Paloma González, desalojada: "Yo estoy embarazada de 37 semanas y lo que hice fue coger la bolsa para el hospital"
Los vecinos de la Estación de Benaoján están repartidos entre alojamientos de Ronda y casas de familiares
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Los vecinos de la Estación de Benaoján cumplen su segundo día fuera de sus casas tras la decisión de desalojar esta barriada benaojana el pasado viernes por la tarde ante el peligro de desbordamiento del pantano de Montejaque, una infraestructura abandonada que nunca llegó a entrar en servicio debido a las filtraciones que sufre por el terreno en el que se asienta.
Una vez anunciado que la estructura no tiene problemas, algo que ha llevado algo de tranquilidad a los vecinos, todas las miradas están puestas en que el nivel siga subiendo hasta el punto de comenzar a desaguar por su aliviadero. Allí, equipos de geólogos, UME y Guardia Civil mantienen un control continuado durante 24 horas y también evitan que nadie se acerque a las proximidades por el peligro que en estos momentos puede suponer.
Mientras tanto, los vecinos viven con resignación la situación que están teniendo que afrontar tras verse obligados a abandonar sus casas. Una de ellas es Paloma González, un joven residente de la barriada que está embarazada de 37 semanas y que asegura que se enteró de la decisión por la prensa. "Fue todo muy raro, muy rápido, no sabría explicarte", ha señalado. Tras ello comenzó recoger algo y ropa. "Como estoy embaraza de 37 semanas, lo que hice fue coger la bolsa para el hospital", ha explicado.
Curiosamente, su madre se encontraba con ella en ese momento, y no porque estuviese de visita, es que tras los ruidos y temblores que se habían producido el día anterior en el pueblo principal había decidido irse con su hija. "Nunca me podía imaginar que terminaría haciendo el camino de vuelta desalojada", ha indicado. "Estaba friendo el pescado que había limpiado por la mañana cuando me vine de mi casa y llegó mi hija para decirme que nos volvíamos, que nos desalojaban".
Una decisión que hizo que aquella noche la pasase muy intranquila, ya que la mañana anterior había sentido un golpe muy fuerte que hizo que se moviesen los cristales.
Tras la salida de sus viviendas la inquietud se había instalado en ellos y la necesidad obtener información era casi obsesiva. "Ayer fue un día de estar todo el día en redes sociales, viendo televisión y cambiando de cadena, de alerta y de incertidumbre porque tampoco nos decían nada desde el viernes que nos desalojaron", ha afirmado. Precisamente, los rumores que corrían sobre la posible rotura de la prensa causaron mucha preocupación hasta que la delegada gobierno andaluz, Patricia Navarro, compareció ante los medios para descartar esa posibilidad. "Aquello parecía todo una catástrofe, pasé más miedo estando aquí en casa de mi madre que en mi propia casa porque era un rumor tras otro", ha señalado.
"Creo que lo que más nos faltó fueron mensajes de tranquilidad y decirnos que todo estaba bien, que todo estaba controlado y que se informara mediante los canales oficiales del Ayuntamiento", ha indicado.
Entre los desalojados también se encuentra en propio alcalde del municipio, Guillermo Becerra, que en mitad de los problemas que enfrentaba el municipio hizo una parada para sacar a su familia de la casa. "Mi familia se ha marchado a Ronda y yo me estoy quedando en Montejaque, aunque uno tiene ganas de volver a su casa, imagino que igual que todo el mundo", indicado.
"Tengo que decir que me están tratando de maravilla, esta mañana me habían preparado el café y unas tortitas fritas", ha señalado, al tiempo que ha insistido en que piensan en qué momento podrán volver a sus casas.
Otro de los desalojados es Gerardo Amaya, que junto a su familia se ha instalado en una casa que le han cedido en Benaoján. "Lo llevamos regular, hemos cogido lo imprescindible y nos hemos venido a la casa que nos dejó un primo de mi mujer , y menos mal que nos la prestó, porque también tenemos que cuidar a mi suegro que vive aquí", ha explicado. De momento se apañan en esta pequeña casa aunque él está teniendo que dormir en un colchón en el suelo. "Si esta situación se prolonga, pues ya tendremos que pensar en otra solución", ha señalado.
Gerardo se ha mostrado convencido de que no ocurrirá nada. "Yo estoy tranquilo, no va a pasar nada, yo cogía a mis niños y me marchaba a mi casa".
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