Media Maratón de Málaga Cristóbal Ortigosa, el Kawauchi de Villanueva del Rosario

  • El atleta malagueño, de 30 años, ha dosificado sus carreras este año tras acumular decenas de maratones en temporadas pasadas

Cristóbal Ortigosa, a su llegada a la meta. Cristóbal Ortigosa, a su llegada a la meta.

Cristóbal Ortigosa, a su llegada a la meta. / @malaga

Cristóbal Ortigosa, ganador del Medio Maratón de Málaga, tiene 30 años, pero no es un veterano del atletismo. Empezó tarde y no está quemado para el atletismo aunque lleve a su cuerpo al extremo. De alguna manera, es el Yuki Kawauchi de Villanueva del Rosario. Kawauchi es el oficinista japonés que corría un maratón al mes al máximo nivel. No quería patrocinadores, en Japón el maratón es algo sagrado que él lleva a rajatabla. Ha coleccionado buenos puestos en las mejores maratones del mundo y fue noveno en los Mundiales de Londres en 2017. Y ha bajado a dos horas y ocho minutos...

Las pretensiones de Ortigosa son más modestas, pero quién sabe, es igual de estajanovista. En el último año ha mejorado sus marcas porque entrena con más calidad y compite menos. Se le veía corriendo casi cada fin de semana y acumuló maratones con algún triunfo de prestigio fuera de las fronteras. Estaba para hacer una gran marca, como refrendó en esta media maratón, en Sevilla, pero una mala digestión de las sales echó al traste la carrera.

Ortigosa ganó a El Mouaziz, el rey de la Media de Málaga. Esos dos minutos que redujo su marca personal, de 1:07 a 1:05 marcan la diferencia. "Las sensaciones fueron estupendas. Salí con El Mouaziz bastante rápido, hizo un buen día para correr. Fuimos clavando el tiempo hasta los kilómetros 12 o 13, que ya hemos ido más irregulares. El perfil de la carrera ha empezado a subir y bajar, por el centro, y era más complicado. En el 16 me quedé solo. Si me hubiera acompañado Albelhadi creo que hubiera bajado a 1 hora y cuatro, pero no es lo mismo correr solo que con una persona al lado apretándote", explicaba el corredor malagueño.

"Bajé dos minutos mi marca, había hecho muchas veces 1:07 y ahora he bajado", decía eufórico Ortigosa: "El Mouaziz me ha ganado muchas veces. Le he apretado un poco más este año y ahora he podido ganarle. He estado trabajando muy duro y me están saliendo las cosas mejor. Este año he bajado el número de maratones, otro años sí hacía mucha más cantidad".

Y es que Ortigosa ha dado un paso adelante. "Me fui a entrenar con Antonio Serrano, que lleva a Chema Martínez, Javi Guerra... También al chaval de Nerja, Ouassim Oumaiz. Una calidad tremenda, un talento natural. Yo estoy a distancia, sigo en mi pueblo y el mister me manda los entrenamientos. Se ha notado los cambios, dosificando medias y maratones y llegando mentalmente, sobre todo, más fresco. Entrenando durísimo, pegándome palizas yo solo".

"Me preparo las oposiciones de magisterio, que intentaré hacer en junio, me saco el B-1 de inglés y trabajo de monitor en un colegio...", cuenta Ortigosa sobre su día a día: "La maratón tiene una edad de madurez más tardía. Según responda el cuerpo, la motivación, las lesiones, situación personal... Mientras el cuerpo responda, iré intentando progresar".

Se sentía orgulloso Ortigosa de haber sucedido a Javier Díaz Carretero, último ganador malagueño de la prueba. "Me escribió un mensaje esta semana. Me dijo 'espero que gane un malagueño'. Entrené cuatro años con él y Agustín Molina, allí en San Pedro, desde que empecé a correr fue referente. Es regular, constante, mucha cabeza, muy centrado... Ojalá haga algún día esa marca de 2:13 en la maratón que él tiene".

La mejor marca de Ortigosa en el maratón es de 2:22. Seguramente en abril correrá en Praga y es posible que en septiembre en Frankfurt o Amsterdam y en diciembre en Valencia. Serán oportunidades para refrendar que el trabajo del Kawauchi de Villanueva del Rosario da sus frutos. 

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