francis alonso martínez. jugador de la universidad de greensboro

"Quiero jugar algún día aquí, ante mis padres y mis amigos"

  • El malagueño brilló en su segunda temporada en la NCAA, con topes históricos en la universidad, pero su sueño sigue siendo jugar en el Unicaja, con el que vibró desde la distancia en el título de la Eurocup

Francis Alonso, en la Plaza de la Constitución. Francis Alonso, en la Plaza de la Constitución.

Francis Alonso, en la Plaza de la Constitución. / fotos: fran toro

Más fuerte, cinco kilos desde que se fue, y puede que hasta más alto (1.93 metros), Francis Alonso (Málaga, 1996) pasa las vacaciones en Málaga después de una gran temporada universitaria en Estados Unidos. Ha estado en el Top 10 de triplistas entre miles de jugadores en la NCAA, ha ganado el título de conferencia con Greensboro (batió el récord histórico de triples en su equipo) y ha dado un paso más en su juego. Habla con una madurez y unas ideas claras inusuales para un chaval de 21 años. Hijo de Paco Alonso, ex jugador y entrenador del Caja de Ronda y el Unicaja, y hermano de Carlos, también entrenador en Los Guindos, repasa para Málaga Hoy su temporada. Desde EEUU vivió como un hincha más el título de la Eurocup.

-¿Cómo le va por EEUU? Desde la lejanía parece que muy bien.

-Han sido muchas experiencias y muy bonitas. Han sido dos años satisfactorios, no sólo en la universidad, también con el título en el Europeo sub 20. Ahora he roto algunos records en la universidad. Ha sido satisfactorio, individual y colectivamente. Hemos cambiado la cultura de la universidad. Tiempo atrás, con Kyle Hines (CSKA) y Ricky Hickman (Milán) era un equipo que ganó títulos pero después tuvo un tiempo malo. Estos dos últimos años hemos cambiado la cultura y los valores. Ha dado sus frutos, el nivel de intensidad lo hemos cumplido y han salido los resultados.

-¿En qué se nota que ha progresado?

-Creo que he tenido un cambio brutal en mi físico. Tengo 4-5 kilos más, sobre todo el primer año me puse más fuerte. Este año me he cuidado mucho la dieta, me han puesto un plan físico aparte y todo ese trabajo ha dado su fruto. Mi cuerpo evoluciona, me veo más fuerte pero también más explosivo. Ese trabajo en tiempo extra sale. La comida es tentadora allí, pero también puedes comer sano. Noto cambios grandes en mi cuerpo para mejor.

-Aquí le dio tiempo a jugar en LEB Oro. ¿Cómo sería el nivel de la NCAA aquí?

-Me lo preguntan y lo oigo, se intenta comparar con España. Se dice que es una LEB Oro, que una ACB... Es simplemente distinto. Podrías compararlo con ACB, pero chocarían. Juegas un día contra un jugador NBA y otro día con un jugador de menor nivel, pero que es un atleta tremendo. El nivel físico de allí en España no lo hay. Si pensamos en los entrenamientos, en mi equipo también hay también ese nivel. White, nuestro pívot [los más veteranos recordarán a su padre, Randy, que jugó en los 90 en el Joventut], va a hacer workouts de NBA. Él y el base está pensando en venir a Europa. Son gente con capacidades físicas altas, es más tardío el aprendizaje táctico y técnico. Se empieza a entender y practicar en universidad.

-¿Es su base técnica lo que le hace destacar allí?

-La ventaja que yo tenía es la base, sí. Capacidades técnicas y talento pensaba que tenía antes de ir, esa base la adquirí en el Unicaja tantos años. Pero también sabía que mi déficit es el físico. He tenido una evolución tardía, ha habido que esperar un proceso que estos dos años he cambiado.

-¿Cómo se valora a un jugador con sus cualidades en EEUU?

-El tipo de jugador que he sido este año para mucha gente tiene valor. La gente ha visto que tengo capacidad anotadora, que puedo tirar de tres y hacer más cosas. En España he jugado toda la vida de base. En la sub 20, por ejemplo, con Orenga jugué ahí en momentos decisivos. Se suele discutir si soy base o escolta. Yo digo 'ponme donde sea, que yo te voy a rendir'. En EEUU les gusta mucho mi forma de tirar, con el tras bote o cómo leo el juego. Son cosas que se valoran y por eso gustan cada vez más jugadores europeos. Cada verano van más técnicos a Campeonatos de Europa inferiores para reclutar jugadores. La técnica la tenemos aquí y la capacidad física se adquiere allí. Estoy en ese camino, estoy evolucionando físicamente. Los dos próximos años tengo esperanzas en que sean buenos para seguir creciendo físicamente.

-¿Cómo vivió desde la distancia el título de la Eurocup del Unicaja?

-Fue una alegría tremenda. Sé lo que es el Unicaja, sé que fue un año duro. Nunca el Unicaja tiene una temporada increíble, siempre se pasan obstáculos (risas). El trabajo duro que han hecho en los entrenamientos, porque eso se ve en los partidos, se nota. Y ver cómo lideran Alberto Díaz y Carlos Suárez ha salido en esas finales, cómo han sacado el orgullo y la lucha. Yo estaba viendo el tercer partido de la final en un portátil antes de un entrenamiento e íbamos 10 abajo. Salí un momento para irme y mi compañero holandés (Kuiper) me gritó que nos habíamos puesto a dos. Volví corriendo y ya pude ver la remontada. Casi llego tarde, tuve que salir corriendo, me fui ya cuando hubo el lío antes de los tiros libres de Brooks (risas).

-Y Alberto de MVP.

-Coincidí muchos años en Los Guindos, jugué varias veces en el Clínicas con él... Es un ejemplo para grandes, para pequeños... Para mí lo es. Es su ética de trabajo, la que le veíamos ya cuando era niño y nos marcaba a los más pequeños. Hay gente que dice que ha tenido suerte porque Lafayette no rindió bien y tal... La suerte no se busca, se encuentra con trabajo. La suerte busca a trabajadores tan duros como él.

-¿Ve que eso puede ayudar?

-Un canterano de Málaga, que gane el MVP, cómo ha recorrido el camino... Es un ejemplo, es una motivación para los más pequeños. Los chavales suelen querer ser como Nedovic, gente que mete muchos puntos. Pero el ejemplo de Alberto, un chaval que defiende, trabaja y de ahí lo que surja, seguro que va a calar.

-Hay varios jugadores de la cantera del Unicaja por EEUU. ¿Cómo se valora allí lo que se trabaja aquí?

-Las capacidades técnicas que cada uno tiene no salen solas, siempre hay un trabajo previo que nos ha dado el Unicaja. Domas, Rubén Guerrero, aquí Karahodzic, Romaric... Todos estamos ahí arriba porque el Unicaja ha hecho un gran trabajo que ha dado sus frutos. Gente de EEUU ven una técnica en jugadores europeos que no detectan allí. Intentan aprender.

-Suele decir gente de aquí que trata con personas del baloncesto en EEUU que, contrariamente a lo que se piensa, son muy humildes.

-Ellos son muy, muy humildes. Las características que más me sorprendieron al llegar es la disciplina y la humildad que tienen. Me chocó bastante porque vamos con una imagen totalmente distinta. La ambición de aprender es grande. Mi primer entrenador, Wes Miller, es joven. Ve vídeos de NBA, vino a Málaga cuando habló con mi familia para reclutarme. Y se fue a ver entrenamientos del Unicaja o a mi hermano entrenando preinfantiles. Vino hace un par de años, yo estaba entrenando con mi padre y él tomaba notas de lo que hacía conmigo. A lo mejor entrenadores de aquí no lo hacen, no se ponen a tomar notas de un entrenamiento de preinfantil. Se valora mucho porque en la cabeza sólo tienen aprender.

-En Málaga nos preguntamos ¿por qué se van?

-Es una buena pregunta. Intento decir lo mismo de siempre. En mi caso yo sé por qué me fui y creo que es el mismo caso para todos. No es porque creamos que el Unicaja haya hecho un mal trabajo ni porque creamos que vayamos a ser mejores en otro sitio. Es por la facilidad que te dan en el ámbito académico. Quise seguir estudiando en España pero la organización que hay, no del Unicaja, sino la general de los ámbitos no es alta. No te dan las facilidades, no te cambian un examen, que coinciden con los campeonatos...

-Alberto Díaz sí ha conseguido sacarse una carrera aquí.

-Sí, él ha tenido mucha voluntad y le ha salido bien. Pero, por ejemplo, Luis Conde ha tenido que dejar el baloncesto. En EEUU están relacionados en una misma caja lo académico y lo deportivo. Los entrenadores y los profesores están en contacto, saben cuándo tenemos que cambiar un examen o entregar un papel. Aparte, también había otras razones. Una experiencia personal, aprender otro idioma, otra cultura... Y mejorar también como jugador. Te dan todas las herramientas. Me sorprendió la ética de trabajo. Aquí en Málaga era buena, pero no podía ir a Los Guindos a las 12 de la noche o a las 6 de la mañana. Allí se puede hacer. Este año me han puesto un plan de trabajo especial. Me levanto y voy a hacer físico: core, abdominales, bicicleta... Después, las clases, físico con el equipo y entrenamiento. De 7 a 12 de la noche lo tienes libre. Siempre hago un pequeño workout individual, con tiro y balón, la mejora individualizada, es lo que te va a dar confianza en los partidos y entrenamientos. Esa ética es la que sigo, gracias a ellos. La tengo asimilada y en cuanto llego a Málaga tiendo a seguirlo. Me hace mejor jugador y persona, me hace más disciplinado. No es que Unicaja no me diera eso. Nunca he dicho que no vaya a volver. Igual yendo allí puedo volver mejor jugador.

-¿Lo sigue teniendo en su cabeza?

-Siempre he dicho que ésta es mi casa, he crecido con el Unicaja. Con 4-5 niños iba al Carpena a ver a Carlos Cabezas, cuando mi padre entrenaba al primer equipo, más tarde a Sergio Rodríguez cuando venía... Eso lo llevo dentro, no se me va a quitar nunca. Yo quiero jugar aquí algún día, en mi casa, delante de mis padres y de mis amigos, de todos los malagueños.

-¿Qué espejos tiene como jugador?

-Como jugador, Teodosic. Tenía un modelo de niño, Pepe Sánchez. Era un jugador que me encantaba ver, era puro talento.

-Pero Pepe se fue de Málaga cuando tenía 10 años...

-Ya, pero es que tener 24 horas de baloncesto intensivo en mi casa suponía que con siete años ya aprendía rápido...(risas). Pepe fue mi primer jugador que seguía e intentaba imitarle. Él, por ejemplo, jugó en Temple, allí en la NCAA. Pero ahora es Teodosic. Siempre he sido base, me ha gustado pasar y generar. Él es de lo mejor. Cómo pasa, tira, cómo lee y el cerebro que tiene... Intento parecerme, él también es capaz de anotar.

-¿Ha visto por allí a Domas Sabonis?

-Hablé a veces con él. Hubo una oportunidad de ir a Charlotte, que está a un par de horas de Greensboro, cuando jugaba allí con Oklahoma, pero por un cambio de entrenamiento no pudo ser. Está disfrutando mucho. Estoy seguro de que en los dos próximos años lo veré. Estuve un fin de semana con Juancho Hernangómez, con el que estuve hace dos años en el Europeo. Pasamos un gran fin de semana cuando Denver fue por allí.

-El año que viene jugará en su misma conferencia Rubén Guerrero, con el que creció en Málaga.

-El año que viene no podrá jugar por las reglas de NCAA al haber cambiado de universidad, pero su equipo estará en mi Liga, aunque sea en el banquillo. Le bromeé, diciendo que le queríamos y que nos hubiera esperado... (risas). Le dije que el año próximo vería desde el banquillo cómo les ganábamos.

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