EDITORIAL
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Las personas manipuladoras actúan de manera sutil para que nadie se percate de sus verdaderas intenciones y por nada del mundo, sobre todo los que responden a un perfil narcisista, quieren ser descubiertos. Pero no siempre se salen con la suya y hay víctimas que acaban desenmascarándoles. Cuando esto sucede, reaccionan de diferentes maneras, pero ninguna es reconociendo lo que han hecho, sino que se las ingeniarán para seguir defendiendo su mentira y seguir siendo quienes controlen los actos y los pensamientos de los demás.
Aunque hay personas más vulnerables que otras, cualquiera puede ser víctima de manipulación ya que las personas que intentan dominar a otros piensan muy bien cada paso que dan, por lo que nadie está exento de caer en sus artimañas.
Uno de los primeros instintos de una persona manipuladora al ser descubierto es negar cualquier acusación en su contra y tratar de justificar sus acciones. Pueden minimizar lo que han hecho, culpando a otros o argumentando que tenían buenas razones para actuar de la manera en que lo hicieron. Esta estrategia busca desviar la atención de sus manipulativas y hacer que la responsabilidad recaiga en otras acciones. Por ejemplo, utilizando frases como: “No soy la única persona que lo piensa/hace”. De esta forma, elude toda responsabilidad y, de paso, gana algo de credibilidad.
Se suelen posicionar como víctimas en lugar de reconocer lo que han hecho. Pueden fingir que están siendo injustamente acusados o que están sufriendo las consecuencias de las acciones de otros. Esta táctica busca generar simpatía y empatía por parte de los demás, lo que puede hacer que quienes los rodean duden de sus propias percepciones.
Cuando una persona manipuladora se siente acorralada, puede recurrir a tácticas más agresivas, poniéndose en contra de quienes los han descubierto, insultando, difamando o, incluso, amenazándoles. Lo que buscan es restar credibilidad a las personas que le han "delatado", así como también ganar algo de tiempo y espacio para salir de la situación o para reducir a algunas de sus víctimas, ya no con engaños, sino con violencia.
Las personas manipuladoras son expertas en el manejo de las emociones de los demás y usan estas habilidades para recuperar el control de la situación. Pueden mostrarse arrepentidos, prometer cambiar o hacer promesas vacías con el objetivo de que las personas les den otra oportunidad. Lo que buscan es apaciguar a quienes los han descubierto y mantener su influencia sobre ellos.
Si se siente muy acorralada, puede llegar al extremo de amenazar con suicidarse. Algunas, incluso, lo intentan como una continuación del chantaje emocional y del papel de víctima, pero con más contundencia.
Es conveniente estar alerta y ser conscientes de estas posibles respuestas para no caer nuevamente en sus trampas. La exposición de una persona manipuladora es el primer paso hacia un cambio de vida, generalmente, con protección de tu salud. El siguiente paso es lidiar con esa persona y para conseguirlo debes hacer las siguientes cosas:
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