El Unicaja, la Euroliga y una verdad incómoda

El Baskonia campeón de Copa y el regreso de los cuatro equipos de Euroliga a las semifinales quince años después dibujan una jerarquía reconocible y marcan el punto de partida del Unicaja en el nuevo escenario

Un desastre, nada más

El Baskonia, nuevo campeón de Copa.
El Baskonia, nuevo campeón de Copa. / ACB PHOTO

La Copa del Rey de Valencia coronó al Baskonia. Lo hizo evocando aquella rebeldía del Unicaja en Badalona, tumbando a Madrid y Barça, sobreviviendo en el alambre, imponiendo carácter cuando el contexto apretaba. Sin pívots puros en rotación, con las bajas condicionando la estructura interior y apenas ocho o nueve jugadores útiles, pero con ese instinto competitivo que aflora en situaciones extremas. El carácter Baskonia. Y en ese renacer aparece la figura de Paolo Galbiati, carismático e intenso, un entrenador con proyección de primer nivel. Hay madera de técnico grande en su liderazgo y en su lectura competitiva. Ha recuperado esa esencia que parecía diluida en los últimos años. Pero más allá del campeón, la Copa dejó una fotografía estructural. Hacía falta remontarse a 2011 para encontrar a los cuatro equipos españoles de Euroliga en semifinales. Madrid, Barça, Valencia Basket y Baskonia ocuparon ese espacio. El bloque ha vuelto a compactarse.

Y lo ha hecho en el contexto más duro posible. La Euroliga es una trituradora. Calendario asfixiante, viajes constantes, desgaste físico acumulado. Y, pese a todo, los cuatro equipos españoles siguen ahí, compitiendo en Europa y arriba en Liga y Copa. No es casualidad. Responde a un patrón muy claro, el de contar con plantillas largas, de 15 o 16 jugadores, capaces de absorber lesiones sin que el plan se venga abajo. Ese es el camino del baloncesto actual, fondo de armario, versatilidad y continuidad a lo largo de meses. Hacia ahí quiere caminar también el Unicaja, con la idea de ampliar el bloque y sostener el ritmo en todos los frentes, evitando situaciones como las de esta temporada, en la que ha tenido que acudir al mercado en varios momentos para tapar urgencias sobre la marcha. Mientras tanto, el Madrid, aunque todavía no haya levantado un título y conviva con la exigencia permanente que lo rodea, transmite hoy más potencia y más profundidad que en temporadas recientes. El Barça ha recuperado rigor competitivo incluso en pleno ajuste económico. Valencia ha decidido acelerar su ambición, con el Roig Arena como símbolo de su salto y con una plantilla diseñada para competir al primerísimo nivel, mientras Juan Roig verbaliza sin rodeos de ir a por la Liga. Y Baskonia, ya con una Copa en el bolsillo, afronta ahora el desafío de convertir ese éxito en continuidad tras años de inestabilidad. Cuando ese bloque avanza al mismo tiempo, el listón no sube un poco. Se dispara.

En ese escenario conviene recordar que el último en alterar esa jerarquía fue el Unicaja. Dos Copas en tres temporadas, finales ganadas al Madrid, un equipo que convirtió la rebeldía en costumbre. Málaga se habituó a mirar a los gigantes a los ojos y competir sin pedir permiso. En ese territorio mínimo, en el filo de una posesión, le salió cara más de una vez. No fue azar, fue competir mejor esos instantes. Hoy la fotografía es distinta. El 100-70 ante el Madrid en cuartos de final fue un golpe duro, o de realidad según Ibon, una actuación muy por debajo del estándar que el propio equipo se había fijado. El marcador retrata con crudeza la distancia actual, aunque probablemente la amplifique. No todo es tan amplio como sugiere ese resultado, pero sí obliga a aceptar dónde está hoy cada uno. Aceptar la realidad no es resignarse. Es entender el punto de partida. El Unicaja mantiene la intención de molestar a los grandes, pero necesita recuperar consistencia tras una temporada de cambios y reconstrucción. Volver a ser reconocible cada semana.

Quedan tres meses de temporada. Tiempo suficiente para ajustar, estabilizar el rendimiento y llegar al tramo decisivo en mejor posición. La BCL aparece como el camino más claro para aspirar a un título este curso y volver a situarse en la conversación grande. La Euroliga ha vuelto a cerrar filas. El reto para el Unicaja es evidente. Volver a discutirla.

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