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Funcionarios de Archidona, escoltados por "insultos y amenazas" de familiares del preso muerto a manos de otro

Imagen del exterior de la cárcel de Archidona.

Imagen del exterior de la cárcel de Archidona.

Tensión la vivida ayer en el juzgado de Archidona al que fueron citados a declarar funcionarios de la citada cárcel por la muerte de un preso a manos de otro el pasado mes de marzo. Los trabajadores tuvieron que ser escoltados tras sufrir "toda clase de insultos y amenazas" por parte, supuestamente, de familiares del interno al que le propinaron la paliza, según han denunciado desde la Asociación Tu Abandono Me Puede Matar (TMPM), que destaca que los empleados "habían intentado salvarle la vida" el día en el que recibió los golpes y, sin embargo, se encontraron con una "encerrona".

La situación "llegó a tal punto" que las fuerzas de seguridad que se encontraban allí presentes se vieron obligadas a pedir ayuda. La Policía Local acudió hasta la zona y escoltó a los funcionarios hasta sus vehículos para que, de esta forma, pudieran abandonar las instalaciones. 

Un portavoz del colectivo que ha alertado de lo ocurrido recalca que el detonante fue el hecho de que se citara el mismo día tanto a los allegados del recluso fallecido como a trabajadores. Así, la asociación tiene previsto solicitar que, tanto los juzgados como los centros penitenciarios, "fomenten que los funcionarioscitados puedan declarar mediante videoconferencia". 

Además, va a pedir que los escritos de citación remitidos a internos "no contengan los datos de trabajadores, horarios de citación y demás que pueda facilitar a familiares o acusados amenazar, coaccionar e incluso llegar a agredir a los funcionarios cuando acuden a los juzgados a cumplir con un deber inexcusable".

"La política de oscurantismo y la criminalización del funcionario de instituciones penitenciarias que se sigue por parte de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias no ayuda a evitar estas situaciones", han subrayado desde la organización, que ha lanzado un mensaje de apoyo a los trabajadores "que se vieron expuestos ante tan lamentable y peligrosa situación". Su intención es poner a disposición de los afectados "los medios necesarios para que puedan hacer uso de su derecho a la defensa ante los ataques sufridos". 

Una muerte a golpes

El episodio violento se remonta al pasado 12 de marzo. Los funcionarios del turno que tenía encomendada la revisión de los patios de la cárcel fueron testigos de lo ocurrido. Fuentes cercanas indicaron que habían observado cómo uno de los presos lanzaba patadas y puñetazos a otro recluso, que estaba en el suelo y al que, supuestamente, había cogido del cuello. Los trabajadores pidieron al presunto agresor que depusiera su actitud y éste, al parecer, no opuso resistencia y pudo ser inmovilizado. Fue entonces cuando se dio aviso a los equipos sanitarios y al jefe de servicio. 

El preso ingresó en estado crítico en el Hospital Regional de Málaga con un traumatismo craneoencefálico. Murió de madrugada. Los médicos no pudieron hacer nada por salvar su vida. Había recibido puñetazos y patadas, varias de ellas en la cabeza, al punto de que, según fuentes cercanas al caso, tenía el rostro "destrozado e irreconocible". 

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