que él otro mamífero salvaje de este tipo decapitado en el mismo enclave y se queja de que las autoridades y las fuerzas de seguridad no solucionen este problema pese a las denuncias del colectivo de estos aficionados, que han llegado a las redes sociales.

Ha explicado que hace tiempo otro fotógrafo iba a captar la imagen de una cabra montés justo en el momento en que se produjo un disparo en la zona, que en este caso no llegó a alcanzar al animal, una fauna habitual en la zona, en la que señala que “se ceban los furtivos”.

El paraje tiene cerrado el acceso con vehículo a zonas como la Playa del Cañuelo salvo a quien esté autorizado, aunque puede adentrarse en él mediante veredas.

Situación denunciada hace años

Esta situación ya se denunciaba hace años, incluso una exposición fotográfica en un centro cultural municipal de Nerja sobre la cabra montés buscaba precisamente llamar la atención ante el problema de la caza furtiva, que llevaba a extinguir la población de machos de esta especie por culpa de quienes codician su cornamenta.

Este paraje natural forma una estrecha franja paralela a la costa, con doce kilómetros de ancho y que penetra una milla en el interior del mar, que se caracteriza principalmente por presentar abruptos y espectaculares acantilados, de hasta 75 metros de desnivel, entre los que se intercalan playas y pequeñas calas.

Es fruto de la erosión y regresión marina sobre las últimas estribaciones de la Sierra de Almijara entre los términos de Nerja (Málaga) y Almuñécar (Granada) y se extiende por 395 hectáreas terrestres y 1.415 marinas. Encierra un alto valor ambiental, tanto por lo peculiar de sus formaciones geológicas como por la gran biodiversidad que alberga en su espacio terrestre y en el interior de la milla marítima.

Más diversa que la franja terrestre es la milla marítima, donde grutas y escarpados fondos dan pie a numerosas especies, tanto de flora como de fauna, que pueblan sus fondos marinos y las más significativas son la posidonia oceánica, la zostera marina y la zostera nodosa, que forman praderas de gran riqueza y complejidad biológica.

De especial importancia son las importantes poblaciones de coral naranja, especie catalogada como vulnerable a la extinción.

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