De un pueblo museo a uno de los pueblos blancos más bellos: la ruta de senderismo más mágica de la Gran Senda de Málaga
Entre Genalguacil y Casares hay un sendero de gran belleza que conecta estos dos pueblos de gran personalidad en Málaga
Las 35 rutas de la Gran Senda de Málaga: el tesoro es el propio mapa
Hay caminos que no solo unen puntos del mapa, sino relatos completos del territorio. En el interior de la provincia de Málaga existe una ruta donde el arte convive con el monte, donde los pueblos parecen surgir de la piedra y donde el paisaje cambia a cada paso sin perder coherencia. La etapa 28 de la Gran Senda de Málaga dibuja ese hilo invisible entre dos localidades singulares, Genalguacil y Casares, conectando cultura, naturaleza y tradición a lo largo de un recorrido que resume la esencia del sur más interior.
La Gran Senda de Málaga es uno de los grandes proyectos senderistas de Andalucía, articulando la provincia a través de una red de etapas que enlazan municipios, espacios naturales y enclaves históricos. Dentro de ese trazado, la etapa que une Genalguacil y Casares destaca por su riqueza paisajística y por la singularidad de los núcleos urbanos que conecta. Con una longitud aproximada de 20 kilómetros, este tramo discurre entre el Valle del Genal y el entorno de SierraCrestellina, atravesando lomas, puertos de montaña, riberas y alcornocales que definen el carácter del occidente malagueño.
Genalguacil, el Pueblo Museo como punto de partida
El recorrido arranca en Genalguacil, conocido como el Pueblo Museo por la presencia constante de obras de arte integradas en sus calles y fachadas. Desde el Mirador de los Poyetes, situado en la parte sur del casco urbano y muy próximo a la iglesia y a la calle Real, comienza el sendero que se adentra en el entorno natural.
En los primeros kilómetros, el paisaje se compone de bancales de olivos, chumberas y cultivos tradicionales, a los que se suman progresivamente encinas y alcornoques, marcando la transición hacia zonas de mayor masa forestal. El ascenso hacia la casa del Helechal ofrece una visión amplia de Genalguacil y de las sierras que lo rodean, evidenciando su posición elevada dentro del valle.
Puertos, lomas y huellas del pasado rural
Uno de los puntos clave del itinerario es el puerto de la Loma, desde donde el paisaje se abre hacia amplias perspectivas del territorio. En este sector aparecen restos como las ruinas del lagar Nuestra Señora de Valdiviana, testimonio del pasado agrícola de la zona.
El camino continúa por la loma de las Posteruelas, un tramo marcado por vistas de SierraBermeja y de los pueblos blancos del bajo Genal. A partir de ahí, el descenso por la cuesta de la Bañuela se realiza entre formaciones de pizarra que encajonan el sendero y dirigen la mirada hacia la cuenca del ríoAlmárchal. En el encuentro de este río con la garganta de la Cueva del Vaque aparece el charco de la Vega, un enclave natural ligado al curso fluvial que forma parte del paisaje tradicional del recorrido.
El alcornocal y la llegada visual a Casares
Tras cruzar esta zona, la ruta se interna en un alcornocal denso, uno de los ecosistemas más representativos del oeste malagueño. El ascenso conduce hasta el puerto del Lentisco, desde donde la silueta blanca de Casares comienza a recortarse en el horizonte.
El paso por el puerto Paloma permite observar de forma nítida las formaciones de Sierra Crestellina y la garganta de la Alberquilla, en un entorno donde se combinan pinos, encinas y alcornoques. Este tramo desemboca en el Paraje Natural de Sierra Crestellina, antesala del descenso final. Desde el puerto de los Guardas, el paisaje se abre hacia el mar Mediterráneo, un contraste visual que anuncia la proximidad del destino. El sendero avanza entre casas de campo y pequeños huertos hasta alcanzar el núcleo urbano.
Casares, final de ruta entre cal y piedra
El itinerario concluye en Casares, uno de los pueblos blancos más reconocibles de la provincia de Málaga. Su entramado de calles estrechas y empedradas conduce hasta la plaza de España, donde la fuente de Carlos III, con sus cuatro caños, marca el final simbólico de la etapa.
Este tramo de la Gran Senda de Málaga une dos identidades muy distintas pero complementarias: el carácter artístico de Genalguacil y la estética histórica de Casares. A lo largo del recorrido, el sendero atraviesa paisajes cambiantes, restos de la actividad rural tradicional y algunos de los enclaves naturales más representativos del interior malagueño.
Accesos y localización del inicio
Genalguacil se comunica con el resto de la Serranía de Ronda a través de las carreteras MA-8304 y MA-8305, que enlazan con la A-369 (Ronda–Algeciras). Desde la Costa del Sol, el acceso se realiza por la MA-8301 desde Estepona hasta el Puerto de Peñas Blancas, con posibilidad de enlace posterior hacia el municipio.
El punto de inicio de la ruta se sitúa en el Mirador de los Poyetes o de la Lomilla, donde existe una zona habilitada para estacionamiento, facilitando el comienzo de una de las etapas más representativas y evocadoras de la Gran Senda de Málaga.
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