Unicaja

Gestionar la felicidad

Kendrick Perry, Tyson Carter, David Kravish, Tyler Kalinoski y Dylan Osetkowski celebran.

Kendrick Perry, Tyson Carter, David Kravish, Tyler Kalinoski y Dylan Osetkowski celebran. / Unicaja B. Fotopress / R. Pozo

Dos meses después de tocar el cielo en Badalona, el Unicaja vuelve a cabalgar una ola buena. Seis victorias consecutivas le han permitido alcanzar con mucha autoridad (+38 acumulado entre los dos partidos) la Final Four de la Basketball Champions League. Ha sido poco edificante lo extradeportivo (también los corolarios finales sobre la cancha) vividos con el UCAM Murcia. Pero también ha mostrado que el equipo no está exento de personalidad, al contrario. Sabe tocar el violín pero también usar el mazo y derribar una pared. Las dos cosas son útiles y necesarias.

El Unicaja y las instituciones aguardan a la resolución de los cuartos de final de la BCL para ver si es posible que el Martín Carpena sea sede de la Final Four. La oferta presentada por Jerusalén es bastante potente y el pliego económico dobla lo que la Junta encabezaba para aportar como canon. Una de los poco sutiles dardos que lanzaba el director general del Murcia era que todo estaba arreglado para que Málaga acogiera la sede. No era así, la capital israelí puja. Debe ganar el Hapoel al AEK y también que la FIBA decida llevar el evento a una zona movida, como poco. Tiene sus pros y contras, hay ejemplos constantes de que la presión del anfitrión acaba pesando, aunque la comunión que existe entre afición y equipo es ahora mismo extraordinaria. También viste pelear por un título en Jerusalén.

La máquina que ajusta Ibon Navarro se acerca al 80% de victorias esta temporada. Ha ganado 34 partidos y sólo ha perdido 11. Está invicto en partidos de eliminatorias o play off (fase previa de la BCL, Copa del Rey y cuartos de final de la competición europea), en encuentros sin posibilidad de error. Ante rivales de muy distinto nivel ha ofrecido una versión cercana al límite de sus posibilidades para ganar y dar una imagen de solidez, de tener una amplia gama de recursos para usar, de ser camaleónico para volar a campo abierto haciendo su juego preferido pero también para, a media pista porque el rival no permitió correr mucho, meter 56 puntos en 20 minutos en la segunda parte en Murcia.

Ahora vienen unas semanas para escalar en la ACB. El equipo es quinto a una victoria del cuarto y el Tenerife juega esta semana con el Baskonia. Vienen partidos ante Obradoiro y después en Lugo y Zaragoza que no serán sencillo, pero que no son inabordables para un equipo que ha conseguido algo impensable. Que no se tiemble por la ausencia de Alberto Díaz.

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