Ronda

Paisajes pintados por la lluvia

  • Arroyos que cobran vida por unos días y ríos que aumentan de forma considerable su caudal cambian la naturaleza

Agua del nacimiento de la Estación de Benaoján a su paso por la barriada. Agua del nacimiento de la Estación de Benaoján a su paso por la barriada.

Agua del nacimiento de la Estación de Benaoján a su paso por la barriada. / Javier Flores

Las lluvias provocaron nuevos daños tras el paso de los últimos temporales por la provincia de Málaga, aunque los mismos también dejaron su sello en el cambio que provoca el agua en los paisajes, en especial, en zonas de interior y bosques. Arroyos que cobran vida por unos días, cambios de color en los cauces de los ríos, un verde intenso en las praderas y nacimientos desde los que brota un espectáculo natural que en esta ocasión, debido a las restricciones por la pandemia, pocos podrán disfrutar en estos momentos.

En la Serranía de Ronda encontramos uno de esos rincones en los que el paisaje es pintado por el agua que no deja de caer desde hace semanas con mayor o menor intensidad y que llegó a convertirse en nieve durante los últimos días del paso de la borrasca Filomena.

Paso bajo un túnel del arroyo de las Culebras que solo lleva agua en temporada de lluvias. Paso bajo un túnel del arroyo de las Culebras que solo lleva agua en temporada de lluvias.

Paso bajo un túnel del arroyo de las Culebras que solo lleva agua en temporada de lluvias. / Javier Flores

Allí podemos encontrar pequeños arroyos que suelen permanecen secos buena parte del año y que en estos días muestran su mejor cara con el tranquilo discurrir del agua que recogen de las montañas cercanas; llevando su característico ruido a las puertas de la ciudad del Tajo. Un sonido relajante que se puede escuchar mientras se pasea por el camino que bordea parte de su recorrido junto a las murallas que delimitan el casco antiguo rondeño. Eso sí, en los días intensos de lluvia sus aguas tranquilas se convierten en un torrente con su característico color marrón, que deja ver la fuerza del agua y corta los caminos que lo cruzan.

Una imagen que se repite en los muchos torrentes que discurren por cañadas y que recogen el agua que cae sobre las sierras cercanas para llevarla hasta ríos de mayor porte como el Guadalevín, Guadiaro o Genal, entre otros.

Río Guadiaro vestido de marrón tras las intensas precipitaciones de Filomena. Río Guadiaro vestido de marrón tras las intensas precipitaciones de Filomena.

Río Guadiaro vestido de marrón tras las intensas precipitaciones de Filomena. / Javier Flores

Precisamente estos ríos también han experimentado un crecimiento de su caudal habitual ante estas aportaciones de agua y aquellas que reciben de los nacimientos cercanos como puede ser el de Igualeja o Benaoján. A ellos se suman otras como el agua que brota desde la Cueva del Gato y que se filtra desde el frustrado pantano de Montejaque. Precisamente, una de las últimas grandes crecidas del río Guadiaro derrumbó el puente que permitía el acceso a este paraje y en estos momentos, debido a la crecida de su caudal, es imposible acceder al mismo.

Muy cerca de allí, en la Estación de Benaoján, las aguas cristalinas brotan de su nacimiento conformando un espectáculo natural en su vertiginoso descenso para buscar el cauce del río Guadiaro. Un recorrido en el que sus cascadas captan cada año la atención de vecinos y visitantes, aunque este 2021, de momento, fluyen casi en soledad entre las casas blancas de este pequeño núcleo de población.

Garante del Tajo de Ronda en la que se encuentra el salto de la presa hidroeléctrica. Garante del Tajo de Ronda en la que se encuentra el salto de la presa hidroeléctrica.

Garante del Tajo de Ronda en la que se encuentra el salto de la presa hidroeléctrica. / Javier Flores

También en la propia ciudad del Tajo el agua deja su particular marca, ya que desde las cornisas de su cortado se puede escuchar el ruido de las aguas que lleva estos días el río Guadalevín mientras cruza por su garganta y avanza sobre los diferentes saltos de agua que hay en su recorrido hasta encontrar la tranquilidad y los remansos de la Hoya del Tajo. Otro espectáculo natural que en esta ocasión queda reservado para los rondeños que en algún paseo se asoman al Tajo para contemplar el paisaje, ya que la ciudad permanece estos días cerrada perimetralmente y con la actividad esencial cerrada.

También el río Guadalevín antes de llegar a Ronda forma remansos de agua que discurren entre arboles que configuran paisajes naturales de gran belleza en los que el agua cobra un especial protagonismo.

Acceso a la Cueva del Gato cortado por la crecida del río Guadiaro. Acceso a la Cueva del Gato cortado por la crecida del río Guadiaro.

Acceso a la Cueva del Gato cortado por la crecida del río Guadiaro. / Javier Flores

Mientras tanto, los caminos que conducen hacia el fondo del Tajo y que permiten disfrutar mucho más de cerca el espectáculo que deja el agua a su paso permanecen vacíos.

Un agua que también deja bellos paisajes en muchos de los municipios de la comarca por los que pasan diferentes ríos o existen saltos de agua como en Alpandeire, Genalguacil, Júzcar o todos aquellos que tienen acceso a alguno de los cauces de los principales ríos o se encuentran situados cerca de las orillas de los mismos.

Paisaje verde y flores tras las lluvias. Paisaje verde y flores tras las lluvias.

Paisaje verde y flores tras las lluvias. / Javier Flores

También el nacimiento del río Genal, ubicado dentro del propio casco urbano de la localidad y siendo el epicentro de uno de sus parques, es otro de los lugares que presentan un especial atractivo estos días tras la abundantes lluvias. No obstante, al igual que ocurre con Ronda, se trata de otra de las localidades que se encuentran en estos momentos cerradas perimentralmente y con su actividad no esencial suspendida, por lo que tampoco es posible visitarlo.

Cascada del nacimiento de la Estación de Benaoján. Cascada del nacimiento de la Estación de Benaoján.

Cascada del nacimiento de la Estación de Benaoján. / Javier Flores

A estos espacios se unen otros en los que los ríos y arroyos son un elemento esencial que configuran parajes naturales de gran belleza que se podrán disfrutar siguiendo senderos cuando las condiciones sanitarias lo permitan, como es el caso del arroyo de la Ventilla. Un sendero que discurre por esta garganta que desemboca en la localidad de Arriate y que permite contemplar imágenes muy parecidas a las que se pueden encontrar en zonas del norte con un denso bosque en la garganta por la que discurre este arroyo que es su gran protagonista.

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