Semana Santa

Fervor y Silencio en el Miércoles Santo de Ronda

Penitente del Cristo de la Sangre portando una cruz de grandes dimensiones

Penitente del Cristo de la Sangre portando una cruz de grandes dimensiones / Javier Flores (Ronda)

Tras días de levantás y chicotás, Ronda entra este Miércoles Santo en el llamado estilo malagueño. Y es que en la Semana Santa de Ronda se puedan ver los dos modos de sacar las imágenes para realizar sus estaciones.

Columna y Silencio siguen conservando los tradicionales pasos con varales que son llevados por horquilleros (hombres de trono), aunque en los últimos años algunas cofradías han cambiado a pasos de costaleros ante la gran cantidad de hermanos que son necesarios para mantener este estilo, otras, como Ecce-Homo, que procesiona el Jueves Santo, han optado por unir sus imágenes en un mismo trono para mantener su tradicional forma de procesionar.

Una jornada en la que el verde de la Esperanza llenó el barrio de San Cristóbal que se volvió a volcar con la novia de Ronda, sobrenombre que recibe la Virgen de esta Hermandad que cuenta con una gran cantidad de devotos en toda la ciudad.

Columna durante su salida desde la iglesia de San Cristóbal. Columna durante su salida desde la iglesia de San Cristóbal.

Columna durante su salida desde la iglesia de San Cristóbal. / Javier Flores (Ronda)

Y es que en este barrio tienen un gran apego hacia las dos cofradías que procesionan desde el mismo, el Domingo de Ramos lo hizo el Prendimiento, y los vecinos se volvieron a llenar sus calles y balcones para presencia el paso de la cofradía por sus primeros tramos antes de dirigirse hacia el centro de la ciudad para realizar su paso por la tribuna oficial.

No faltaron los aplausos y los pétalos de rosas que cayeron desde los balcones, en especial, al paso de la Esperanza, cuyo palio se cubrió de una alfombra natural de pétalos.

Antes del paso de sus tronos las largas filas de nazarenos anunciaban que titulares se acercaban, y es que esta cofradía cuenta con gran número de hermanos y es una de las que más nazarenos pone en la calle ataviados con sus túnicas blancas y capirotes verdes, además de llevar sus tradicionales faroles para portar las velas con las que alumbran el recorrido.

Trono de la Virgen de la Esperanza precedido por el grupo de mantillas. Trono de la Virgen de la Esperanza precedido por el grupo de mantillas.

Trono de la Virgen de la Esperanza precedido por el grupo de mantillas. / Javier Flores (Ronda)

Y mientras los sones que acompañan a Nuestro Padre Jesús en la Columna y María Santísima de la Esperanza resuena en las calles de Ronda, en los alrededores de la colegiata de Santa María se hace el silencio a la espera de la salida del Cristo de la Sangre. Tres golpes secos en la puerta al grito de “silencio” anuncian la salida de esta cofradía en la que sigue sobrecogiendo en ruido de las enormes cadenas de las que tiran atadas en sus pies los penitentes.

Mientras las cadenas resuenan y asombran a aquellos que ven el desfile por primera vez, en la lejanía se escucha el solitario tambor que marca el paso a los horquilleros en su lento caminar, y es que Silencio hace gala de su apelativo y no lleva bandas de música. Incluso en las aceras se pide a los presentes que guarden ese mismo silencio al paso de la cofradía.

Cristo de la Sangre durante su salida. Cristo de la Sangre durante su salida.

Cristo de la Sangre durante su salida. / Javier Flores (Ronda)

Un cortejo cofrade que impone en su recorrido por el casco antiguo y que toma relevancia cuando llega al Puente Nuevo y esas cadenas que ha habían impresionado tocan con los adoquines de su calzada, dejando un resonar en la ya noche cerrada de la ciudad del Tajo y sobre el cauce del río Guadalevín.

Un jornada que dará paso este Jueves Santo a uno de los días grandes de La Pasión rondeña, en la que procesionarán Ecce-Homo, Vera Cruz y Padre Jesús. Además, la presencia de la Legión portando al Cristo de la Buena Muerte junto al Señor Ecce-Homo y Nuestra Señora del Buen Amor suele atraer a una gran cantidad de visitantes hasta la ciudad del Tajo, abarrotando el recorrido que realiza esta cofradía desde la iglesia de María Auxiliadora.

Por su parte, el recogimiento lo pondrá Vera Cruz y sus sones con música de capilla, a lo que se une el hábito franciscano de sus nazarenos que también se caracteriza por los enormes capirotes que llevan.

Y tras ello llegará el fervor popular en su máxima expresión con la salida de Padre Jesús, una cofradía radicada en el barrio que lleva su mismo nombre y que cuenta con miles de devotos que acuden a ver la espectacular salida por sus calles empinadas.

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