Esta es la mejor ruta de senderismo que puedes en Málaga este enero para descubrir al 'indio' de Antequera

La Peña de los Enamorados es uno de los enclaves más curiosos del interior de la provincia de Málaga

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La Peña de los Enamorados, el indio tumbado de Antequera. / turismo.antequera.es

En la vega de Antequera hay una montaña que no se recorre solo con las piernas, sino también con la mirada y la imaginación. Allí, donde el paisaje dibuja el perfil inconfundible de un rostro tallado en piedra, arranca la mejor ruta de senderismo que puedes en Málaga este enero, un recorrido que conduce hasta el corazón del llamado ‘indio’ de Antequera. La Peña de los Enamorados emerge como un gigante dormido sobre los campos de cultivo, invitando a descubrir, paso a paso, una de las siluetas más reconocibles y simbólicas del interior malagueño, donde la geología, la historia y el territorio se funden en una experiencia única.

Este promontorio calcáreo, que alcanza los 878 metros de altitud, domina la extensa Vega de Antequera como si emergiera de un mar de cultivos. Su peculiar geomorfología, visible especialmente desde la perspectiva suroccidental, dibuja el perfil de la cabeza de un jefe indio tumbado boca arriba, con nariz, frente, ojos y plumas claramente reconocibles. Esta imagen ha dado lugar a una de las rutas más llamativas del senderismo en Málaga, especialmente atractiva durante el mes de enero.

La Peña de los Enamorados: geología, paisaje y leyenda

La Peña de los Enamorados no es solo un hito geológico de la provincia de Málaga, sino también un enclave cargado de simbolismo. La tradición oral sitúa aquí una de las leyendas más conocidas del interior malagueño. Cuenta la historia de Tagzona, hija de Ibrahim, alcaide del castillo de Archidona, y de Hamet, joven de ascendencia abencerraje procedente de Antequera. Ante la imposibilidad de vivir su amor por las diferencias culturales y religiosas, ambos huyeron cruzando el río Guadalhorce. Perseguidos y acorralados en la cima de la peña, decidieron arrojarse al vacío, sellando así su destino y dando nombre al lugar.

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Este relato se suma al valor paisajístico de una formación que destaca como un auténtico iceberg calizo rodeado de campos agrícolas, visible desde kilómetros a la redonda y profundamente integrada en la identidad visual de Antequera y su entorno.

Inicio del recorrido: de la antigua estación al río Guadalhorce

La ruta tiene su punto de partida en las inmediaciones de la antigua estación ferroviaria de La Peña, hoy desaparecida, donde se localiza una explanada utilizada tradicionalmente para estacionar vehículos. Desde este punto, el perfil sur de la Peña de los Enamorados se muestra con claridad, permitiendo identificar el trazado general del ascenso.

El primer tramo discurre por una vereda paralela a la vía del tren, hasta alcanzar el puente férreo que cruza el río Guadalhorce. El entorno fluvial aporta un contraste verde al paisaje y marca el inicio de una transición progresiva hacia un terreno más abrupto. Tras cruzar el puente, una angarilla permite salvar el vallado que delimita las fincas privadas que rodean la peña, un aspecto clave, ya que los accesos están muy limitados debido al uso agrícola y ganadero de la zona.

Ascenso por la arista meridional: la cara del indio

El ascenso se realiza principalmente campo a través, siguiendo la arista meridional de la peña. No se trata de una ruta senderista convencional, sino de un recorrido sobre roca caliza en el que el uso continuo de las manos es habitual. El itinerario avanza desde lo que se identifica como la mejilla izquierda del indio, ganando altura de forma constante hasta alcanzar la nariz, que coincide con la cumbre.

Durante la subida, se atraviesan antiguas zonas de cantera y senderos marcados por el paso del ganado. En las laderas aparecen acebuches de gran porte que aportan referencias visuales y zonas de sombra. A medida que se gana altura, las vistas se amplían hacia el Arco Calizo Central y otras sierras del entorno, ofreciendo una lectura geográfica muy completa del interior de la provincia de Málaga.

Panorámicas desde la cumbre y descenso circular

La cima de la Peña de los Enamorados actúa como una auténtica atalaya natural. Desde este punto, las panorámicas de 360 grados abarcan una amplia extensión del territorio malagueño: la Vega de Antequera, las sierras de Archidona, Mollina, Humilladero, El Torcal, Camarolos y, en días despejados, otras alineaciones montañosas más lejanas.

A lo lejos, la Peña de los Enamorados, en Antequera. / visitacostadelsol.com

El descenso se realiza inicialmente por el mismo trazado hasta alcanzar un collado que corresponde a los ojos del indio. Desde allí, el itinerario cambia de orientación hacia el norte, bajando por una vaguada con terreno más suelto. Este tramo conduce hacia la base de la peña, bordeando las plumas del perfil rocoso, hasta enlazar con un antiguo camino vinculado a explotaciones de cantera.

El cierre del recorrido se completa al conectar nuevamente con el puente ferroviario sobre el Guadalhorce, completando así un trazado circular alrededor de una de las formaciones más icónicas del senderismo en Antequera.

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