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La maquinaria activa del Unicaja durante el parón del coronavirus

  • El preparador físico del Unicaja, Diego Vázquez, explica cómo es el trabajo de los jugadores de la plantilla durante el confinamiento

Los jugadores del Unicaja trabajan en casa. Los jugadores del Unicaja trabajan en casa.

Los jugadores del Unicaja trabajan en casa.

Los cuerpos de los deportistas de alto nivel son maquinaria de alta precisión, pero sin perder el rasgo humano. Cada vez se avanza más en su conocimiento, aunque siempre queda margen para aumentarlo. En este confinamiento causado por la expansión del coronavirus, que tanto efecto nocivo está teniendo en todos los campos de la sociedad, esos cuerpos se exponen a un escenario distinto. Los jugadores tienen lesiones y se ausentan tiempo de las canchas. Pero un equipo se construye y se mantiene ahí. Y es imposible, lo será durante varias semanas más al menos, juntarse. El simple hecho de tirar a canasta no lo pueden hacer, alguno no ha estado desde su infancia tantos días sin hacer ese gesto.

El Unicaja, a través de su staff que engloba la parte médica, física y de nutrición, intenta que los cuerpos tengan la actividad precisa para que no acusen los efectos de la inactividad colectiva, en un difícil equilibrio en el que no deben abusar tampoco de situaciones concretas. Se pueden simular algunas situaciones del juego, pero no todas. Se trabaja sobre superficie distinta, cada jugador tiene unas necesidad, algunos salían de lesión. El preparador físico del equipo, Diego Vázquez, ayuda a comprender cómo es el trabajo del que se ven flashes a través de los vídeos que facilita el club a través de las redes sociales.

"Viendo lo que iba a pasar, una vez el Gobierno daba idea de que se podía cortar un todo, una vez se cierra ACB, sabemos o intuimos que en poco tiempo vamos a dejar de trabajar en colectivo. Teníamos dudas sobre acudir a cualquier instalación con algún jugador, con uno sólo. Tenía una programación física individual, de los lesionados, los nuevos, el miedo a los que han jugado contra el Madrid, se cierran pabellones, gimnasios... Para la primera semana programamos ocho días para que pudieran hacer un trabajo, muy individualizado, pero que pudieran hacer todo tipo de entrenamientos. Nunca será tan completo como en un gimnasio en una pista porque no hay balón, no hay tampoco todo el material que por ejemplo le vemos a Sergio Ramos, que tiene un gimnasio en su casa", explica el preparador físico malagueño, que desde hace años se encarga de esta faceta en el primer equipo.

Ahora, con la perspectiva de que la competición va a tardar en volver, el staff prepara nuevos ejercicios. "Como se intuía que el estado de alerta iba a extenderse a partir de la segunda cambié cosas y el plan lo hicimos a 10 o 12 días, hasta finales de esta semana que entra. Iremos viendo conforme vaya la previsión para volver, aunque ahora mismo es algo que no se ve cercano. Vamos chequeando, con vídeos y fotos, como los que se pueden ver en las redes sociales. Es un trabajo individualizado, pensando, enfocado más a no perder que a ganar. Si se vuelve, hay estudios de que este tipo de periodo en los que se ha perdido el entrenamiento más duro y principal, necesitaríamos sería un mínimo de 10-12 días de entrenamiento. Con menos aumentaría bastante el riesgo de lesión. Han perdido casi un 60% del volumen de trabajo diario, esa pérdida tan grande de entrenamiento se ve en todas las partes del cuerpo. Entrenamiento vendado y de contacto no hay, hay situaciones que no se pueden repetir. Pero hay que tener cuidado, abusar del trabajo en casa si se pone un plan muy intenso, con una superficie distinta, si no le das las dosis de entrenamiento que no vas controlar... Por eso medimos las cargas, hay que organizar bien que muscular, esquelética y tendinosamente haya equilibrio. Hay que trabajar de manera progresiva la movilidad, los que estén con déficit en algún sector también regularlos", explica Vázquez.

"Los que tenían bicicleta o una cinta les dimos instrucciones sobre cómo usarla y en qué volumen. Para los que no tienen, un plan general básico para todos. 25-30 minutos de carga aeróbica, con 3-4 rutinas diferentes para que no sean las mismas y se cansen. Con ejercicios enfocados al baloncesto, para que no pierdan la forma. Por ejemplo, un ejercicio de skipping, de zancadas largas y una extensión de cadera como si estuviera haciendo entrada con salto. Tiempo, descanso, repeticiones... Individualmente tenían desde el inicio su programa de 30 minutos que aumentó después. Carlos Suárez, por ejemplo, decía que le parecía muy poco, pero ya después cuando lo haces ves que te ayuda. Es un programa constante, seguido, si lo haces con intensidad te cansas", relata el preparador físico cajista.

"Les digo que vayan viendo a qué nivel están, jugar con los tiempos, cargas y descansos. Son profesionales y se controlan y saben cómo hacerlo a un buen nivel. Después el core, abdominales, zona lumbar, espalda, un poquito de pelvis, pubis, que no se pierda esa tonalidad. La otra parte es más trabajo individual de déficits. Un tobillo, movilidad, alguna zona débil, trabajar la zona de isquios, cuádriceps, rodilla. Saben los ejercicios que se pueden hacer en casa. Por ejemplo, un circuito de fuerza, terminando con flexiones, dominadas, pull up... En cuanto al material deportivo, el último día a los más lesionados le dimos todos las herramientas con las que trabajan en el Carpena: sacos, pesas, gomas, banda elástica. El que ha visto el plan de trabajo sabe cómo hacerlo. No hay barras o máquina grande. Te montas un gimnasio improvisado en casa, alguno en el salón, otros en la terraza, hay comunicación todos los días", continúa Diego Vázquez: "Intentamos que los que estaban sanos sigan siendo óptimos. Los que han estado lesionados preocupan más porque no sabes cuando salgan de este periodo cómo pueden evolucionar. Diariamente hablas con ellos e intentamos darle todo el material posible cuando empezó el confinamiento. Pero no es lo mismo un tratamiento diario in situ, con los fisios y todas las máquinas".

"Es una incógnita por varios motivos. Cada vez vemos más difícil que esto se recupere, ya vimos en Italia que han suspendido. En cuanto se tomen decisiones, pues obraremos. Si volvemos, lo ideal es eso, mínimo 10-12 días de entrenamiento. Si no, pueden pasar muchas cosas, desde que no estemos preparados para competir, lo que preocuparía para recuperar el trabajo correcto, para no lesionarse. Los lesionados la readaptación en pista no la han hecho y toda la han hecho en casa, recuperando su musculatura en una superficie en la que no están acostumbrados, distinta. No sabemos cómo va a responder. Dentro de los plazos que les puedes marcar no tendrías sartén por el mango. Tus directrices en la cancha, el fisio en tu sala, el tiempo, el entrenador... No lo tendríamos", expone el preparador físico, que mira más allá: "Igual, hablo siempre desde el punto de vista físico, habría que plantearse si conviene hipotecar la siguiente temporada por salvar esta. Si dejas la otra sin margen de preparación porque extiendes esta y no la preparas bien... No sé lo que se hará. Vemos que los preparadores se lo cuestionan en todos los deportes. Que cuando se reanude todo sea compensado a nivel muscular, esquelético o tendinoso de manera progresiva será complicado. La superficie del balón cambia, que el suelo de la casa, el balcón o el césped no es lo mismo, eso es una readaptación al parqué. Hay que adaptase al trabajo de gimnasio, de pista. Es más fácil en una época larga, a mes y medio y dos meses, para poner una base. El objetivo es que nunca te vayas a un sótano. A lo mejor en la planta 1, que no vaya al sótano pero que tampoco esté en el ático ya en verano. El sobreentrenamiento baja el rendimiento de jugador. En cuanto pueda a competir, igual a alguno habrá que dejarlo sin competir. Si se vuelve sin preparación, va a haber problemas de lesiones seguro a nivel colectivo, en todos los clubes".

"Seguro que habrá estudios sobre esto después, sobre cómo afecta. He hablado con preparadores de varios equipos de ACB y los ejercicios y dinámicas son muy parecidas, con pequeñas variaciones. Cada uno se llevó material que le viene mejor y eso me ha ayudado a hacer algo mejor con sus ejercicios diariamente, no le he puesto ejercicios nuevos, que tienen que verme a mí o por un vídeo. El ejercicio que están haciendo en casa lo dominan y eso tranquiliza, no tengo que estar corrigiendo constantemente, el riesgo es bajo, sin mucha carga, peso e impacto, que sea poco lesivo. Si viéramos cercana la vuelta habría que organizarnos para hacer una lanzadera, el tapering, sería el momento de ver la salida al túnel, con más intensidad o más descanso", apunta Diego Vázquez, que alaba el comportamiento de los jugadores en este tramo desconocido: "Echan mucho de menos competir, la pista, el balón, ir a entrenar, me lo dicen diariamente. Los entrenamientos intentamos que lo hagan disfrutando, están trabajando con la familia al lado, que es otra motivación. Pensaba que alguno lo iba a llevar peor. A los que la familia se ha ido, están bien, entienden la situación. Me pongo en su pellejo y entiendes las dudas que puedan tener. No sabes si esto pasa sólo aquí, no sabes cómo responderías en un país extranjero... Están tranquilos, desde el principio llamamos y estábamos detrás de ellos. Lo están llevando bien, están contentos, te lo agradecen cuando llamas, tienen buenas caras, siempre dispuestos. Es algo que nunca he pasado, te abren la intimidad de su casa, están respondiendo bien, ni una mala cara".

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