El Unicaja entra en 2026 con buena cara

El duro test final de 2025 dejó dos derrotas con equipos de Euroliga, pero la sensación de que no se está lejos y tramos de gran baloncesto en un contexto de crecimiento

Un legado para siempre

Killian Tillie y Chris Duarte.
Killian Tillie y Chris Duarte. / Javier Albiñana

El Unicaja cerró 2025, otro año histórico con tres títulos (los que hubo, por ejemplo, desde 1977, fecha fundacional, hasta 2016). Se ha escrito ya bastante del cambio de época, de la marcha de parte de la espina dorsal del equipo a la Euroliga. De sombras y luces de la actual plantilla, de desequilibrios. Más allá del análisis que se deba hacer de puertas para adentro, se ha intentado reconstruir durante la temporada, por lesión y bajo rendimiento, y para cerrar diciembre había tres duelos que eran un test de estrés, con dos duelos ante equipos de Euroliga y con el Joventut, uno de liga propia con el que previsiblemente habrá que medirse varias veces esta temporada tras su paso a la BCL. El balance fue de 1-2, con derrotas ante Baskonia y Real Madrid después de dominar por 17 y 14 puntos en el tercer cuarto. Especialmente caer ante los vascos, por las connotaciones y las bajas que tenían, fue doloroso. Pero quedó el grato sabor de boca de un encuentro de mucho nivel, con un acierto que quizá distorsiona alguna conclusión, ante el Joventut. Y tramos de gran baloncesto en los tres partidos, aunque sin la consistencia necesaria para amarrar dos de ellos. Se puede elegir vaso medio lleno o medio vacío.

La realidad es que el Unicaja va progresando. Puede agradar más o menos, las expectativas están por las nubes, pero abstrayéndose en la medida de lo posible al ruido externo, desde dentro se considera que se va en el buen camino, con los fichajes de Chase Audige y Augustine Rubit aportando cemento a un bloque que lo necesitaba. Especialmente el jamaicano va mostrando fogonazos interesante. No parece que vaya a ser un anotador consistente pero sí tiene puntos. Y defensivamente eleva el nivel colectivo, es un soldado que era necesario en el perímetro. Rubit ya jugó los mejores partidos de su carrera, pero sabe jugar a este deporte. Hay que medirlo más contra rivales de postín, pero tiene 12-15 minutos potencialmente buenos.

Una buena capa todo lo capa y cuando se meten 19 triples, como ocurrió contra el Joventut, mejora la perspectiva. Los que no entraron en Madrid cuando la bola quemaba (ninguno en todo el segundo tiempo). Influye el tamaño y el físico del rival, pero no son fenómenos normales ninguna de las dos cosas. En cualquier caso, es bueno que jugadores secundarios ofensivamente se sientan importantes, como el citado Audige, Alberto Díaz, o Jonathan Barreiro, nunca bien ponderado en su trabajo sordo, en su toma de decisiones y ejecuciones. También hay una continuidad de semanas de Chris Duarte impactando en cada partido ofensivamente. Con algún tic de muchos años jugando de una manera, pero con una actitud excelente para hacerse líder también en un ecosistema distinto a lo que había conocido antes. El progreso en la lectura de situaciones concretas puede elevarle y elevar al equipo a otro nivel porque su talento no abunda en Europa. Tyson Pérez está sin regularidad con algún problema físico y Tillie y Balcerowski tuvieron números en los últimos partidos pero se les pide más. No es viable tener a 13 jugadores al 100%, en cualquier caso.

La fotografía no ha sido nada mala en estos tres partidos, hay motivos para el optimismo (también, para el que lo quiera, el pesimismo). La inversión de tiempo y descansos no siempre entendidos, pese a los éxitos previos, de Ibon Navarro tiene sus contrapuntos, quizá este año la diferencia es más acusada entre teóricos titulares y suplentes. Pero es la idea y es en lo que se trabaja sin caer en el fundamentalismo porque se está en periodo de siembra. Ha variado mucho el libreto de sistemas, también los roles de jugadores que estaban (más balón para Kalinoski y Djedovic, incluso para crear). El reto es llegar competitivos a febrero y en ese camino se transita. La Copa está más cerca y a finales de enero comenzará un Round of 16 de BCL más competitivo.

Semanas atrás, Ibon Navarro expresaba en Málaga Hoy su idea de la reconstrucción. "Yo creo que a veces hablamos mucho de los jugadores que se han ido y del talento que se ha ido y no hablamos de los que se han quedado. Porque los que se han quedado creo que son los perfectos para mantener ese legado. Y para mantener la identidad del grupo y para transmitir los valores que han llevado a este equipo a conseguir lo que hemos conseguido. Los jugadores que se han ido eran muy buenos, pero realmente los que pueden transmitirlo y perpetuarlo son los que se han quedado. Por lo tanto, el mensaje es que vamos a dejar de acordarnos de los que se han marchado y vamos a valorar a los que se han quedado. Que se han quedado también muchos haciendo un esfuerzo ante cantos de sirena y se han quedado porque están orgullosos de pertenecer a este equipo, de estar en esta ciudad, de representar a esta ciudad y tenemos que estar agradecidos a ellos en lugar de siempre hablar de los que se han ido”, reflexionaba el técnico.

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