Sporting - Málaga · la crónica

Este partido ya lo vi (1-0)

  • El Málaga repite errores y mala suerte para ceder otra derrota sin goles. Halilovic fue el factor diferencial y los de Gracia dominaron pero se estrellaron otra vez con su incapacidad.

La mayoría de los partidos del Málaga se ha convertido en una receta. Juego lento, debilidad atrás, ceguera ofensiva, dosis de infortunio, momentos de dominio artificial, reacción sin pólvora. Por eso el de Gijón le parecerá un déjà vu al aficionado. Y no hay peor diagnóstico que la repetición de los síntomas. Por eso el paso de los minutos horada tanto la moral e incide en la sensación de temporada erosionable. El análisis del encuentro en sí repite errores; lo que cada vez está más claro es que la política de los últimos años ha cercenado súbitamente la calidad del equipo y aumentado exponencialmente el riesgo de descenso.

Siguen sin encenderse las alarmas clasificatorias. Las del juego ya lo estaban. Para colmo, la mala suerte se ceba más y más con las lesiones. Cuando Camacho le echaba el aliento en el cogote a un rival, una mala pisada le dio un latigazo en la parte posterior del muslo y tal será la rotura que ni siquiera podía apoyar la pierna. Al maño lo ha mirado un tuerto y puede que le esté pesando la ausencia de una pretemporada al uso. Esta lesión volverá a privarle del equipo unas cuantas semanas. Si el pilar más sólido no está, así se hace mucho más difícil todavía reconstruir el equipo.

Tighadouini, la sonrisa ante el Deportivo, se fue por el sumidero ayer, seguramente condicionado por los problemas musculares de los últimos días. En su ausencia, ninguna alegría. Esa fue la gran diferencia con el Sporting, el arcoíris que es Halilovic, un jugador llamado a marcar la diferencia y de los que consigue que un equipo sufridor dé sentido a 90 minutos corriendo y defendiendo como sea, aunque no sea bien. Al Málaga no sólo se le lesionan los buenos, sino que también en los momentos menos oportunos. Porque tres minutos después de que Camacho se tirara al suelo entre dolores llegó el tanto de Halilovic, que apareció por la zona que suele proteger Camacho y que no fortificó Recio en ese tramo. Casi cuatro minutos jugó el equipo en inferioridad entre que el maño cayó, Espinho calentó y el balón salió (mejor dicho, entró, en la meta de Kameni). Halloween con medio día de retraso.

Hubo cosas interesantes que realzar. Como la súbita transformación de Duda, que cambió su reciente colección de críticas por un catálogo como el de las grandes tardes. Le faltó coronarlo con algún disparo peligroso, aunque en cuanto tomó el sitio de Tighadouini en el campo ya dio un pase peligroso a Charles para cambiar la cara del ataque. Libre en la media punta, asistió por dentro y por fuera y con él el ataque se encendió y musicalizó súbitamente como una atracción de feria. Eso sí, sin remate, una asignatura que va camino de recuperación en junio. Ayer hubo algunos buenos centros de Juan Carlos, Boka y hasta Rosales, pero todo eran tiros al aire.

Curiosamente, las decisiones iniciales de Gracia y las circunstancias propiciaron el centro del campo más ofensivo de la temporada. Fornals, Recio, Espinho, Duda y Juan Carlos acabaron juntándose en la medular. El resultado, el de siempre, el equipo blanquiazul continúa siendo el único de Primera que no ha marcado lejos de La Rosaleda.

El merodeo no dio para más. Quedó algo más desnudo el Sporting, que sufrirá esta temporada, pero que tiene al talento croata como faro para solucionar partidos como el de ayer. Los cinco minutos finales fueron una antología de pases, regates y disparos, y resultó milagroso que enviara al travesaño dos de ellos, previas manos milagrosas de Weligton y Kameni. Sí, mano del brasileño, que engañó a propios y extraños porque parecía que había desviado el tiro con la cabeza. La Ley de Murphy hacía temer a los locales, pero el cenizo de este Málaga pesa aún más que la teoría y no dio para ni siquiera aguantar el empate. Visto lo visto, quizá hay que celebrar incluso que el average se puede recuperar para la vuelta...

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios