Unicaja Baloncesto Una temporada continua

  • El Unicaja emprende una temporada extraña por la coyuntura y con la confianza en bloque subcampeón de Copa y casi semifinalista de ACB

Gal Mekel, Darío Brizuela y Tim Abromaitis.

Gal Mekel, Darío Brizuela y Tim Abromaitis. / Unicaja B. Fotopress / M. Pozo

En la convulsión del mundo covid, tener un propietario como el Unicaja otorga una tranquilidad financiera impagable. El club baja de los 10 millones de presupuesto, llevaba instalado 20 años por encima, pero es el peaje de los tiempos que se viven, con incertidumbres económicas. No hay seguridad de que haya abonados esta temporada, aunque la ACB trabaja para ello, y eso supone unos dos millones de ingresos anuales en el alambre. Con los deberes hechos en gran parte, con contratos en vigor, el Unicaja ha sido conservador, no se entienda como un término peyorativo, y ha apostado por la continuidad, en el banquillo y en la plantilla.

Se cree en Los Guindos que se puede crecer en torno a un núcleo de jugadores nacionales en la franja de edad entre los 24 y los 27 años, nacidos entre 1993 y 1996, con los que el público se identifica. La final de Copa reflejó la comunión que en aquel momento fraguó. Alberto Díaz, Jaime Fernández, Rubén Guerrero, Darío Brizuela, Francis Alonso, Axel Bouteille y Volodymir Gerun conforman ese bloque sobre el que club pretende ir creciendo, rodeándolos de jugadores más específicos. Si el grueso de ese esqueleto pervive será una excelente señal.

A ese núcleo que se acerca a su madurez baloncestística se añaden veteranos ya en la treintena (Thompson, Suárez, Milosavljevic, Waczynski, Abromaitis y Mekel) más la adición del jovencísimo Yannick Nzosa, que ha ofrecido detalles interesantes en la pretemporada. Una plantilla profunda, de 14 jugadores, que de momento tiene tras ausencias: Suárez, al que se espera en una semana o 10 días, y Jaime y Milosavljevic, a los que se aguarda para finales de octubre o ya en noviembre. “Serán nuestros fichajes”, aseguraba Casimiro sobre ellos apuntando al margen de crecimiento de la plantilla.

El crecimiento del bloque entre 24 y 27 años, básicamente nacional, es clave

El juego interior y la capacidad física/atlética son las incógnitas que hay. Se ha ganado seguramente inteligencia baloncestística respecto al año pasado en términos generales. La aporta Abromaitis, el único fichaje veraniego. Se sostiene en Los Guindos que hay que evaluar el mercado de fichajes desde diciembre pasado, cuando se fichó a Brizuela. Más tarde, a Bouteille y Mekel, todos miembros de la actual plantilla. Seguramente la percepción sería distinta, pero también es verdad que el club se desprende de un importante arsenal físico/atlético sin Adams, Toupane, Ejim y Elegar. No abundan en la actual plantilla los baloncestistas capaces de jugar por encima del aro y se pierde empaque defensivo.

A cambio, hay una capacidad ofensiva notable. Se ha pasado por alto la figura de Francis Alonso, que ha aportado dinamita exterior y puntos. El malagueño llega tras un año de aprendizaje y choque de realidad tras su triunfante paso por Greensboro en la NCAA. Es imposible que mantenga ese cósmico 70% en triples de la pretemporada, pero ha mostrado un catálogo muy interesante para añadir más sustancia a un grupo en el que hay bombarderos como Bouteille y Waczynski y otro grupo capaz de meter con solvencia desde tres puntos, suerte capital en el baloncesto moderno.

Sobre el juego interior, habrá que esperar cómo evolucionan Gerun y Guerrero y cómo se readapta Thompson al puesto de cinco. Parece la parte más endeble del entramado. Aunque el juego exterior tenga más protagonismo ahora, sin un mínimo equilibrio no hay éxito con seguridad.

El juego interior y la capacidad atlética y física, principales dudas sobre el plantel

La distancia del Unicaja con los clubes de Euroliga va creciendo económicamente, así que la única manera de seguir siendo competitivos, estar en semifinales y olfatear algún título es potenciando las cualidades al máximo. Málaga ofrece una difícilmente igualable calidad de vida en el círculo de la élite europea, hay cultura de baloncesto y ha sido un buen trampolín en las últimas temporadas para jugadores hacia la NBA o a clubes punteros de Euroliga. Y ese núcleo de jugadores cercano a la madurez también se ve atraído por este proyecto. La realidad es que Madrid, Barcelona, Valencia y Baskonia al menos doblan el presupuesto actual del Unicaja. Y viene un pelotón de equipo, desde los dos canarios hasta el Joventut, primer rival en la Liga, Andorra, Burgos o Zaragoza a los que no sorprende ver en play off o instancias finales de la Copa. La ACB sigue siendo la mejor competición del continente. Y aunque, a efectos prácticos, la Eurocup es la competición más importante en la que juega a día de hoy el Unicaja por el premio que otorga ganarla o llegar lejos, la competición nacional sigue siendo el sustento principal del baloncesto. Y el músculo que sacó organizando la fase final en Valencia fue un refrendo mayor.

Ante la tesitura que se vive a nivel mundial, se trata de disfrutar de cada partido y de cada detalle. Y este sábado comienza la Liga Endesa, la segunda mejor liga nacional del mundo con el Unicaja mirando hacia arriba, pese a las circunstancias.

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