Unicaja

Unicaja, más combustible emocional

Alberto Díaz celebra ante BAXI Manresa

Alberto Díaz celebra ante BAXI Manresa / ACB PHOTO

La remontada ante el BAXI Manresa conllevó un desgaste máximo para el Unicaja. Se llegó a tiempo, es experto el equipo malagueño en el equilibrismo y con ese punto de épica, como ya ocurrió en Belgrado ante el UCAM Murcia, escenarios parecidos, no en la atmósfera por supuesto, pero sí sobre la pista. O ese cruce de Copa con Tenerife pese a que saliera cruz. De ver que las cosas no salen, con un rival enfrente muy entero y dominando. Ibon Navarro hablaba de fe, también de resiliencia y amor propio. Son características que este Unicaja tiene intrínsecas, en el cajón porque el equipo acostumbra a arrollar, pero siempre aparece esa elevación cuando hay partidos feos, donde hay demasiados factores adversos. Llegó ese inicio del último cuarto y esa posterior remontada que normalmente tienen peso en una serie, el conocido momento psicológico o punto de inflexión, elijan el tópico. Y el Unicaja no soló sacó el 1-0, sino que quema esa etapa importante en un play off, el primero es el más incómodo y por todo el ambiente tan positivo o desmedido de los alrededores, que finalmente se supo manejar, y parte al Nou Congost liberado. Más combustible emocional ya con las semifinales a tiro, pero en Manresa seguro que espera una encerrona. 

Y el terminar a lo grande. El Unicaja fue de menos a más y completó un final de partido delicioso. Esos diez minutos donde se anotaron 35 puntos, igualando la mejor marca de la temporada en un cuarto (antes en el Unicaja-Joventut de la jornada 5), y hacerlo en un momento crítico le añade valor. Cosas de equipo grande y selecto. Como el ver que tantos jugadores dan su mejor nivel en esa tensión. Alberto Díaz y Melvin Ejim, pero también emergieron los Kalinoski, Barreiro, Sima o Kravish, todos ejecutando acciones brillantes, también atrás. Son registros infinitos. "Si la defensa de ellos sigue siendo tan buena, será todo muy difícil", decía al acabar el partido Pedro Martínez. En un partido donde no tuvieron su noche Carter y Osetkowski, los dos jugadores más talentosos de la plantilla, tampoco Perry, que además de llegar lanzado al final de tu curso es ese jugador para agitar y que pasen cosas. 14/21 en tiros de campo y 48 de valoración en el global en ese cuarto, 44 acumuló el Unicaja en la primera parte. Con un acelerón fue suficiente, pero qué velocidad, incontestable. Y el Carpena, en su envoltorio, ya dio una pincelada de lo que puede dar en este play off. Ganar en Málaga va a ser muy difícil. De hecho las cuentas son sencillas: si el Unicaja gana todos sus partidos de casa en las próximas semanas...

Pero antes Manresa y mil veces más Manresa. El Unicaja tuvo este viernes descanso y lo volverá a tener el sábado, lógico ante un esfuerzo tan alto, y el calendario también concede ese parón. Es necesaria esa recuperación para lo que viene, seguro que un partido en el Bages muy parecido en cuanto a manos, contacto, desgaste, parciales y esos ingredientes tan habituales de un play off, que luego dejan derrengado, también a Ibon Navarro, más activo de lo habitual, y más de 10.000 aficionados malagueños que se marcharon cansados a casa. Se volverá al trabajo el domingo, en el mejor escenario ya con Kendrick Perry, aunque tiene que sanar esa rodilla izquierda, más en un escenario de tal intensidad. Otro paso más en ese proceso, ayudará en el futuro verte grogui, quizá con un rival de mayor músculo, no más trabajado porque este Manresa dio una lección en Málaga, pero para el Unicaja ya no será un territorio desconocido. Y ese sufrimiento en un play off que se visualiza largo también es interesante. Reflexiones de ese triunfo mayúsculo y que puede tener un peso enorme en lo próximo.

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