Semana Santa

Un músico de una cofradía de Benalmádena recibe un botellazo tras recriminarle a un joven el paso entre la banda

Banda de Cornetas y Tambores Cristo de la Redención

Banda de Cornetas y Tambores Cristo de la Redención

Un músico de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Redención fue agredido este Lunes Santo en Málaga mientras tocaba durante la procesión de su cofradía. El suceso se produjo a la altura de la céntrica calle Tejón y Rodríguez, a la altura de un bar. La formación musical, que pertenece a Benalmádena, se encontraba interpretando una marcha cuando un individuo se cruzó entre la banda y, tras ser advertido de que no pasara, acabó lanzando una botella.

El director, Cristóbal Varo, ha explicado a Málaga Hoy que fue testigo de lo ocurrido. "Yo iba en la esquina derecha y vi cómo se acercaba un chaval. Ya sabía que habría jaleo. Pasó por mi lado tan tranquilo y se metió por en medio de la cuarta fila. Después, quiso andar desde dentro de la formación hasta el fondo y salir por en medio", relata.

Uno de los componentes de la agrupación, que tocaba un bombardino, se percató de lo ocurrido y apartó al joven con la intención de evitar que éste acabara golpeando los instrumentos y provocara daños a los músicos. El individuo, según la versión del responsable de la banda, respondió "dándole un manotazo y tirándole las partituras y el instrumento". El sujeto se marchó, pero a renglón seguido, volvió y lanzó una botella de una bebida isotónica. "Estaba llena y le dio a un músico nuestro en la cabeza. Rebotó y le golpeó a una mujer del público en la cara", narra el director, que subraya el riesgo de que algún intérprete resulte herido en los labios cuando alguien se cruza entre la banda. 

El joven había sido advertido. "Se le dijo que por ahí no podía pasar. Iba recorriendo todas las filas por mitad de la banda, hasta que el cuarto bombardino lo apartó", detalla. El portavoz de los músicos asegura que fue una "situación incómoda", que, además, conllevó cierto riesgo no solo para la formación sino también para los miembros de la cofradía de Estudiantes, que les precedía. "No pasó algo más de milagro. Justo detrás de nosotros había unos 30 niños y bebés vestidos de nazareno. La botella podía haberle dado a ellos", apostilla Varo, que considera lo ocurrido "una falta de respeto" y denuncia que ya "no hay respeto por nada ni por nadie". El responsable de la banda lleva 26 años tocando y asevera que Málaga "siempre" se ha comportado "igual".

Tras el incidente, en palabras del director de la formación, el individuo "se quedó mirando desafiante" a los componentes. La marcha "seguía sonando pero de aquella manera. "Yo calmaba a los míos, que tenían un cabreo monumental. Intentamos poner la formación en orden, pero fue un momento "de mucha tensión", recalca Varo. 

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