Subir al pico más alto de Málaga: una ruta exigente entre pinos, nieve y silencio que termina con una de las panorámicas más espectaculares del sur de España

Tres de las rutas parten de los pueblos malagueños de Canillas de Aceituno, Sedella y Alcaucín que suben hasta La Maroma

Este es el pueblo de Málaga con el legado andalusí y mudéjar más bien conservado

La Maroma, el pico más alto de la provincia de Málaga
La Maroma, el pico más alto de la provincia de Málaga / M.H.

Hay montañas que se observan desde la distancia y otras que invitan a recorrerlas paso a paso hasta tocar el cielo. En el corazón de la Axarquía malagueña se alza una cumbre que domina el horizonte de toda la comarca y que, durante el invierno, puede aparecer cubierta por un inesperado manto blanco. Se trata de La Maroma, una montaña que alcanza los 2.069 metros de altitud y que se ha convertido en uno de los grandes retos para los amantes del senderismo en la provincia de Málaga.

Ascender a esta cima supone recorrer uno de los paisajes naturales más singulares del sur peninsular. El trayecto atraviesa bosques de pinos mediterráneos, zonas de roca caliza y parajes donde el silencio se impone sobre cualquier otro sonido. En los meses más fríos, además, la presencia de nieve y hielo transforma completamente el entorno, creando una escena poco habitual a escasos kilómetros del mar Mediterráneo.

La Maroma, la cumbre más alta de Málaga

La Maroma se encuentra dentro del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, un amplio territorio montañoso que se extiende entre las provincias de Málaga y Granada y que destaca por su riqueza paisajística y su diversidad natural. Con sus 2.069 metros de altitud, esta montaña se erige como la cumbre más elevada de la provincia malagueña. Desde su cima, el paisaje se abre en todas direcciones. Hacia el norte aparecen alineaciones montañosas como Sierra Nevada, así como otras formaciones como la sierra de los Filabres o la de Guadix.

Al mirar hacia el sur, el horizonte cambia completamente. A poco más de 17 kilómetros en línea recta se extiende el Mar de Alborán, cuya superficie azul contrasta con la roca clara de la montaña. En los días especialmente despejados, incluso es posible distinguir las montañas del norte de África difuminadas en la distancia. La cima está marcada por un vértice geodésico de aproximadamente cuatro metros de altura que funciona como referencia visible en el punto más elevado del macizo.

Un paisaje de pinos, roca y nieve

El recorrido hacia La Maroma se caracteriza por una notable variedad paisajística. A lo largo de la subida, el sendero atraviesa pequeñas zonas boscosas dominadas por pinos mediterráneos que, en invierno, pueden aparecer cubiertos por nieve.

Este contraste crea un ambiente poco habitual en la provincia de Málaga, donde la imagen de árboles nevados recuerda a paisajes de latitudes mucho más septentrionales. Durante el ascenso, el sonido de las pisadas sobre la tierra o el hielo rompe el silencio que domina la montaña.

A medida que se gana altitud, el paisaje se vuelve más abierto y rocoso. Las laderas calizas comienzan a dominar el entorno hasta alcanzar la zona final de la subida, donde el terreno se convierte en un pedregal que, durante las nevadas, puede quedar completamente cubierto por un manto blanco.

Cuatro rutas para alcanzar la cima

La Maroma puede alcanzarse por cuatro itinerarios principales que parten desde distintos puntos del entorno. Uno de ellos comienza en la provincia de Granada, concretamente en la zona conocida como El Robledal, un área rodeada de pinares donde se encuentra un espacio de acampada controlada. En la provincia de Málaga existen tres rutas de ascenso. Estas parten desde los municipios de Canillas de Aceituno, Sedella y Alcaucín. Cada una de ellas presenta características distintas.

La ruta desde Canillas de Aceituno comienza con una fuerte pendiente que discurre cerca de la Cueva de La Rábita, un antiguo lugar de oración sufí.

Vista de La Maroma con nieve en la cumbre.
Vista de La Maroma con nieve en la cumbre. / EFE

El recorrido que parte de Sedella arranca desde este pequeño pueblo blanco que conserva un torreón mudéjar del siglo XVI.

Por su parte, la subida desde Alcaucín arranca en el Área recreativa de El Alcázar y es considerada una de las rutas más accesibles hacia la cumbre, aunque mantiene una pendiente constante durante buena parte del trayecto.

El ascenso desde Alcaucín y sus puntos emblemáticos

El itinerario que parte de Alcaucín comienza siguiendo una pista forestal que conduce hacia el Cerro Tacón. El sendero continúa mediante un zigzag de curvas que permite ganar altura de forma progresiva.

Tras superar este tramo se alcanza la zona conocida como Loma de las Víboras. A partir de este punto, especialmente en invierno, la nieve suele empezar a cubrir el terreno, lo que transforma el recorrido en un desafío mayor.

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Durante la subida se atraviesan varios enclaves característicos del macizo, como la Majada del Arce, el collado de Fuente Santa, el Acarraero y la Casa de las Nieves. El tramo final se desarrolla sobre roca caliza hasta alcanzar la cumbre, donde el paisaje se abre en una panorámica que abarca montañas, costa y grandes extensiones naturales del sur de España.

¿Por qué se llamana 'La Maroma'?

La montaña guarda también un curioso episodio ligado a su historia. Bajo la superficie rocosa de la cumbre existe una sima que antiguamente se utilizaba para almacenar nieve. Para acceder a ella se empleaban cuerdas gruesas conocidas como maromas.

Este detalle dio origen al nombre con el que hoy se conoce la montaña. Aunque en el pasado la cumbre era denominada Tejeda, el uso habitual de aquellas cuerdas terminó popularizando el término que ha llegado hasta la actualidad.

En pleno corazón del parque natural y dominando el paisaje de la Axarquía, La Maroma continúa siendo una de las cimas más emblemáticas del sur peninsular, un lugar donde la montaña y el Mediterráneo se encuentran en un mismo horizonte.

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