La ruta de senderismo que debes apuntarte para hacer en las próximas semanas en Málaga: belleza de la naturaleza

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Almendros en flor que se pueden ver en esta ruta llegado el momento de su floración.
Almendros en flor que se pueden ver en esta ruta llegado el momento de su floración. / malaga.es

Enero transforma el interior de la provincia de Málaga en un escenario casi irreconocible. Donde durante buena parte del año dominan los tonos ocres y verdes, irrumpe de pronto una explosión de blancos y rosados que cubre laderas, vaguadas y caminos rurales. Es el momento en que los almendros despiertan y el Valle del Guadalhorce se convierte en un gran mosaico natural. En ese contexto, la Ruta de los Almendros adquiere todo su sentido como uno de los recorridos paisajísticos más singulares del calendario invernal malagueño.

El mes de enero ofrece en la provincia de Málaga un espectáculo natural muy concreto: la floración de los almendros. Este fenómeno, favorecido por el microclima suave del Valle del Guadalhorce, convierte a esta comarca en un referente del turismo rural y paisajístico durante las primeras semanas del año.

La conocida como Ruta de los Almendros se extiende por los municipios de Almogía y Cártama, atravesando un entorno donde los campos cultivados conviven con especies autóctonas como algarrobos, alcornoques y olivos manzanillos aloreños. El resultado es un paisaje dinámico, de gran riqueza cromática, que define buena parte del carácter agrícola e histórico de la zona.

Un itinerario entre vegas fértiles y colinas floridas

El recorrido tiene su punto de partida en Málaga capital, desde donde se toma la carretera MA-423 en dirección a Almogía. A lo largo de aproximadamente 23 kilómetros, el trayecto discurre por la Hoya de Málaga, una vega fértil irrigada por el río Guadalhorce, eje vertebrador de la comarca.

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Durante el recorrido, las colinas se presentan como auténticos lienzos naturales, en los que el blanco y el rosa de las flores de almendro contrastan con el negro de los troncos, el rojo de la tierra y el verde persistente de los cultivos. Este tramo inicial permite comprender la dimensión agrícola del valle y su estrecha relación con el paisaje actual.

Almogía, historia y vistas sobre los campos de almendros

La llegada a Almogía introduce un cambio de escala. Este pueblo blanco, asentado sobre un terreno elevado, conserva una fisonomía marcada por su pasado andalusí. El casco antiguo mantiene calles estrechas y serpenteantes, herencia de su trazado morisco, que conducen hacia distintos puntos panorámicos del municipio.

Vistas del pueblo de Almogía.
Vistas del pueblo de Almogía. / malaga.es

Dominando el conjunto se alza la Torre de la Vela, vestigio de origen árabe situado en el Cerro del Villar. Desde la entrada del pueblo se obtienen algunas de las vistas más amplias de los campos de almendros en flor, con el valle extendiéndose a los pies del núcleo urbano y reforzando la imagen de Almogía como balcón natural del Guadalhorce.

Camino hacia la Noria y el sendero de Santi Petri

Desde Almogía, el itinerario continúa por la carretera MA-421, en dirección a la antigua Noria, una construcción del siglo XVIII que en su día fue punto de encuentro para las mujeres del pueblo. Este elemento patrimonial introduce una dimensión etnográfica al recorrido, vinculada a los usos tradicionales del agua y la vida cotidiana.

A unos cuatro kilómetros se localiza el inicio del sendero de Santi Petri, un camino rural bien conservado, concebido originalmente para bicicletas y caballos, aunque también transitable en vehículo. Este tramo ofrece amplias vistas del valle y, en jornadas despejadas, permite distinguir la ciudad de Málaga y la franja litoral cercana.

El Monte Santi Petri como mirador natural

El punto más elevado de la ruta se alcanza en el Monte Santi Petri, con 797 metros de altitud. Esta elevación funciona como un auténtico mirador natural del Valle del Guadalhorce y su entorno. En condiciones de buena visibilidad, desde aquí es posible incluso divisar las costas del norte de África.

Vistas desde el Monte Santi Petri
Vistas desde el Monte Santi Petri / malaga.es

En este enclave se desarrolla una ruta de senderismo señalizada, de dificultad media-baja y una duración aproximada de dos horas. El entorno natural está marcado por la presencia de retamas, romero, tomillo y palmito, configurando un paisaje mediterráneo bien conservado que acompaña al caminante durante todo el ascenso y descenso.

La Ermita de las Tres Cruces y el final en Cártama

De nuevo en descenso, la Ermita de las Tres Cruces se presenta como uno de los puntos clave del itinerario. Situada en el límite entre Álora, Cártama y Almogía, este enclave ofrece una panorámica excepcional de buena parte de la provincia de Málaga, reforzando el carácter estratégico y simbólico del lugar.

Un panorámica de la Ermita de las Tres Cruces.
Un panorámica de la Ermita de las Tres Cruces. / malaga.es

La ruta concluye en la Estación de Cártama, donde se localiza Almensur, una fábrica especializada en productos elaborados con almendra. Turrones, mantecados y almendras fritas ponen el broche final a un recorrido que combina naturaleza, paisaje agrícola, patrimonio histórico y tradición gastronómica, consolidando a la Ruta de los Almendros como uno de los itinerarios más representativos del invierno en Málaga.

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