Chase Audige, más allá de un recuerdo eterno

El jamaicano firmó un partido memorable que se recordará, pero recordó también la necesidad que había un jugador de su molde

"Mi madre me ayudó"

Chase Audige entra a canasta.
Chase Audige entra a canasta. / ACB Photo

Se desconoce el recorrido que tendrá en Málaga Chase Audige, pero su inolvidable actuación en Valencia le hará ser recordado en el futuro con cariño. Como otros temporeros, caso de Zabian Dowdell, que metió una canasta sobre la bocina para ganar un partido de play off en La Fonteta, a unos metros del Roig Arena; o cuando Juan Dixon hizo magia un día en el Carpena para remontar un partido perdido ante el Manresa; o aquellos play off ante el equipo valenciano que hizo Giannis Giannoulis, clave para sacar una eliminatoria esencial en clave histórica. En este caso había un componente emotivo sin par, su madre había muerto un par de días antes. Su padre había fallecido en mayo. El jugador prefirió quedarse en Málaga de momento para jugar este partido, con una misión en la cabeza que evidenció sobre la pista, honrar su memoria con un partido para el recuerdo, con 20 puntos y un despliegue tremendo en los dos lados de la pista. Un tapón sobre Kameron Taylor en la decisión del partido fue un momento icónico.

Cuando el nombre de Chase Audige se puso encima de la mesa en el Unicaja existieron ciertas dudas. Cuando se comprendió que había que mejorar a Castañeda, el casting fue largo y extenso. Los informes previos no eran óptimos tras sus experiencias en Oostende y Sarajevo, pero escarbando se pensaba que podía encajar en lo que se necesitaba. Se habló con su entrenador en Bélgica, Dario Gjergja, y con gente que había trabajado con él. Muchas veces hay que un ejercicio de empatía con este tipo de jugador, que vive su segundo año en Europa, que en la universidad fue el capo del equipo y que tiene que digerir la frustración de no llegar al sueño común de la NBA a miles de kilómetros de su hogar. Con 26 años, la edad de Audige, David Kravish estaba en el Tsmoki Minsk de Bielorrusia, tras jugar en Finlandia y Polonia. Tyler Kalinoski jugaba en el Antwerp Giants belga después de hacerlo en el Apollon Patras griego y Kendrick Perry militaba en el Szolnoki Olaj de Hungría. Siete años después son jugadores angulares en la historia del Unicaja más ganador. Los procesos tienen su cocción y la realidad actual del mercado y la posición que puede marcar la diferencia en el club malagueño, aunque tenga un notable presupuesto, es encontrar en ese baloncesto underground de decenas de ligas por el continente jugadores con cualidades trasladables a este nivel. En este caso se necesitaba con impacto inmediato. Y. lógicamente, el margen de error en estos casos, más aún a mitad de temporada, es elevado.

La entrada de Audige ha sido muy nutritiva para el Unicaja. Se le explicó para lo que se le quería, que no era meter 15 puntos cada noche. Pero su molde de jugador era muy necesario en el perímetro del Unicaja. “Es el último en incorporarse, pero entiende lo que somos”, resumía Ibon Navarro tras el partido en Valencia lo que había aportado Audige. En ese “entiende lo que somos” está detectar el ADN del equipo ganador al que se ha incorporado. Evidentemente, no hay que esperar esta versión ofensiva con continuidad, pero su despliegue defensivo y su agresividad los necesitará su equipo.

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