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Coronavirus: El Aeropuerto de Málaga no entra en cuarentena

  • El movimiento no cesa mientras los trabajadores mantienen la esperanza de que sean los últimos vuelos previos al cierre de fronteras

  • La mayoría de los que salen son extranjeros y mayores; los que llegan, jóvenes repatriados 

El aeropuerto, este miércoles. El aeropuerto, este miércoles.

El aeropuerto, este miércoles. / Javier Albiñana

El trasiego es constante, más acuciado a primera hora de la mañana. La prisa de los que salen (o lo intentan) se mezcla con el sosiego de los que llegan. La mayoría no tiene mascarilla (ni lo pretende) y las distancias de seguridad siguen siendo una fantasía. El Aeropuerto de Málaga aún no ha entrado en cuarentena. 

"Un taxi para cuatro, por favor; pero necesitamos que sea grande, traemos mucho equipaje", se escucha ante la fila de estacionamiento. Son cuatro jóvenes recién aterrizados de Suiza, estaban trabajando por la temporada pero la irrupción del coronavirus les ha descuadrado los planes. Allí, la situación "va con retraso": "Están tomando las primeras medidas y hemos decidido volver de urgencia antes de que sea tarde", explica uno de ellos. 

Cuando la secretaria general del Ministerio del Transportes, María José Rallo del Olmo, instó ayer a los que quisieran retornar a hacerlo "cuanto antes" ellos ya tenían el vuelo comprado. No han tenido ningún problema hasta pisar Málaga aunque no saben cómo llegar a sus respectivos hogares, entre la Alpujarra y Almería. "Eso nunca ha sido fácil", asevera uno de ellos. 

El aeropuerto, este miércoles. El aeropuerto, este miércoles.

El aeropuerto, este miércoles. / Javier Albiñana

En la pantalla de llegadas aparecen cuatro vuelos cancelados y no hay ni una decena de personas en la sala. Una joven cruza el torno y abraza a su padre. La distancia se ha roto. Un señor repone la máquina dispensadora, dos mujeres observan desorientadas la información y un sintecho reposa en la esquina del baño. 

En la planta superior, donde está la terminal de salidas, el ritmo es distinto. En apariencia, hay más sosiego que en días anteriores pero los operarios aseguran que no, que a primera hora de la mañana la situación era caótica. Aunque el movimiento es constante, hay muchas puertas de embarque de compañías cerradas y el ambiente parece calmado a las 12:30.

"Espero que sean los últimos vuelos", explica uno de los técnicos encargados de la seguridad de embarque. Más de la mitad de los 196 países del mundo vetaron en los últimos días la entrada a viajeros procedentes de España. Desde el pasado lunes, España mantiene controles en las fronteras terrestres y no descarta el cierre de sus fronteras aéreas y marítimas para contener la expansión del coronavirus. La Unión Europea aprobó ayer el cierre de sus fronteras exteriores durante 30 días. La situación no se presupone fácil. 

Un grupo de turistas en el aeropuerto. Un grupo de turistas en el aeropuerto.

Un grupo de turistas en el aeropuerto. / Javier Albiñana

Por aproximación a la vista, el 90% de las personas que rondan el aeropuerto este martes son extranjeros. Esta mañana no se cruzaban policías ni militares sino grupos de británicos con grandes equipajes. "La mayoría es gente mayor, daneses, alemanes o ingleses que estaban para una larga temporada o residía aquí y ahora quieren irse", explica el encargado de la seguridad. 

Entran por el torno de embarque una veintena de británicos. Todos tienen la tez rojiza y arrastran un saco de golf con ruedas. Ninguno lleva mascarilla. "La mayoría pasa, alegan que para qué si luego en el avión están juntos. No hay conciencia ni civismo y los trabajadores del aeropuerto no podemos hacer nada", explica otro asistente. Ellos también se quejan de la falta de material de prevención. "Esto no es cuarentena ninguna", subrayan. 

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