Un delfín gigante queda varado durante horas en la playa de Benalmádena
El ejemplar logró regresar al mar por sus propios medios tras la intervención de varios vecinos
Una joya natural con vistas al mar en la Sierra de las Nieves
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Un delfín gigante, más conocido como calderón común o ballena piloto de aleta larga, protagonizó en la tarde-noche de este jueves un inusual episodio en la playa de Puerto Marina, en Benalmádena. El animal, uno de los delfínidos de mayor tamaño que habitan el Mediterráneo, permaneció varias horas atrapado en la orilla antes de conseguir regresar al mar.
El suceso se produjo en la jornada del 1 de enero, cuando el cetáceo acabó en el la línea de costa, a escasos metros de quedar completamente fuera del agua, por causas que aún no han podido determinarse. La presencia del animal fue detectada por varias personas que se encontraban en la zona, lo que motivó una llamada ciudadana alertando a los servicios de emergencia.
Hasta la playa se desplazaron efectivos de la Policía Local de Benalmádena y del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, que controlaron la situación y coordinaron la actuación en el lugar. El calderón permaneció varado durante al menos tres horas, tiempo en el que varios ciudadanos colaboraron para evitar que el animal sufriera daños y facilitar su orientación hacia aguas más profundas.
Finalmente, en torno a las 23:00, el delfín gigante logró abandonar la playa por sus propios medios y adentrarse de nuevo en el mar, según informó la Guardia Civil.
Motivos del varamiento
Sobre las posibles causas del varamiento, Juan Jesús Martín, profesor de Educación Ambiental de la Universidad de Málaga, señala que el animal podría encontrarse enfermo o debilitado. “Cuando estos cetáceos están enfermos, suelen aislarse del grupo y buscan zonas donde puedan sacar la cabeza para respirar”, explica. Al tratarse de mamíferos con pulmones, necesitan tomar aire con frecuencia, lo que, unido al fuerte oleaje, puede acabar empujándolos progresivamente hacia la costa.
“El problema es que, una vez cerca de la orilla, el oleaje los vuelve a atraer una y otra vez, impidiéndoles salir por sí solos”, añade. Esta situación se agrava cuando se trata de ejemplares de gran tamaño, como el calderón común.
Juan Jesús Martín advierte además de los riesgos que conlleva un varamiento prolongado. “Su propio peso les dificulta la respiración cuando están fuera del agua, porque la caja torácica no se puede mover con normalidad”, señala, aunque matiza que el calderón puede resistir algo más de tiempo varado que otros grandes cetáceos, como las ballenas.
Martín insiste en que, ante un episodio de este tipo, lo más importante es alertar de inmediato al 112 para que los especialistas puedan intervenir cuanto antes. “Si el animal no puede moverse, hay que evitar que se dañen las aletas pectorales, que son rígidas, y mantener el cuerpo húmedo sin taparle la cabeza por donde respira”, apunta, siempre a la espera de la llegada de los equipos especializados.
El calderón común puede alcanzar entre seis y siete metros de longitud y es una especie que habita habitualmente en aguas profundas, por lo que su presencia tan cerca de la costa resulta poco frecuente y genera una gran expectación entre vecinos y visitantes.
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