Nostalgia en El Pireo (18:30)

Horario y previa del Lavrio-Unicaja

El Unicaja acaba la primera fase de la BCL con un partido intrascendente ante el Lavrio, en el que el equipo griego se juega el pase a la siguiente fase y en el que Katsikaris podrá probar

La Paz y La Amistad fue la única gran pista europea en la que no ganó el Unicaja

Yannick Nzosa y Micheal Eric, en El Pireo.
Yannick Nzosa y Micheal Eric, en El Pireo. / Unicaja B. Fotopress

El Unicaja jugó durante más de 15 años en las mejores pistas de Europa. En todas ellas ganó. En La Mano de Elías, en el Pionir, en el Universal Sports Hall, en el OAKA, en el Abdi Ipekci, en el Palaverde... En todas menos en una, el Palacio de la Paz y la Amistad de El Pireo, la casa del Olympiacos. 10 veces visitó el mítico pabellón, no lejos del cual se crió Fotis Katsikaris, y 10 veces perdió ante los boquerones rojos de El Pireo. Varias veces se quedó a un centímetro, una vez hasta le robaron una canasta durante el partido y el Olympiacos venció por uno, allá en los primeros años de la Euroliga entendida como ahora. Pero no, fue imposible.

Contemplar las imágenes del Unicaja entrenando en La Paz y La Amistad producía nostalgia de tiempos bastante mejores. Allí juega sus partidos de competición europea el Lavrio porque su pabellón no reúne los mínimos que pide la Basketball Champions League. Es el final de una primera fase que el Unicaja ha completado como debía, obteniendo el primer puesto después de cuatro buenos partidos y un borrón en Dijon que no tuvo coste por la paliza que se le había dado a los franceses en el Carpena. Avanza como primero, evitándose el engorro de un play in en las primeras semanas de enero. Katsikaris piensa que no se le ha dado valor y que no se ha destacado lo que se ha hecho bien. Es posible que las victorias amplias hayan desvirtuado la impresión general de la competición, que se piense erróneamente que es un paseo. Vendrán dificultades serias más adelante y el Unicaja cogió un atajo para estar entre los 16 mejores, evitando desgaste.

El rival sí se juega con el Nizhny seguir vivo. Si gana, el Lavrio está dentro. Si pierde, tiene que esperar que el equipo ruso no venza al Dijon, ya segundo de forma matemática. Por eso se ha quedado con una de las sensaciones de la competición, Tyson Carter que se marcha a San Petersburgo con Xavi Pascual, pero antes quiere dejar al equipo en la siguiente fase. El equipo de Christos Serelis, que quizá fue el que mejor impresión dejó, dentro de sus limitaciones, de los tres visitantes en el Carpena está con el hándicap de estar en competición europea a una hora de su casa. Ha cambiado de americanos, se fueron Goins y Henry-Blair y llegaron Ferguson y Williams. Tiene algunos griegos interesantes, por ejemplo Mouratos y Kaklamanis han tenido minutos en las últimas ventanas con la selección griega.

En juego está el respeto el escudo y el honor para el Unicaja. También en estas situaciones en las que las cosas no funcionan nunca se sabe cuándo puede cambiar la dinámica, cuándo pueden entrar tres tiros que hagan que un jugador cambie su estado de confianza que se multiplique en los siguientes partidos. El Unicaja está necesitado de estímulos positivos. En un escenario con mística y leyenda, en el Palacio de La Paz y La Amistad, un ensayo de aires nostálgicos con toques de realidad.

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