La borrasca deja huella en Jimera de Líbar: "Ya no cabe más agua en la tierra y toda va al río"

Vecinos de la localidad afrontan las incesantes lluvias y viento en 23 horas de aviso rojo

Río Guadiaro, a su paso por la Estación de Jimera de Líbar / Irene Martín

Los vecinos de la localidad de Jimera de Líbar, ubicada en la comarca de la Serranía de Ronda, vivieron 23 horas de aviso rojo este miércoles por la borrasca Leonardo, que comenzaba con lluvias nocturnas y un fuerte viento. Se extendieron durante la jornada con intensidad y provocaron el desalojo de viviendas de la zona aledaña al Guadiaro. Muchos de ellos tapiaron sus puertas para evitar o minizar los daños provocados por el desborde del río, que incluso llegó a inundar carreteras a primeras horas de la tarde y anegó las vías de su estación de tren. Sobre todo, bajo la concentración de agua y piedras, arrastradas desde su emblemática cascada Fuente Grande, que bloqueó las vías.

"Si deja de llover fuerte y se mantiene así esperemos que vaya a mejor. Ya no cabe más agua en la tierra y toda va a al río. Tenemos que estar pendientes de lo que viene de arriba, de Benaoján, Arriate, Ronda”, destacó Ana Sánchez, una de las vecinas que caminaba junto al río, cuando ya había comenzado a subir el nivel por las lluvias.

Río Guadiaro, a su paso por la Estación de Jimera de Líbar / Irene Martín

Así, agregó que ella tenía una alternativa mientras todo pasaba, una casa situada en la otra ribera del río que consideraba "una zona más protegida". "Estamos ya habituados y nos autoevacuamos. Ponemos todo a salvo y los paneles de protección y nos vamos. No nos queda otra. Las medidas han variado respecto a años anteriores y está todo bien organizado", admitió.

Mientras, en el mismo lugar, Sergio Cano, residente del muncipio en su parte alta, comentaba que donde ellos viven llueve y hay "bastante agua", pero no se crea el mismo "problema" por el río. "Esto puede ser peligroso, no es la primera vez que ha habido inundaciones y se ha perdido todo lo había en las casas. Por suerte no ha habido daños personales, pero materiales se ha perdido mucho. Aquí somos una piña y nos preocupamos unos de los otros", comentó.

Sergio Cano, vecino de Jimera de Líbar / Irene Martín

Durante el pasado miércoles, el Ayuntamiento de Jimera de Líbar, movilizado por su alcalde Francisco Javier Lobo, puso sobre el terreno a seis miembros de la corporación municipal. A ellos se unieron en patrulla efectivos de bomberos, Guardia Civil y agentes ambientales, que estuvieron durante el transcurso del día recorriendo las calles y comprobando que los vecinos no se vieran afectados en gravedad por las incidencias del temporal.

"Estamos preocupados porque ya es mucha agua. Dicen que tenemos agua para hoy (por ayer), mañana (por hoy) y la semana que viene. Abajo la cosa está más complicada y habrá más problema", señaló Diego Gómez, también residente del municipio que se encontraba cruzando la plaza frente a la sede del Ayuntamiento, y manifestaba su incertidumbre ante la previsión de ese día y de los siguientes.

Fuente Grande, Jimera de Líbar / Irene Martín

Con ello, indicaba que lo peor en estas situaciones estaba "en el río" y que mantienen la disposición y el compañerismo entre todos: "Si hace falta algo, enseguida se echa una mano y se hará lo que se pueda", insistió.

Sergio Blanco, vecino de la urbanización ubicada junto al cauce del río, asimismo, se preparaba para lo que venía. "Me tapiaron la entrada. En 2018 subió el río un metro y pico, pero al menos la casa tiene una parte de arriba donde quedarse. Si hay mucho riesgo yo me muevo”, reconoció. Al igual que Villy Stambuliero, una extranjera instalada a unas casas más lejos de él, que prefirió ir a la zona alta del municipio: "He puesto todas mis cosas en alto, nos evacúan", contó antes de partir al único hotel del municipio.

Inundación de carreteras este miércoles junto a la Estación de Jimera de Líbar / Irene Martín

Por su parte, Pedro Vargas, visitante pero muy vinculado a Jimera de Líbar, reconoció que quiere volver a "vivir aquí" donde estaban sus abuelos y sus padres, y estaba preocupado por la lluvia que les había pillado de paso. "Lo llevamos mal porque tenemos viviendas en Algeciras y quería haber ido. Esperemos que no siga lloviendo así, sino el agua va a entrar en la casa de mis padres, junto al río. Hace cuatro días se quedó a las puertas", incidió.

Sebastián, vecino de Jimera de Líbar / Irene Martín

Sebastián, vecino ubicado junto a la cascada Fuente Grande a su vez relató que se había "estado preparando" para que no se inundara su hogar, ya que el año anterior el agua también se quedó al límite. "Esto [la calle] estaba inundado. Ponemos tablones de madera y cosas para protegerla. La semana pasada se hizo algo de trabajo por la estación por el miedo a que se desboque el río", aclaró.

Desde el Ayuntamiento de Jimera de Líbar, durante los días previos y el mismo miércoles se mantuvieron en contacto vía WhatsApp con los vecinos y lanzaban desde megafonía mensajes de precaución por las lluvias que iban a llegar, y que se extienden, en menor medida, durante este jueves bajo aviso amarillo.

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