Semana Santa

Pasión enmudece Los Mártires en la ajustada salida de su templo

Entrada de Nuestro Padre Jesús de la Pasión en la plaza de la Constitución.

Entrada de Nuestro Padre Jesús de la Pasión en la plaza de la Constitución. / Marilú Báez

Después de la temprana salida de Crucifixión, la franja de las cinco de la tarde del Lunes Santo malagueño es una locura porque las cinco cofradías restantes inician sus recorridos con pocos minutos de diferencia. Por lo tanto, hay que elegir. Muchos fueron a la Trinidad a tomar posiciones para ver el Cautivo por su barrio o cruzando el puente de la Aurora, otra clásica e inolvidable estampa. Pero otros tantos, casi más de lo que admite la plaza de los Mártires, se congregaron para presenciar la preciosa salida de Pasión.

Tras el paso de Crucifixión por la calle Comedias y Santa Lucía, no se alivió la plaza de gente. A pesar de que todavía faltaban 20 minutos para la salida de Pasión, la plaza de los Mártires volvía a registrar el tumulto de cada Lunes Santo. La Archicofradía de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima del Amor Doloroso reunía en las puertas de su templo a tal cantidad de gente que la Policía tuvo que abrir camino para que la ajustada salida, medida casi al milímetro, pudiera realizarse con éxito. 

Nazarenas que llegaban tarde, y corrían con el agobio en la cara, la túnica en la bolsa y el capirote en la mano, sortearon con rapidez la masa que parecía inquebrantable. También algún miembro de la banda que perdió la noción del tiempo y se incorporó in extremis.  

Siempre son más singulares las procesiones que se inician desde dentro de una iglesia que de una casa hermandad y Pasión cumple cada año con las expectativas de sus fieles. A la hora exacta se escucharon las cornetas y tambores de la banda Jesús Nazareno de Almogía del interior de la Iglesia de los Mártires y se abrieron las puertas para dejar salir la cruz guía y los capirotes morados.

Poco después se pidió silencio en la plaza y todo el mundo enmudeció para que se escuchasen sin interferencias las órdenes del capataz. Bajaron los varales para sacarlos en los brazos y poder así superar el dintel de la puerta sin chocar con la cruz. Una vez pasado el madero, volvieron a alzarlo a hombros y recorrer los escasos metros de la plaza. 

Un nazareno de Pasión con la campana a la espalda. Un nazareno de Pasión con la campana a la espalda.

Un nazareno de Pasión con la campana a la espalda. / Marilú Báez

Hasta la pared de enfrente de la iglesia, la cristalera de un restaurante de kebabs, llegaron las cabezas de varal para poder hacer el giro de 90 grados, con pasos cortos hacia la derecha, que requiere el trono del Señor, que porta la cruz con ayuda del cirineo, Simón de Cirine. Unos 155 portadores hacen posible el camino sobre sus hombros del Nazareno que tenía previsto nuevamente hacer estación de penitencia en la Catedral.

Tras la complicada salida del primero de los Titulares, al ritmo de las cornetas y tambores del Paso y la Esperanza, llegó la hora de que María Santísima del Amor Doloroso abandonara la iglesia de Los Mártires para reencontrarse con las calles de Málaga. Esta imagen del siglo XVIII, atribuida a Antonio Asensio de la Cerda, sobre su trono de plata y con su manto burdeos, realizó la misma compleja maniobra con los sones de la Banda de Música Municipal de Arahal

María Santísima del Amor Doloroso inicia su paso por la Tribuna oficial. María Santísima del Amor Doloroso inicia su paso por la Tribuna oficial.

María Santísima del Amor Doloroso inicia su paso por la Tribuna oficial. / Marilú Báez

Por la calle Santa Lucía y Granada llegaron a la Tribuna principal para ser la segunda de la tarde en pedir la venia. A las 20:20 estaba prevista su entrada en la Catedral, uno de los actos centrales de esta cofradía. 

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