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Callos que saben a campeonato

  • El restaurante Casa Carlos, que participa en el mundial de este plato casero, es un veterano de la capital

La cocinera y responsable del restaurante Casa Carlos, Dolores Mejías, enseña los callos que irán a concurso. La cocinera y responsable del restaurante Casa Carlos, Dolores Mejías, enseña los callos que irán a concurso.

La cocinera y responsable del restaurante Casa Carlos, Dolores Mejías, enseña los callos que irán a concurso. / Albiñana

En la calle Keromnes de la Malagueta, vecino del Gran Hotel Miramar con el que comparte historia, el restaurante Casa Carlos continúa atendiendo a los clientes como quien recibe a un amigo en su casa y defendiendo la cocina casera tradicional malagueña, hecha con productos de la provincia. Con estos principios irán en familia este viernes al II Campeonato Mundial de Callos, al que fueron invitados a participar debido a cómo preparan este plato típico.

A los nervios por conocer a grandes chefs Estrella Michelin que acudirán a la cita -que tendrá lugar en el restaurante ovetense Naguar- se suma la ilusión de que se reconozca el trabajo y la dedicación que la familia de Casa Carlos ha puesto desde la apertura del negocio en plena Guerra Civil, según explicaron ayer a este periódico las hermanas responsables y cocineras del negocio, Dolores y Carmen María Mejías. Solo con participar en el certamen ya sienten que han ganado, añadieron.

Según han podido averiguar, parece que fue el cocinero José Carlos García quien recomendó a Casa Carlos, por lo que Carmen apuntó que "nunca se sabe quién se viene a sentar a tu mesa". De hecho, por su cercanía al hotel Miramar y a los antiguos juzgados, han pasado por el local personalidades de distintos ámbitos de la sociedad malagueña.

Cuando recibieron la proposición de participar en el certamen Carmen dudó, pero finalmente aceptó por su madre y mentora, Dolores Verdugo, quien se formó a través de libros de cocina y de las recetas familiares y que aun vigila que se respete la forma tradicional de hacer los callos que llevan a cabo después de cerca de 60 años.

Debido a esto no ha perdido nada de la identidad del producto que se hace, explicó el marido de Carmen, Marcelino Moreno. Policía local de profesión, es un habitual de Casa Carlos no solo por los vínculos familiares, sino también por la fascinación que siente por la historia del lugar y su compromiso con la cocina tradicional.

Precisamente, esa búsqueda de los productos de la provincia, tal como hacían sus padres y abuelos, que iban a comprar a los pueblos de los alrededores, les ha llevado a descubrir que los alimentos que adquieren son de mejor calidad y más sanos, pues tienen menos grasa, aseguró Carmen. Hace poco una inspectora de sanidad concluyó tras un análisis de sus callos que el plato que preparan es apto para celíacos, afirmaron.

El local lo inauguró a modo de taberna durante la Guerra Civil el abuelo de Carmen y Dolores, Carlos Ceja Jaén, que fue jefe de camareros del hotel Miramar de 1926 a 1936, año en que inicia su andadura en la cocina tradicional malagueña. Además, fue de los primeros restaurantes, junto con El Pimpi, en adherirse a la marca de la Diputación Provincial Sabor a Málaga.

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