Resultado y crónica del Movistar Estudiantes-Unicaja El Unicaja va al parón en quinta (90-92)

  • Los de Casimiro, en un partido decidido al final en un duelo entre Waczynski y Gentile, se llevan el triunfo en Madrid y acumula 11 triunfos en 13 partidos

Los jugadores del Unicaja celebran el triunfo. Los jugadores del Unicaja celebran el triunfo.

Los jugadores del Unicaja celebran el triunfo. / ACB Photo

El Unicaja salió vivo de un partido taquicárdico en Madrid, con muchas alternativas, con tramos de defensas muy endebles mezclados con otros de gran acierto, y resuelto en el pañuelo de los últimos segundos. El partido parecía ganado a falta de 10 segundos (87-92) tras dos tiros libres de Alberto Díaz, pero el Movistar Estudiantes tuvo la bola para ganar, con un triple de Gentile, y para empatar, un palmeo de Brown, pero no entró. 90-92, cuatro victorias consecutivas en ACB, la Copa más cerca y 11 triunfos en los últimos 13 encuentros certifican un evidente crecimiento del Unicaja, con mejoría quizá más en los resultados, que es lo que pesa, que en la consistencia o la continuidad en el juego. Pero, teniendo presente eso, es un buen punto de partida este primer tercio de temporada para seguir creciendo más tarde, cuando el calendario se endurecerá y lleguen los momentos calientes de las distintas competiciones. En el peaje una lesión de Jaime Fernández que no pintaba muy fea. Sintió una distensión en el adductor ya en el tramo final del partido. Habrá que esperar a las pruebas aunque sus gestos de dolor eran evidentes.

El nicho de crecimiento mayor del Unicaja es la defensa y ello determinará la suerte del equipo esta temporada. Si consigue extender la solidez, ser más consistente, podrá tener éxitos. Si no, será imposible. El primer tiempo retrató esa realidad. Los primeros cinco triples del Movistar Estudiantes fueron canastas, en situaciones cómodas con una pasividad defensiva alta en el equipo malagueño. El perímetro tiene esa carencia, que aumenta sin Milosavljevic, apenas Alberto Díaz está por encima de la media en las posiciones de uno, dos y tres si no hay un estado febril competitivo. Y el partido que proponía el Movistar su cumplía a la perfección. El Unicaja vivía de chispazos de Francis Alonso. Del 17-7 se pasaba al 19-16, pero en el tramo final del cuarto, Gentile castigaba generando desde el poste bajo, fueran canastas o asistencias, mientras no había respuesta en el lado malagueño (29-18).

La reactivación pareció inmediata tras dos tiempos de Casimiro en los que insistía con vehemencia en lo que se estaba haciendo mal en defensa, siempre detrás del balón. Un 0-8 de parcial, con canastas sencillas corriendo tras robos, bien Jaime Fernández ahí, cambiaba el panorama del partido (29-26) y Yannick Nzosa, culminaba una nada fácil transición, llegaba a empatar el partido (35-35).

Aleksa Avramovic, era previsible que el ex apareciera para hacer daño, enlazaba dos canastas con sus sendos adicionales para que el Movistar se distanciara. Muestra evidentes progresos para generar juego (ocho asistencias al descanso) que no se le adivinaban en sus pocos partidos en Málaga, algo que se le reprochaba para que no ganara minutos. Una vez se abrían vías de agua, de nuevo encontró en el triple el equipo madrileño motivos para hacer daño (10/17 tras el primer tiempo en los triples).

“Están teniendo mucho acierto y tenemos que buscar la manera de bajar el acierto”, decía en los micrófonos de Movistar Luis Casimiro al descanso. Sus jugadores cumplieron sus órdenes. El partido empezó a virar y sólo concedió el Unicaja cuatro canastas en juego en 10 minutos. Grandes minutos de Alberto Díaz en los dos lados de la pista e irrupción de Bouteille, que en sus momentos de trance es sencillamente demoledor. Tiene que compartir más protagonismo y bola que en Bilbao, no es siempre la opción primaria, pero tiene esa facilidad que vale mucho dinero. El equipo era más agresivo y se notaba la profundidad de banquillo. Thompson, sólido en defensa y en el rebote de manera extraña, recibía un codazo de Brown y necesitaba puntos de sutura en la boca. Había anotado un mate para empatar el partido al final del tercer cuarto (63-63).

El inicio del periodo final estuvo marcado por Brizuela (64-70) y el Unicaja en una frontera de los cinco puntos en la que podía romper el duelo. Tuvo algún ataque con seis arriba para extender, pero no lo consiguió. Podía pensarse que Casimiro erraba en la rotación dando protagonismo a Waczynski y no devolviendo a Bouteille a pista. Pero el polaco, sufriendo con un Gentile que demostraba también por qué no juega en un grande como su calidad pura merecería, estuvo excelso en los minutos claves para anotar canastas claves para amarrar el partido. Triples, movimientos cerca del aro, media distancia... Una gran versión ofensiva en momentos calientes. Fue un uno contra uno durante varios minutos entre los dos El partido parecía ganado después de que Alberto Díaz metiera dos tiros libres (87-92) a 10 segundos. Pero Brown metió un triple y, en el saque de banda tras el tiempo muerto, entre Díaz y Alonso perdieron un balón y le quedaba el partido a huevo para el Estudiantes. Ni Gentile ni Brown convirtieron y la victoria vino para Málaga.

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