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Oficial: Tim Abromaitis, primer fichaje del Unicaja

  • El estadounidense procede del Zenit y firma por dos temporadas

  • Reforzar la posición de ala-pívot era la gran necesidad de este mercado y él es la apuesta

Tim Abromaitis, primer fichaje del Unicaja para la temporada 2020/21. Tim Abromaitis, primer fichaje del Unicaja para la temporada 2020/21.

Tim Abromaitis, primer fichaje del Unicaja para la temporada 2020/21. / zenit

Oficial. Timothy James Abromaitis (Waterbury, Estados Unidos; 1989) es el primer fichaje del Unicaja para la temporada 2020/21. Reforzar la posición de ala-pívot era la gran prioridad del equipo malagueño en este verano por la continuidad del bloque del curso anterior y el estadounidense es la apuesta. Un cuatro de 30 años y 2.03 que procede del Zenit y que se compromete por dos años asegurados. Finalizaba contrato en 2021 con el conjunto ruso, pero no entraba en los planes de Xavi Pascual. Se desvinculó con previo pago de indemnización. 

Su nombre estaba marcado en rojo una vez la dirección deportiva se puso manos a la obra para cubrir las necesidades del nuevo proyecto. En Los Guindos se tenía la convicción de que era perentorio fichar a un jugador que abriese el campo después de la salida de Kyle Wiltjer. No hubo un especialista esta pasada campaña después de la reubicación de Deon Thompson, que tiene rango de tiro, pero no es una de sus principales armas. Si no hay más movimientos, el californiano será el jugador bisagra entre el cuatro y el cinco. Un pívot undersize de características diferentes a Rubén Guerrero y Gerun. Después de la negativa de Alec Peters (en los mentideros del baloncesto se da por hecho su acuerdo con el Baskonia), no hubo más alternativa a Abromaitis. Entró en escena Nick Kay (que jugará en la ACB, pero en el Betis), pero se optó por un jugador más consolidado y sólido. El australiano tenía el déficit de no tener experiencia alguna en Europa. 

Le sobra al americano, que lleva en el Viejo Continente desde 2012. Se formó antes en la Universidad de Notre Dame (allí coincidió con Harangody o el ex cajista Jack Cooley), donde tenía una alta proyección. Una rotura del ligamento cruzado anterior le frenó en esa ascensión. Era uno de los líderes del equipo en la pista y fuera de ella destacaba por su sobresaliente habilidad para los estudios. Terminó el grado de Finanzas y luego prosiguió con su formación en MBA. Tiene varias condecoraciones importantes por ello de esa etapa. Tras no ser drafteado, dio el salto a Francia para jugar primero en el Asvel Lyon-Villeurbanne y después en el Estrasburgo. De ahí a Alemania, al Braunschweig. Ser el mejor debutante ese curso en la Bundesliga con muy buenos números le abrió la puerta de España, donde su padre, Jim, jugó para el Real Madrid en los 80. El Iberostar Tenerife apostó por él y su rendimiento fue notable. En la isla brilló y sumó a su palmarés una Champions League y una Intercontinental de la FIBA. 

Unas buenas actuaciones del ala-pívot, que tiene descendencia lituana, que le permitieron regresar al máximo nivel. El Zenit de Joan Plaza tuvo como principal caladero para su primera experiencia en la Euroliga a la ACB y Abromaitis fue uno de los que hizo el camino de España a Rusia junto a los Will Thomas, Ayón, Ponitka, Renfroe, Iverson... Allí ha sido un jugador sólido y versátil, jugando también de alero. Sus números han sido de 7.5 puntos (40% en triples) y 3.7 rebotes en Euroliga, muy similares a los de la VTB League, donde tuvo mejor tino desde fuera (45.7%). Ahora se le presenta un nuevo reto al estadounidense en Málaga, donde su importancia crece a las órdenes de Luis Casimiro. Por cierto, también jugó para su país en 2011. Lo hizo en la Universiada celebrada en China, donde defendió los colores de Estados Unidos con jugadores como Draymond Green o JaMychal Green, hoy en la NBA; u otros de pasado cajista, como Trevor Mbawke o Ray McCallum. 

Una vez se conoció la intención del Zenit, Abromaitis ha sido un jugador cotizado en el mercado. Se movió rápido el Unicaja, que tuvo que subir su propuesta a última hora por la insistencia del Iberostar, que lo quería traer de vuelta. Le ponía tres años asegurados sobre la mesa, con el añadido sentimental de que su mujer es tinerfeña. Consiguió convencer el equipo malagueño al estadounidense, que convenció por su regularidad. Un jugador sólido, que se considera una apuesta en cierta forma segura. En el mercado, se estima, que era lo mejor en la relación calidad/precio. Posee ese lanzamiento de tres que se buscaba, los porcentajes lo atestiguan, y además es competitivo y un tipo solvente en defensa y en el rebote. A decir verdad, un interior bastante sólido. Con 30 años (cumplirá 31 en septiembre) llega en una etapa de madurez deportiva, en uno de los puntos cumbre de su carrera. 

"Es un excelente jugador, es muy inteligente para jugar. Tiene un tiro exterior muy bueno y es con la persona que mejor me entiendo dentro del campo", eran los grandilocuentes piropos que le regalaba toda una estrella en el universo Euroliga como Gustavo Ayón, con el que compartió vestuario hasta hace unos meses. Es un buen finalizador y un buen aprovechador de las ventajas que generan sus compañeros, bien sea desde las esquinas o en 45 grados a la canasta. Si se entiende con jugadores como Mekel, Jaime Fernández o Brizuela puede ser un buen filón. Ofrece cosas que el equipo hasta ahora no tenía. Su adaptación debe ser liviana después de conocer España y hablar perfectamente castellano. También conoce la ACB y la Eurocup. Que haya un bloque ya construido también le beneficia para coger las ideas de Casimiro y el rol que se le demandará. 

Se da una circunstancia curiosa con su fichaje y es que se vuelven a retomar los contactos con Igor Crespo, agente de, entre otros, Nikola Mirotic, Juancho Hernangómez, Alberto Abalde o Álex Abrines. Precisamente la salida del que fuera canterano cajista rompió las relaciones en 2012. El jugador puso un requirimiento notarial para extinguir el contrato que unía a ambas partes. Le restaba un año de vínculo. En el Unicaja se consideró fundamental la figura del agente para la salida del alero con dirección al Barcelona. Tres años después se estuvo a punto de cerrar el fichaje de Marko Todorovic, pero a última hora se marchó al Khimki de Moscú. Echó más leña al fuego. El aterrizaje de Abromaitis lima asperezas en ese sentido. 

Su llegada, junto a la renovación de Mekel y el capitán Carlos Suárez, deja la planificación vista para sentencia. Queda por resolver la situación de Adam Waczynski, con el que hay un acuerdo cerrado para continuar una temporada y otra opcional. Así, si sigue habrá 13 jugadores con contrato, que debería ser la plantilla definitiva para la temporada 2020/21. No obstante, Manolo Rubia ya confirmó que se busca un temporero para el perímetro que palie la ausencia en los primeros meses de Jaime Fernández y Dragan Milosavljevic. 

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