Movilidad

Fomento asume las tesis de la Junta y se decanta por llevar soterrado el tren a Marbella

  • Desechó los proyectos del Gobierno andaluz por el alto coste de la obra. La alternativa que ahora cree "más adecuada" superaría los 3.600.

La histórica deuda pendiente de llevar el tren al menos hasta Marbella vuelve a la casilla de origen. El Ministerio de Fomento empieza a asumir ya como la solución técnica más adecuada para responder a esta demanda, alargada en el tiempo desde hace ya más de tres lustros, aquella que desechó en el arranque de la legislatura: el soterramiento completo desde Fuengirola hasta Marbella, primero, y, Estepona, después. Una decisión que llevó a los actuales responsables del departamento, ahora en funciones, a enterrar el trabajo técnico realizado durante años por la Junta de Andalucía, que contaba incluso con varios proyectos constructivo, amparándose en la necesidad de abaratar el modo en que alcanzar la parte más occidental de la provincia.

Así lo puso de manifiesto ayer secretario de Estado de Infraestructura, Julio Gómez-Pombo, quien confirmó los detalles adelantados el pasado martes por Málaga Hoy en referencia a la existencia de dos alternativas sobre las que está trabajando la empresa Ineco desde hace varios meses. De entre ambas, a la espera de que los informes estén completos, el número dos del ministerio se decantó por la alternativa subterránea como “la más adecuada”, al ser la más idónea para responder a las necesidades de la población asentada en la parte occidental de la Costa del Sol. 

La misma, denominada alternativa A-7 en el estudio informativo elaborado por la empresa Ineco, contempla la construcción de un gran túnel de 52,9 kilómetros de longitud, de los que apenas un 1% se acometería en superficie. Su principal ventaja es que la traza del ramal discurre cerca del litoral, con lo que permitiría la instalación de las estaciones “en un entorno centrado en las áreas de oportunidad actual y futura”. El escollo mayor, el alto coste económico al que obligaría, ya que habría de materializarse bajo tierra. 

“Requeriría un esfuerzo en soterramiento muy importante por la enorme densidad de población existente”, admitió el número dos del ministerio, que señaló que esta circunstancia hace que el coste por kilómetro de esta solución “aumente de manera considerable” respecto a un trazado en superficie. A falta de los detalles económicos, que Gómez-Pombo dijo no conocer por el momento, fuentes del sector apuntaron que el valor medio en una infraestructura de este tipo puede estar por encima de los 70 millones de euros. 

Es decir, que en su globalidad, incluyendo la excavación del túnel, las estaciones, los equipamientos y las instalaciones, el montante podría superar los 3.600 millones de euros. Una suma económica muy semejante a la manejada años atrás por la Administración regional para ejecutar el bautizado como tren litoral. 

Junto a esta variable soterrada, Ineco añade una segunda “mixta”, que alarga la longitud del ramal a unos 55 kilómetros, si bien un 30% del mismo se podría desarrollar en superficie. ¿Por qué? Fundamentalmente porque el dibujo del ferrocarril se sube en ciertos puntos de territorio a las proximidades de la autopista de peaje A-7, lo que, admitió Gómez-Pompo, podría obligar a garantizar intercambios modales en las estaciones más alejadas de las poblaciones para ofrecer un servicio adecuado. Y ello iría en detrimento, justamente, del potencial atractivo del ferrocarril de la costa.

Precisamente, el secretario de Estado de Infraestructuras volvió a defender la viabilidad y la necesidad de este macroproyecto, dada la existencia de una demanda suficiente. Lo que no hizo fue detallar cuál puede ser esta demanda potencial. Algo que sí hizo la Junta en el año 2009, cuando estimó en unos 100 millones de usuarios anuales los que podría llegar a transportar el ferrocarril hasta Marbella.

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