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Declaraciones de Espe López y José Carlos, hermanos de Sole López y Marta López Balonmano en los genes

  • Espe y José Carlos López analizan la plata de sus hermanas en el Mundial de Japón con España

Sole López y Carmen Morales de Setién (a la derecha) y Marta López (a la izquierda). Sole López y Carmen Morales de Setién (a la derecha) y Marta López (a la izquierda).

Sole López y Carmen Morales de Setién (a la derecha) y Marta López (a la izquierda).

La histórica plata de España en Kumamoto tuvo tintes malagueños. En esa plantilla para el recuerdo estaba la sangre boquerona de Marta López y Sole, que tenían a toda una provincia con los ojos en una ciudad a casi 11.00 kilómetros. En Japón estuvieron a punto de tocar la gloria las López, que se traen una medalla de incalculable valor para la Costa del Sol.

Vive este fenómeno de una manera especial la familia de Sole, que quema primeras veces de manera fugaz. “Alquilamos un local y estuvimos unas 40 personas. Lo vivimos intensamente, con nervios, tensión, lloros, gritos... para nosotros es una campeona”, dice Espe, la gemela del avioncito malagueño. “Piensas que a lo mejor no fue su mejor torneo, pero es que puso el nivel demasiado alto en el Europeo. Pero yo la vi bien. No podemos olvidar que es su primer Mundial”, explica la central del Rincón Fertilidad, que valora ese coraje de su hermana: “Somos muy competitivas y siempre queremos ganar. Amamos este deporte y se refleja en esa garra”.

Hubo piedras en el camino para Sole, que ironías del destino tuvo algún amago de retirada. Hasta los 26 estuvo fuera del radar de la Federación, hoy es subcampeona del mundo. “Ha sacrificado familia, tiempo de ocio en comidas o salidas... ha valido la pena”, reconoce Espe, que sigue: “Ha tenido muchas dificultades de lesiones, de no tener momentos personales buenos... Desde que se levantaba ha sido sacrificio y mucho balonmano. Mejora y sube peldaños. El balonmano es nuestra forma de vida y nos ha dado muchísimas alegrías”. Hubo una experiencia en Monóvar, fuera de su Málaga. “Salimos de casa y vimos la realidad y dureza del deporte. Nos dimos cuenta qué era el balonmano”, cuenta Espe.

Las jugadoras posan con la medalla de plata. Las jugadoras posan con la medalla de plata.

Las jugadoras posan con la medalla de plata. / efe

En la celebración había un bonito detalle para Diego Carrasco, un hombre clave en su carrera. Su nombre iba en su camiseta térmica y en las semifinales sus lágrimas miraban al cielo. “En estos momentos si cabe te acuerdas más de los que no están. Es su padre deportivo. El año pasado la acompañó a todos lados y estuvo en Francia. Fue todo para ella en lo deportivo y personal, el que más le ha dado”, dice su gemela del alma máter del Rincón, fallecido hace unos meses.

La otra heroína malagueña es Marta López, que juega desde hace unas temporadas en el Ramnicu Valcea rumano. Allí vive otra realidad y allí ha vuelto al primer nivel mundial. “La veo a un nivel más alto que en Francia porque entonces era más joven e inexperta, ahora juega más con la cabeza que con el corazón. Está en plenitud de facultades”, admite José Carlos López, su hermano, que analiza la trayectoria de la extremo: “Siempre tuvo claro que su pasión era el balonmano y siempre quiso triunfar. Cuando cumplió los 18 años tuvo claro que tenía que salir. En Francia explotó en el Fleury y fue la mejor extremo derecho de una de las competiciones más fuertes. Después de una lesión en la espalda y de volver al Bera Bera se le planteó la oferta de Rumanía, que cualquier deportista de nivel no podía dejar pasar”.

José Carlos, que llegó a jugar en División de Honor Plata, habla del panorama de este deporte en otros países. “Allí tiene a un club volcado, con un presupuesto muy superior, puede que como el de toda la Liga Guerreras Iberdrola. Todo eso repercute en el rendimiento, hay muchas jugadoras de calidad”, dice el hermano de la malagueña, que trata el regreso de Marta a la selección varios años después: “Tenía una laguna de estar varios años sin aparecer. La llamada le había hecho mucha ilusión, tenía muchas ganas de hacer bien. Se ha estado cuidando, entrenando, estaba concienciada de que quería estar al nivel de lo que se esperaba de ella. Su reto es año a año, a corto plazo. Quién le iba a decir el verano pasado que iba a ser convocada e iba a ir a un Mundial. Mi hermana es muy cauta, está muy centrada. Su objetivo es al día siguiente”.

Sole López se abraza a una compañera después del partido. Sole López se abraza a una compañera después del partido.

Sole López se abraza a una compañera después del partido. / efe

Marta López fue clave en el resurgir de España en la segunda mitad, donde metió siete goles. Ha suplido con brillantez a Carmen Martín, estrella nacional fuera y dentro de las pistas. “La he visto muy centrada, ha analizado bien los momentos donde lanzar. Hubo momentos de saber cual era la decisión correcta, roza los 30 y está en un momento de madurez deportiva”, explica José Carlos, que analiza su papel en la final: “Ha estado acertada en ataque y defendiendo ha rozado la perfección en algunos momentos. Ha dado auténticos recitales, acorde a la selección. Hizo de todo, creyeron y le llegaron varias bolas seguidas y dio una lección de cómo lanzar desde el extremo”.

“Somos muy seguidores de Marta y su equipo, no me sorprende mucho. En los últimos dos años ha estado a un nivel muy, muy alto. No era fácil sustituir a la gran Carmen Martín. Me alegro mucho porque es un orgullo para Málaga”, piropea Espe López a la compañera de Sole, la ‘2’ de España.

“Nadie se imaginaba esto, es algo histórico. Han hecho un papel impecable”, terminaba la jugadora del Rincón Fertilidad, que encontraba respaldo en José Carlos: “Se había dado todo para algo grande, nos hemos quedado cerca. Ni el más ilusionado podía pensar esto. La medalla de plata se saborea 48 ó 72 horas después. Es un papel increíble”. Es el análisis de los hermanos de las López, dos de las triunfadoras de la selección de la que todo habla hoy en España. Sole y Marta, dos heroínas de plata. Historia del balonmano español y malagueño.

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