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Fútbol | Liga de Naciones

España se mete en la final con un gol de Joselu (2-1)

Los futbolistas de España celebran el triunfo al final.

Los futbolistas de España celebran el triunfo al final. / MAURICE VAN STEEN | Efe

Un tanto de Joselu Mato, el tercero en tres apariciones como internacional, premió el corazón de España para tumbar a una discreta Italia (2-1) y dio el impulso que necesitaba Luis de la Fuente como seleccionador, con un triunfo de prestigio que vale una final, ante Croacia, la segunda en la Liga de Naciones, y la opción de ganar un título once años después.

A España le falta talento pero le sobra corazón. Añora a Pedri, al que necesita con urgencia para subir varios niveles su calidad de juego. Ausente por lesiones las dos ocasiones que accedió España a la fase final de la Liga de Naciones para ser finalista. Un futbolista, como Rodri, que acerca a un equipo a un modelo. Tiene necesidad de definirlo con urgencia Luis de la Fuente. Inmerso en cambios masivos continuos. De revolución en revolución en cada once. Necesitado de una alegría como la protagonizada ante Italia que asienta un proyecto que nació entre dudas.

Salieron a morder sus jugadores sintiendo que era un día clave para recuperar el prestigio perdido. Con una presión tan alta que antes del grave error de Bonucci ya se había sentido en el estadio el riesgo. Todos menos un veterano de guerra al que acechó Gavi y remató Yeremy Pino. El robo acabó en décimas de segundo en una definición perfecta con el interior del pie para adelantar a España a los tres minutos.

Gran arranque de España

Ya le había dado tiempo a Rodrigo Moreno a generar la primera y a Rodri a chutar arriba con potencia en un aviso. La valentía de los dos equipos en su planteamiento. La presión alta. Contrastó con la falta de calidad en los metros finales. La figura de Rodri imponía el criterio, dando sentido a cada acción que pasó por sus botas, y la visión de Jorginho sacó a relucir la debilidad defensiva española.

Un error de los que no cambia con el relevo de seleccionador, de Unai Simón regalando el balón en fase de salida con un peligroso e innecesario pase por el carril central, alimentó la duda. Tan lógica por la unión de dos 'perfectos desconocidos'. La pareja francesa nacionalizada española, Laporte-Le Normand, que se estrenaba tras compartir apenas un entrenamiento.

Un simple balón picado de Jorginho generaba desajustes cuando la mala fortuna se aliaba con Le Normand. El disparo, rumbo a la banda de Zaniolo, impactaba en una mano despegada del cuerpo. Inmobile no desaprovechaba la pena máxima. El intercambio de regalos ya estaba hecho entre dos selecciones que han convertido su duelo en un clásico del fútbol europeo.

Subidas de Jesús Navas

España, indefinida entre el juego directo o el toque, encontró en Jesús Navas el jugador que más aportó en ataque. Subidas continuas en un momento dulce de un futbolista al que recurrió De la Fuente por la necesidad de experiencia en un torneo corto. Acabó jugadas, sin acierto pero probando a Donnarumma con remates de Rodrigo Moreno y en dos ocasiones de Morata.

Mientras, en labores defensivas, a Laporte se le veía sufrir en las transiciones por su falta de ritmo. Italia, con muy poco, hacía temblar los cimientos de la Roja y en un exceso de confianza de Jordi Alba se llegó a adelantar en el marcador. Frattesi no perdonó el mano a mano con Unai y el VAR salvó a España de la remontada en diez minutos que, tras el batacazo de Escocia, habría sido difícil de levantar.

La falta de talento española la pudo compensar De la Fuente con la entrada al campo de Marco Asensio primero y de Canales. En Italia tenía menos opciones Mancini. Su equipo se fue empequeñeciendo cuando no tuvo que tirar de coraje en contra en el marcador. Cedió el balón a España y sufrió un gran desgaste. Los ajustes defensivos españoles rebajaron su eficacia al contragolpe y sin poder correr se fue empequeñeciendo.

Sintiendo su importancia en el cambio de panorama se gustó Asensio, asociándose y aumentando la calidad de la posesión. La puso perfecta a la aparición por sorpresa de Mikel Merino que, de zurda, provocó la parada del partido. Una mano salvadora de Donnarumma evitó el tanto y Morata, de espaldas, y rematando en el giro, no encontró portería en una de esas acciones que no debe perdonar un 9.

Cercanía del segundo gol

Fueron los momentos en los que mereció el gol y el triunfo España. Con una tijera de Rodri, tan sobrado de confianza para intentar todo tras ser el héroe de la primera 'Champions' del City. Pero Italia, cuando más endeble parece, siempre sorprende. Y pudo hacer daño en su única llegada cuando Unai Simón salvó a la selección española. A la espalda de Jordi Alba, con un centro que remató a placer Frattesi y se encontró con una parada repleta de reflejos.

De la Fuente ganó el partido con los cambios. España lo intentó mientras Italia firmaba la prórroga, y cuando el final acechaba apareció Joselu en estado de gracia como internacional. Tras un debut de récord con doblete ante Noruega, cuando llevaba cuatro minutos en el campo, estuvo en la zona adecuada para recoger un balón muerto tras el disparo de Rodri y marcar a placer aprovechando que Acerbi se quedó enganchado. El premio a la constancia que acerca, once años después, a la Roja a un título. Para ello tendrá que superar a la leyenda Modric.

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