Propuestas Cultura | Elecciones Municipales Málaga 2019 Cultura: consolidación o redefinición

  • Reconocida como primera carta de presentación de la ciudad, la materia cultural ha seguido en Málaga un modelo concreto a base de museos que pide un recambio a medio plazo

Ambiente en el Centro Pompidou durante la pasada Noche en Blanco. Ambiente en el Centro Pompidou durante la pasada Noche en Blanco.

Ambiente en el Centro Pompidou durante la pasada Noche en Blanco. / Javier Albiñana (Málaga)

Fue la oferta cultural, más incluso que otras intervenciones asociadas como la peatonalización del centro, la que confirió a Málaga una proyección mundial inusitada como ejemplo de metamorfosis urbana. La llegada de los nuevos museos, especialmente el Centro Pompidou y el Museo Ruso, hace ahora cuatro años (y cuatro años después de que el Museo Carmen Thyssen ampliara la categoría de Ciudad de los Museos que el CAC y el Museo Picasso habían ganado para Málaga en 2003), hizo de la urbe un caso único estudiado, reconocido y también imitado en España y también fuera de ella, con reportajes en las primeras cabeceras de la prensa internacional dedicados al milagro malagueño. En este último mandato municipal, el alcalde popular, Francisco de la Torre ha dirigido su política municipal a la consolidación de estos logros, con el compromiso de permanencia del Centro Pompidou hasta 2025 como, seguramente, el éxito más notorio de su gestión. Convertidos ya los museos en parte indisoluble del paisaje, lo cierto es que la cultura en Málaga necesitará, cuanto menos a medio plazo, mimbres nuevos y distintos para que el carácter cosmopolita ahora ganado no se resienta. O tal vez no: en todo caso, los apuntes culturales de los programas que los distintos partidos brindan de cara a las elecciones del domingo oscilan entre la prolongación del modelo vigente o la apertura a otros modos de incentivar la cultura. Y la cuestión no es moco de pavo por cuanto hablar de cultura implica hablar de la definición de la ciudad misma.

Programas

No promete el PP nuevos museos (sí un centro de interpretación de la cerámica andaluza), pero sus anuncios están vinculados casi en su totalidad a equipamientos de muy diverso calado: el primero, el Auditorio, para el que De la Torre manifiesta su compromiso de alcanzar un acuerdo con el resto de instituciones implicadas (el Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía y la Diputación) que permita disponer de la infraestructura en el Muelle de San Andrés en cuatro años. Sí profesa la titularidad exclusivamente municipal el D-6, el centro para jóvenes creadores que, a imagen y semejanza de Matadero Madrid, quiere abrir el PP próximamente en la antigua cárcel de la Cruz de Humilladero. Especialmente significativo es el anuncio del refuerzo de la red municipal de bibliotecas, con nuevas sedes en Teatinos y El Limonar además de la que acogerá en el centro el Convento de San Andrés, por cuanto demuestra que también De la Torre tiene presente la descentralización como una de estas directrices imprescindibles a medio plazo. En este sentido se inscriben novedades como el planetario anunciado para el Campamento Benítez y la ampliación del Centro Principia, que además vienen a abordar un ámbito, el científico, habitualmente descuidado en la política cultural de Málaga. Promete también el PP un plan especial para la Alcazaba y Gibralfaro que Málaga lleva ya demasiado tiempo esperando, y es aquí donde el PSOE se crece en su programa electoral con propuestas dirigidas, especialmente, a la preservación y recuperación del patrimonio histórico, con la Alcazaba como primer objeto de la actuación dada la urgente necesidad de rehabilitación que muestra en no pocos espacios. El candidato socialista, Daniel Pérez, asegura que mantendrá los convenios ya comprometidos con los museos para su permanencia en Málaga hasta al menos 2025, pero que no buscará fórmulas para más museos a favor de otros modelos más participativos para la cultura. Ciudadanos es tal vez el partido que dedica menos atención a la cultura, con detalles también en su mayoría relativos al patrimonio (como la integración de los restos arqueológicos en una Plaza de la Merced ampliada tras el derribo del Astoria y, también, un plan general para Gibralfaro). Adelante Málaga propone la construcción y adecuación de centros culturales en los barrios y la creación de una escuela de artes en El Ejido, propuestas que entran en sintonía con la determinación de Málaga Ahora de dedicar más inversiones a los jóvenes creadores (inversiones que dejarían de ingresar los museos) para que puedan desarrollar su trabajo en Málaga. Vox plantea por su parte un Museo de las Gestas y Glorias de España en el Convento de la Trinidad, donde la Junta de Andalucía espera instalar su propio centro múltiple para jóvenes creadores. Por cierto, el grado de colaboración municipal con este proyecto dependerá, claro está, de los resultados en las urnas este domingo.

Alternativas

La apuesta por los grandes museos ha dejado en Málaga una historia de éxito pero, también, de paradojas. Para resarcirse del fracaso en la carrera por la Capitalidad Cultural de Europa en 2016, la ciudad se adjudicó el apellido cultural a base de la incorporación de equipamientos para el arte, pero al mismo tiempo se han obviado otros aspectos que definen también el carácter cultural de una ciudad. Málaga necesita de manera urgente una mayor dotación para sus bibliotecas, por no hablar de la obligación moral de impulsar de una vez la Biblioteca Provincial en San Agustín. Mientras llega o no el Auditorio, Málaga genera una ingente cantidad de talento en música y artes escénicas, del jazz a la música clásica pasando por el rock, la danza y el teatro, que no cuenta con suficientes espacios para la puesta en marcha de sus actividades y que podría encontrar salida en los barrios, donde sería relativamente sencillo acondicionar salas para espectáculos de pequeño y mediano aforo. Siendo la Ciudad de los Museos, Málaga ha perdido en los últimos años algunas de sus mejores galerías sin un reemplazo; y, aunque hablemos de una competencia privada, sí es posible generar una política cultural que convierta la ciudad en destino apetecible para galeristas. El objetivo es, o debería ser, un tejido cultural que una a creadores y ciudadanos. No es un mal reto.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios