Unicaja Baloncesto-Estrella Roja | Crónica Las teclas de Casimiro (79-74)

  • El Unicaja saca adelante un partido delicadísimo ante el Estrella Roja

  • Rozó los 20 puntos de renta pero acabó teniendo el equipo serbio un triple para ir a la prórroga que no entró

Mathias Lessort realiza un mate. Mathias Lessort realiza un mate.

Mathias Lessort realiza un mate. / Javier Albiñana

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Luis Casimiro tenía asumido, tras la hiriente derrota del domingo y la tendencia que dibujaba el Unicaja, que había que tocar teclas para encontrar la luz. Lo hizo el técnico manchego. Insistió en una fórmula que el domingo no le gusto y que tenía en mente para más adelante, simultanear a Shermadini y Lessort en pista. Por ahí empezó a fortificar el equipo a costa de perder espacio en ataque y ganó una renta valiosa en la primera mitad que bastó para llegar a la meta. Con la lengua fuera, pero venció (79-74) el Unicaja. Se puede echar de menos un interesante average que se tuvo (el grueso del partido osciló entre los 10 y los 20 puntos de renta), pero no está el equipo de Casimiro ahora mismo para alardes.

Necesitaba un electroshock para volver a sentirse fuerte el Unicaja y lo fue durante 20 minutos. Dominaba 51-37 tras rozar los 20 puntos de renta y volver a hacerlo mediado el tercer cuarto. Pero está frágil de moral el Unicaja, ha perdido confianza. Debe restituírsela en parte la victoria ante el Estrella Roja, sufrida porque los serbios apretaron conforme avanzó el partido y se encogía el Unicaja, que anotó 28 puntos tras el descanso. Metió 26 en el primer cuarto y 25 el segundo. Notó ahí la presión, fue un flan. Pero estuvo firme Jaime Fernández desde la línea de personal para negar que el cuadro rojiblanco se colocara por delante. Y el triple de Ragland para ir a la prórroga se fue al limbo.

El Unicaja ha ganado algún partido trabado, a menos puntos, pero ha sido poderoso cuando ha gobernado el ritmo de los encuentros desde un ataque fluido y productivo. La imagen de la temporada es la primera mitad, la de las últimas semanas es la de la segunda. Al menos, esas teclas pulsadas por Casimiro reactivaron conexiones. La victoria, no obstante, era capital y el equipo la sacó.

Esa coincidencia en pista de Lessort y Shermadini condicionó el inicio del partido. En cada ataque estático pasaba el balón por alguno de los dos y por ahí empezaban a generarse ventajas. Como plus, el rebote, gran preocupación cajista, se ganaba. Y cuando rebotea y corre, el Unicaja se siente liberado y suelto, feliz.

El primer tiempo fue un ejercicio de buen baloncesto, se llegaron a rozar los 20 puntos de renta y eso que los triples siguen sin entrar. Dani Díez, Waczynski y Wiltjer erraron tiros en situaciones que no suelen errar. Lessort, el jugador más fiable del equipo en estos momentos de debilidad, barría y balones y se combinaba con Shermadini para meter 21 puntos al descanso. El equipo arropaba a Jaime Fernández, que recibía la visita en el partido de su agente, Quique Villalobos. Se le salieron un par de canastas al madrileño, que, no obstante, dirigió bien cuando estaba en pista. Y aparecería al final para sellar la victoria.

Camino de esos 20 puntos de renta emergió Stratos Perperoglou, un jugador con algunos cientos de partidos en Euroliga y títulos en la máxima competición, que en su crepúsculo como jugador aún da el nivel. Sostuvo en sus hombres el griego al Estrella Roja, le hizo daño tanto a Wiltjer como a Dani Díez y acercó a su equipo a la barrera de los 10 puntos. Buenos minutos de Roberts estabilizaron la diferencia (51-37) al descanso.

Es un rival correoso y competitivo el Estrella Roja. No tenía un día especialmente inspirado, pero seguía picando piedra. Amagaba el Unicaja con despegarse, pero existía un tope antes de los psicológicos 20 puntos que el Estrella Roja se negaba a conceder. Le costaba más al Unicaja anotar, el porcentaje de triples seguía siendo bajo aunque Salin y Roberts encestaron dos. Vivía del buen porcentaje en tiros de dos, pero si la amenaza de lanzamiento exterior mengua es más complicado mantener el ritmo anotador. Sobre todo cuando el rival limita las opciones de correr. Se abusó del bote cada vez más, se perdió frescura.

Sacaba fondo de armario Milan Tomic, que en su cuerpo técnico tiene a Andrija Gavrilovic, que fuera ayudante de Sergio Scariolo en el Unicaja. Dobric y Ristic, hasta entonces con poco protagonismo, emergieron y ofrecieron cosas diferentes al Estrella Roja, que a comienzos del último cuarto conseguía bajar de los 10 puntos de diferencia.

Milosavljevic, desacertado en ataque, tenía la misión de secar a Perperoglou, que estaba ya en los 20 puntos. Le sacó un par de faltas seguidas que a otro jugador le hubiera desquiciado. Pero no, un triple suyo y otro de Covic, tras dos malos ataques del Unicaja, bajaron a seis puntos la renta (71-65) con 3:44 por jugar. Era un momento para testar la fortaleza cajista. Llevaba en ese momento sólo 20 puntos en la segunda mitad el Unicaja. Se había vuelto a apagar la luz. Y había que sufrir para sacar adelante el partido. Covic reducía a cuatro la distancia (73-69) y Dobric a uno (73-72) ya en el minuto final.

Con mucha presión Jaime metió dos tiros libres, repelió Katic y Jaime capturó un rebote esencial tras un triple de Salin para meter otros dos libres (77-74). Ragland falló el triple para igualar y Roberts sentenció desde la personal. Un final de infarto pero que debe valer para recuperar algo de la confianza perdida. El Unicaja volvió a ser sólido, hasta brillante, durante 20 minutos. Pero después reveló su estado actual. Sacó adelante un partido que no se podía perder. Y Casimiro, para nada inmovilista, sigue pulsando teclas.

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