Un muro contra la locomotora
El Málaga prevé una versión más defensiva para detener a un Barça líder que ha ganado todo lo jugado y no ha recibido siquiera un gol Gracia medita cambios en el once los problemas físicos de Antunes y el concurso inicial de Amrabat
Si una imparable locomotora viene de frente lo mejor es saltar de cualquier manera de los raíles. Desde un prisma futbolístico, cuando la diferencia de calidad y presupuesto es tan notoria, teniendo en cuenta que bajar los brazos desde el segundo 1 no es opción, se puede evitar el impacto y salir airoso sin excesivos percances o tirar de convicción para construir al final del camino un muro que amenace a la máquina. El Málaga de Javi Gracia puede salir esta noche a jugarle de tú a tú al Barça y acabar, o bien rodando por el terraplén o pulverizado a goles. El otro plan posible, el que se cocina en la mente del técnico blanquiazul, es variar matices de su libreto y disponer un Málaga más intenso, más solidario, de mayor espíritu defensivo que el de las anteriores cuatro jornadas. Eso no tiene por qué significar once hombres colgados de un palo. Significa que, si a Messi y su banda no se le puede robar el balón, hay que fabricarle trampas, cepos y redes sobre el césped. Cuando la contención haga su trabajo, seguro que las vías llevan a la meta de Claudio Bravo.
El Málaga anunciado para esta noche es un equipo que no renuncia a la victoria pero sí a los proyectos suicidas. La trayectoria de Gracia dice que si algo ha hecho bien contra los grandes es detectarle grietas y debilidades. Se trata de encontrar los agujeros en el batallón del contrario. Lo hizo con Osasuna, en donde se vio con un plantel limitadísimo, y en El Sadar como escenario. Ni Barça, ni Madrid ni Atlético pudieron ganar en territorio rojillo.
Claro que es difícil descubrir vías de agua en un transatlántico que guía un cuatro veces Balón de Oro que, además, tiene lugartenientes como el mejor futbolista de Brasil, el de España o uno de los dos mejores de Croacia, por poner algunos ejemplos. El Barça llega a La Rosaleda lanzado, con pleno de puntos, 12 de 12, 11 tantos a favor y ninguno en contra. Luis Enrique ha recuperado cierta esencia guardiolesca: presionar, correr y no tocar por tocar. Anular a Messi significa apagar parte de la dinamita. El caso es que los azulgrana tienen mucha. El Málaga necesita de la implicación y aplicación de todos sus hombres. Gracia prevé, ya lo dijo en la previa, una versión más defensiva. Sin perder de vista la meta visitante, el propio Barça obliga a tomar precauciones y reservar las alegrías ofensivas para otro día.
Espera un Málaga que ha completado un inicio de Liga correcto, con el asterisco de un empate ante el Levante que debió ser victoria. Aguardan los blanquiazules tras rescatar un punto en los últimos instantes del encuentro en Cornellá. Sumar fuera, más en el contexto en el que se desarrolló el choque ante el Espanyol, es positivo. Si es con golazo de Duda cuando el reloj roza el final, el sabor todavía es más placentero. La sensación general es que los blanquiazules siguen quemando etapas a buen ritmo, aunque la imagen ofrecida el pasado sábado no fuera la mejor. Ni los violines más brillantes tienen siempre funciones inolvidables.
El técnico cree que su bloque debe pelear por los puntos de igual manera que si enfrente estuviera un recién ascendido. Eso no evita que se piensen en posibles cambios. Los problemas de Antunes dan opciones a Miguel Torres y Angeleri. Amrabat, tras dos encuentros saliendo desde el banco, apunta al once. Está por ver si el damnificado es Juanmi o un Roque que no ve puerta desde abril.
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