Unicaja

Francis Alonso, un don y algo más

  • La exhibición de Francis Alonso en Sevilla recuerda sus cualidades evidentes para meter, a las que debe añadir más registros

  • Liberación y reivindicación

Francis Alonso saluda a Jaime Fernández. Francis Alonso saluda a Jaime Fernández.

Francis Alonso saluda a Jaime Fernández. / Javier Albiñana

El primero que sabía que era sólo un partido de preparación, Luis Casimiro se lo recordó nada más acabar, era Francis Alonso. Pero el jugador malagueño necesitaba un refuerzo psicológico como el recital que ofreció en Sevilla tras un año duro. Es difícil que en su carrera vuelva a hacer un 8/8 en triples en un partido, es una estadística anormal en el baloncesto, de élite o en la pachanga entre amigos. Pero la primera vez que se puso la camiseta del primer equipo del Unicaja dejó esa muestra. "Voy a dar lo mejor de mí, tengo muchísima hambre", decía hace unas semanas en estas páginas como declaración de intenciones.

De ser un ídolo en Greensboro, donde la ciudad se empapelaba con su imagen, a no jugar en Fuenlabrada tras una lesión mal diagnosticada que le hizo tener que volver a Málaga a curarse, y dar un paso atrás en Oviedo. Era LEB Oro, pero su último partido había acabado con El Pumarín en pie ovacionándole tras meter más de 30 puntos en la victoria de su equipo, que le fichó como revulsivo. Ahí llegó la pandemia, el regreso a la disciplina del Unicaja y ese positivo transitorio con coronavirus que le impidió viajar a la fase fina del Valencia para remachar una temporada horrible, en la que conoció el otro lado del baloncesto.

Con 24 años, Alonso aterriza en el Unicaja, ahora sí, de verdad. Es un canterano, pero no es un chaval. Con 18 años se marchó, había pasado por todos los equipos inferiores desde la EBG, al lado del hoy All Star Domantas Sabonis y destacando en cada categoría y continua presencia en las selecciones inferiores, culminada con un título europeo sub 20 con él de capitán. Con Rubén Guerrero creció jugando en el Unicaja y con Alberto Díaz coincidió en entrenamientos del Clínicas Rincón. En esas semanas previas a viajar a Valencia conectó con el resto del bloque nacional, especialmente con Jaime Fernández, no llegó de nuevas a la pretemporada. Y durante el verano también fortificó su relación con Deon Thompson trabajando con continuidad en Los Guindos. Allí, el escolta malagueño hace series de lanzamiento con un número muy reducido de errores. Paradójicamente, Rubén Guerrero y Francis Alonso, los más jóvenes junto a Nzosa, son elementos integradores para los americanos por su gran manejo del inglés.

La expectativa de salida es que Alonso es el jugador número 13 del plantel, aunque avanza en la rotación por las lesiones de Jaime Fernández y Dragan Milosavljevic. Se estudió si contratar algún temporero, se hizo alguna prospección de mercado (la de Rafa Martínez trascendió, hubo alguna más), pero se decidió seguir con la estructura que había.

Elevar algo a absoluto por lo visto en el primer partido de pretemporada tras dos semanas de entrenamientos sería absurdo. Hace poco se ha visto a Ray McCallum parecer Russell Westbrook o, sin ir más lejos, a Aleksa Avramovic exhibirse el año pasado en varios partidos. La competición con fuego real les colocó después en un lugar muy distinto. Pero quienes estuvieron en San Pablo pudieron presenciar un clínic de tiro, con ocho lanzamientos con un amplio catálogo. En distintas posiciones, con recepciones con las dos manos, con una gran lectura de las ayudas defensivas rivales para colocarse, con uno o dos pies, dos veces tras bote, una con finta previa... Las celebraciones iban en aumento en el banquillo y en el Betis se veían caras de asombro. Fue una liberación y, también, una reivindicación. En algún momento ha parecido que se le ha metido con calzador tras una temporada en la que en la cancha no destacó.

“Tuve muy buenas sensaciones en el primer partido. A nivel de equipo todos nos sentimos bien. Físicamente a nivel alto y tácticamente creo que se mostró la ventaja de conocernos muchos de nosotros y haber estado mucho tiempo juntos. El hecho de tener muchos conceptos aprendidos y enfocarnos más en los detalles esta última semana ha sido un factor para ganar el primer partido y para sentirnos bien. Sobre todo sirven estos partidos para las sensaciones de grupos”, decía Francis tras el encuentro en una respuesta que refleja su madurez. Aunque internamente celebraba su gran actuación, lo primero fue apuntar al equipo.

“A nivel personal, después del año tan duro y raro por muchas circunstancias, después de tanto tiempo sentirme bien y sentirme jugador es algo que valoro y aprecio”, admitía, antes de volver a agradecer a los demás: “Los compañeros hicieron mi trabajo fácil. Intenté ayudar todo lo posible, estar acertado. Le doy todo el crédito a ellos por encontrarme en situaciones de movimiento y tácticas. Al fin y al cabo, es pretemporada. Aprecio estas sensaciones a nivel personal después del año que he pasado, pero para nada estoy satisfecho, hay que seguir trabajando y siendo constante. Es sólo pretemporada y es una maratón. Ya pensamos en el siguiente partido de pretemporada y a seguir”.

“Lo más bonito, aparte de haberme sentido así, después de un año duro, me he vuelto a sentir jugador jugando para mi equipo, defendiendo los colores de mi casa. Todo el mundo sabe el vínculo que tengo con este club, aprecio muchísimo que haya tenido este comienzo, que no lo voy a olvidar. Estoy con muchas ganas de trabajar, quiero seguir dando lo mejor de mí para mi equipo, mi club y mi casa”, cerraba Alonso sus primeras palabras tras su debut con el primer equipo. Es difícil ver una actuación tan redonda.

Exhibió Alonso una versión de finalizador que deberá ir enriqueciendo. En Estados Unidos se hiperespecializa al jugador en el rol en el que se le ven más opciones. Ejemplo fue Rubén Guerrero, al que se potenció su vertiente física al tiempo que perdía algunos registros. Alonso era un jugador más creativo, siempre anotador pero con más herramientas. En esa España sub 20 que fue campeona de Europa él era el base (quinteto ideal) al lado de Marc García (escolta y MVP). En la cantera del Unicaja también había alternado, pero jugaba con mucha soltura el 2x2 y llevaba el peso. En Greensboro se le orientó más hacia la anotación, con más libertad pero también con un mayor foco de los rivales en él como referencia de su equipo. Debe recuperar, le incide Casimiro, esa capacidad de generar juego, por más que en esa versión finalizadora ya sería muy aprovechable. “Estuvo activo en defensa y pasando la bola”, decía de él el técnico tras alabar su puntería. Del trabajo defensivo seguramente dependa también el número de minutos que tendrá durante la temporada. Es una vertiente en la que debe progresar. A la estrella, como lo era en Greensboro, se le permiten licencias.

“Tiene un recorrido seguro, lo he visto bien. Probablemente podrá tener impacto igual no inmediato pero sí rápido de buen nivel. En este juego, cuando tienes esa mano que tiene Francis tienes buena parte del trabajo hecho. Además, es bueno en la toma de decisiones, puede jugar en dos roles... Veremos cuál será su futuro. Es un jugador evidentemente interesante”, eran las palabras de Sergio Scariolo, seleccionador nacional, sobre Francis Alonso hace un año y medio en estas páginas, justo cuando comenzaba su carrera profesional tras acabar la NCAA. De partida no tendrá ese rol con el que acabó en Estados Unidos, pero en Sevilla recordó que tiene un evidente don para tirar y meter. En Fuenlabrada no pudo o no supo demostrarlo. De su acierto y su trabajo dependerá su encaje en el Unicaja que imagina Casimiro. De momento, un magnífico estreno para coger confianza.

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