Victory Onuetu, de Alhaurín de la Torre al oro en el Mundial sub 19

El jugador criado en Málaga y que pasó por Los Guindos en cadetes y junior es campeón universal con la gran generación 2004 que ha asombrado

El torneo de Victory

Victory Onuetu, tras ganar el oro.
Victory Onuetu, tras ganar el oro. / FIBA

En 1999, en aquella noche mágica de Lisboa en el Pabellón del Futuro, había tres malagueños en la pista (Carlos Cabezas, Berni Rodríguez y Germán Gabriel) en la selección española que conquistó el primer oro mundial del baloncesto español. Era en categoría junior, pero el anuncio de lo que vino después en absoluta, una borrachera de medallas desde entonces (dos títulos mundiales y cuatro europeos más dos platas olímpicas desde entonces). En Debrecen (Hungría), España se coronó este domingo campeona del mundo sub 19. Hay otra generación de juniors de oro que se adivina fastuosa, con un catálogo de jugadores con una proyección infinita. Y también hay allí otro chaval criado en Málaga, Victory Onuetu (2004), nacido en Las Palmas de Gran Canaria pero desde niño en la provincia, entre Alhaurín de la Torre y Alhaurín El Grande, después de varios años en Hostalet, en Cataluña. Llegó con 12 años a Málaga. También es suya la medalla de oro conseguida por España tras derrotar en la final a Francia.

Victory es el mayor de cinco hermanos. El resto de la familia, de raíces nigerianos, contempló desde Alhaurín el triunfo de España. Kingdom es el segundo de ellos. Juega al fútbol, hasta esta temporada en el Alhaurino como portero. "Estábamos de videollamada con él, ahí estaba gritando de emoción y enseñándonos la Copa", relata tras el partido con amabilidad Kingdom, feliz por el logro de su hermano: "Él empezó desde los 8-9 años al baloncesto y otros deportes. Probó al fútbol de portero, conmigo, pero le gustó más el baloncesto. Ha sido inesperado, un cambio muy rápido. Cuando le echaron del Unicaja al acabar la etapa cadete lo vimos todo raro. De estar prácticamente sin equipo y jugar en Alhaurín a ser campeón del mundo en apenas tres años. Cambió su mentalidad, cambió el chip. Vio que no era tan fácil como pensaba, volvió al Unicaja, salió y mira, campeón de Europa y campeón del mundo, es increíble".

"Hemos visto todo el torneo, no hemos faltado. Victory es el mayor de los hermanos, lidera bien, es un buen hermano, ejemplo para todos, le gusta mucha trabajar, pero también le gusta dormirse", bromea Kingdom desde la casa familiar de Alhaurín de la Torre.

Onuetu salió en el verano de 2022 de la cantera del Unicaja. Jugó en LEB Plata esta temporada entre Huesca y Talavera, su primer contacto con el baloncesto profesional. No tuvo mucho protagonismo, pero en la concentración previa se ganó su puesto en una plantilla en la que estaba carísimo estar. Se quedó fuera otro jugador formado en Los Guindos y que ahora compatibiliza estudios y baloncesto en Estados Unidos, el interior cordobés José Tanchyn. Dentro de un equipo con un físico sobresaliente, además de la calidad y competitividad clásica del jugador español, Onuetu entró como pívot de rotación en un equipo histórico. Jugó apenas siete segundos en la final de infarto, ganada en la prórroga. Participó en cinco partidos y puso su granito de arena para conseguir esta histórica medalla de oro.

El alhaurino de adopción entró en la cantera del Unicaja en edad cadete y ahí salió rumbo a Alhaurín, cortado por el club. "Un buen chaval al que el baloncesto le ha ayudado mucho para la vida", dicen quienes le han tratado en Los Guindos. En su primer año junior dio un cambio físico espectacular, creció a lo largo y a lo ancho (está en 2.10 metros). De hecho, lideró al CB Alhaurín de la Torre al Campeonato de Andalucía junto al Unicaja, hito superando a otras canteras de la provincia. En su segundo año junior, el club de Los Guindos le becó en la Residencia para que compatibilizara el baloncesto con el instituto, era complicado venir todos los días de Alhaurín sin ayuda. De familia humilde, su infancia no resultó sencilla, entre Canaria y Cataluña, pero el baloncesto fue un buen estímulo para crecer y mejorar como persona. Y aquí encontró el trampolín. Ahora espera destino para la temporada próxima.

Onuetu formó parte del equipo que, a las órdenes de Antonio Herrera, consiguió jugar la fase de ascenso a LEB Plata tras un año sensacional, en un equipo con grandes proyectos como Saint-Supéry, Folgueiras, Mena, Vicente... Todos internacionales, como Onuetu, al que esa gran campaña colectiva, con evidentes progresos individuales, le sirvió para entrar en la órbita de la Federación y ser campeón de Europa sub 18 el verano pasado en Turquía. Ya había entrenado puntualmente con el primer equipo y el club le tenía en mente para el proyecto de LEB Plata que sigue estando sobre la mesa pero que no acabó de cuajar aún, pero voló fuera y ha tenido su primer contacto con el baloncesto senior, que no ha sido sencillo. Su fortaleza física para ser duro y la capacidad para jugar por encima del aro son avales importantes para intentar desarrollar una carrera. En Debrecen ha tenido minutos para dar refresco en partidos en los que la selección española ha dominado con mucha autoridad. Ha dejado tapones, mates, alguna continuación... Tiene mucha margen de progresión por delante para acabar consolidado en un jugador de élite, pero desde este domingo 2 de julio tiene algo que sólo 24 jugadores españoles pueden decir en la historia: es campeón del mundo junior. Desde Alhaurín al oro mundial.

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