Las empresas malagueñas, en vilo por el “lío” de los aranceles de Trump: "Hay productos bloqueados en las aduanas"
El nuevo cambio de EEUU afecta a más de 262 millones de euros en exportaciones de la provincia
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El último bandazo de Donald Trump en lo que a aranceles se refiere, mantiene en vilo a las empresas malagueñas que exportan parte de sus productos a Estados Unidos. Desde que la Corte Suprema de este país tumbó, por ilegales, los llamados aranceles recíprocos que el presidente republicado había impuesto a principios del año pasado, la confusión no ha hecho más que crecer. Tras la decisión de los jueces –que Trump tildó de "ridícula"–, anunció una nueva tasa global del 10%, porcentaje que 24 horas después subió al 15%. Entró en vigor ayer, aunque las empresas consultadas admiten que no tienen nada claro al respecto y advierten de que ya tienen mercancías "bloqueadas" en las aduanas porque ni los responsables de despacharlas saben qué gravamen aplicar. "Incertidumbre total", repiten, ante una política arancelaria errática que muchos consideran un auténtico "lío" y que afecta, directamente, a 262 millones de euros en exportaciones de Málaga.
La provincia cuenta con unas 700 empresas exportadoras. Desde la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) aseguran que están "pendientes de que se aclare la situación, el posicionamiento y las decisiones que adopte finalmente EEUU". "Vivimos desde hace tiempo en una incertidumbre e inestabilidad constantes", subraya Natalia Sánchez, vicepresidenta ejecutiva y secretaria general de la CEM, que reconoce que el impacto de esta "tensión" comercial es "evidente".
No obstante, Sánchez apunta a que la situación "va más allá de lo económico", ya que se manifiesta también “en términos de desestabilización y conflicto político”, algo que, dice, "debemos revertir". “Desde las empresas aguardamos a que la UE y EEUU avancen en sus conversaciones y logren reducir este clima de incertidumbre”, señala la vicepresidenta de la patronal malagueña, que insiste en la "necesidad de una diplomacia inteligente, en mantener la unidad europea y construir un marco de diálogo y certidumbre imprescindible para la actividad económica".
Pese a lo incierto del escenario, la patronal saca pecho por los datos de exportaciones con que la provincia ha cerrado el año 2025, que ascendieron a 3.450,5 millones de euros en todo el mundo, un 5,4% más que el año anterior, según datos del Ministerio de Economía y Comercio y la Agencia Trade de la Junta de Andalucía. “Málaga continúa escalando posiciones en sus exportaciones, con tendencia positiva”, destaca la vicepresidenta de la CEM, que explica que esto se debe “a la búsqueda activa de mercados alternativos”.
EEUU es el cuarto país receptor de bienes españoles, tras Francia, Italia y Portugal. En 2025, según las estadísticas del Ministerio de Economía, se exportaron allí 262,3 millones de euros, lo que supone casi un 8% de todo lo vendido fuera de España. La cifra de 2025 es un 14,8% inferior a la de 2024 (308 millones), pero el descenso se podría explicar por el menor valor de venta del aceite de oliva en los mercados, tras un 2024 donde la sequía y la escasa producción dispararon su precio. En total, a EEUU se vendieron 43.743 toneladas de productos (un 36% más).
En Málaga, uno de los sectores más afectados por los vaivenes arancelarios de Trump es el agroalimentario, que concentra el 95% de las ventas malagueñas a EEUU. El secretario general de Asaja Málaga, Santiago Sánchez, insistió en que esta situación “lo único que genera es inestabilidad en los mercados e inseguridad jurídica en las negociaciones comerciales para las exportaciones, haciendo que nuestras exportaciones puedan verse afectadas”. “Tenemos que destacar que el aceite de oliva español es el principal producto agroalimentario que España exporta a EEUU con más de 1.000 millones de euros en 2024”, recuerda, exigiendo que la UE y el Gobierno central “actúen con firmeza ante cualquier amenaza”.
En el caso de Málaga, este es también un motor económico fundamental. Los números hablan por sí solos: el agro en la provincia exportó el año pasado al país de ultramar 41.885 toneladas de productos con un valor de 202,76 millones de euros, de los que 186,22 correspondieron a aceite (38.065 toneladas). Esto quiere decir que el 80% de la cuenta –el dinero– que pagan los estadounidenses a empresas malagueñas es por el oro líquido.
Fuentes de Dcoop, el mayor productor de aceite de oliva del mundo, aseguran que están "totalmente despistados". “No hay quien se aclare, hay mucha incertidumbre sobre qué se aplica o se deja de aplicar. Es un lío”, reconocen fuentes del que es el principal exportador malagueño a EEUU, que se muestra expectante: “Estamos esperando acontecimientos, tendremos que ir viendo confirme se vayan materializando las operaciones”.
"Las dudas y la incertidumbre son enemigos de las operaciones comerciales", lamentan, al tiempo que expresan cierta "preocupación" por el hecho de que los nuevos aranceles del 15%, al ser igual para todos, rompan la “ventaja” que el aceite español tenía respecto a competidores directos como Túnez, que antes tenía tasas más altas.
Fuera del agroalimentario, la situación también preocupa a empresas del sector tecnológico como Airzone, fabricante malagueño de dispositivos de control de climatización que, a día de hoy, obtiene un 10% de su facturación en EEUU. Antonio Mediato, CEO de la compañía, es tajante al describir la situación como “un desastre" y un "caos". Asegura que los almacenes de las aduanas están "llenos de productos" y que "hay un colapso". "Nosotros tenemos envíos de camino que cuando lleguen el que va a despachar en aduanas no sabe qué va a hacer. Como no sabe qué aplicar, eso se queda parado hasta que alguien aclare qué se hace con los envíos. Ya no es solo que no sepas lo que te va a costar, que no lo sabemos, sino que se quedan bloquedos por parálisis administrativa", expone.
"La situación es fea", añade, aludiendo a que lo peor no es "sacrificar un año malo de márgenes", sino que el producto no llegue al mercado, porque "cuesta mucho tejer redes". En este punto, asegura que esta política arancelaria también está afectando a la economía americana, puesto que “los precios están subiendo, hay artículos que no llegan y hay dificultades para encontrar cosas que antes encontrabas”.
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