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Ahmed Samsam y todo lo que revela su detención
terrorismo yihadista | nuevos desafíos
La localización en Benahavís de un yihadista que combatió en Siria pone de relieve la posición geoestratégica de la Costa, pero también la cara y cruz de las políticas antiterroristas europeas y el riesgo de los retornados
El 30 de junio fue detenido en un hotel de Benahavís Ahmed Samsam, ciudadano danés retornado en 2015 a su país después de haber luchado durante dos años y medio en Siria, primero con un grupo yihadista vinculado a Al Qaeda y posteriormente con la organización terrorista Estado Islámico (Isis o Daesh). ¿Por qué vino a la Costa del Sol? ¿Por qué ha sido detenido en España? Buscar la respuesta a estas dos preguntas explica en gran medida la situación de Europa frente al terrorismo yihadista y la posición que juega la Costa del Sol y, en término generales el Mediterráneo español, en este escenario.
En primer lugar, Ahmed Samsam vino a Málaga porque pudo y porque quiso. Ana Salinas, catedrática de Derecho Internacional Público de la Universidad de Málaga, experta vinculada al comité antiterrorista del Consejo de Europa (Codexter) subraya las cualidades geoestratégicas de una zona que es la punta sur de Europa, a tiro de piedra de África, con cifras masivas de población flotante y decenas de conexiones aéreas internacionales exentas de fronteras donde, además, operan redes organizadas dedicadas al tráfico de hachís y armas. Este escenario se completa con un entorno de gobiernos dominados por la "esquizofrenia" porque mientras condenan el terrorismo se escurren como pueden de los tratados internacionales que buscan proporcionar herramientas jurídicas para combatirlo. Un ejemplo: el Consejo de Europa aprobó en octubre de 2015 un protocolo adicional al Convenio para la Prevención del Terrorismo para que los 47 países que integran esta institución persigan y condenen a los yihadistas retornados desde zonas de conflicto. Casi dos años después, solo han ratificado el acuerdo Italia, Dinamarca, Mónaco, Bosnia, Albania y Moldavia. Otros 28 lo han firmado, pero no ratificado. Una directiva de la Unión Europea de marzo de este año da de plazo a los gobiernos de los 28 hasta el 8 de septiembre de 2018 para incorporar a sus respectivos ordenamientos los acuerdos que permiten detener, juzgar y condenar a quienes hayan combatido con organizaciones terroristas en el exterior, pero hasta el momento medidas de estas características solo se han adoptado en el ordenamiento jurídico de 11 países: España, Chequia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Lituania, Holanda, Eslovaquia y Suecia.
Es decir, Ahmed Samsam vino a España porque pudo. "Si Dinamarca lo tenía fichado y sabía que había vuelto de Siria en 2015, ¿por qué no estaba en la cárcel? Ese es el problema", apunta un experto en terrorismo yihadista.
Esta fuente coincide con la catedrática Ana Salinas al poner de relieve las oportunidades que ofrecen las costas españolas para pasar desapercibido. Recuerda lo que sucedía en los años 70 y 80 cuando fugitivos británicos sorteaban la acción de la justicia desde cómodos escondites de la Costa del Sol entonces rebautizada por los tabloides ingleses como la costa del crimen. Por un lado está la oportunidad de pasar inadvertido entre la masa de población flotante y la creciente oferta de alojamiento y, por otro, está la proximidad a organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y armas. El Ministerio de Interior ha reconocido que Ahmed Samsam trataba de comprar en Málaga armas y chalecos antibalas y éste es solo el último ejemplo de un listado: en abril de 2015 fue detenido en un anodino piso de Rincón de la Victoria Antoine Denevi, acusado de suministrar armas a Amedy Coulibaly, el terrorista que mató a cinco personas en enero de 2015 en un supermercado de París especializado en alimentos cosher. En septiembre del año pasado Vigilancia Aduanera y la Guardia Civil interceptaron en el puerto de Algeciras 737 fusiles de asalto y 72 lanzadores antidisturbios, en marzo la Policía Nacional decomisó en los puertos de Algeciras y Valencia tres contenedores con 20.000 uniformes y complementos militares destinados a Daesh y Al Nusra (organización islamista radical inicialmente vinculada a Al Qaeda en Siria) y en septiembre de 2014 fueron aprehendidas otras 100 armas ilegales también en el puerto algecireños con destino a Beirut (Líbano). El interés de El Estrecho para el tráfico de armamento es tan evidente que desde los atentados del 11-S, la OTAN tiene en marcha en el Mediterráneo la operación Active Endeavour para controlar el aprovisionamiento a los grupos terroristas.
Las organizaciones destinadas al tráfico de drogas juegan otra función en este tablero. Tradicionalmente han sido fuente de financiación del terrorismo. Ya en los años 80 se vinculó el tráfico de heroína en la Costa del Sol con el movimiento independentista kurdo en Turquía. Sucedió también con los talibanes en Afganistán o Hezbolá en Líbano, entre otros. Pero la utilidad va más allá de proporcionar recursos, cobertura y protección a las organizaciones yihadistas, porque también suministran recursos humanos. "Gente agresiva, sin escrúpulos ni ideología a la que se le ofrece un discurso de redención", subraya Ana Salinas. Un estudio realizado por el Real Instituto Elcano sobre los detenidos en España entre mayo de 2013 y junio de 2016 por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista pone de relieve que el 44,6% tenía antecedentes penales. De hecho, Ahmed Samsam había estado en la cárcel por actividades delictivas comunes antes de radicalizarse.
La otra cara de la moneda reside en que la experiencia antiterrorista acumulada durante décadas de lucha contra ETA y la conmoción general que provocaron los atentados del 11-M. "Así se cerró el círculo", dice Ana Salinas, para que España reaccionara con agilidad tanto para articular herramientas jurídicas específicas para perseguir las diferentes manifestaciones del terrorismo yihadista (desde la autorradicalización en las redes sociales hasta la persecución penal de los terroristas retornados de zonas de conflicto), como para crear canales de cooperación "muy eficaces" entre la inteligencia policial y la judicatura, "todo ello con una legislación muy garantista", puntualiza. Por ejemplo, el periodo máximo de detención policial son 72 horas, el detenido es grabado en todo momento y un forense le visita dos veces al día.
Aunque los estados asumen con dificultad la adopción de esta normativa internacional antiterrorista, también es cierto que en los últimos años se ha afinado la cooperación. Los expertos consultados ponen de relieve la eficacia de las relaciones con las autoridades marroquíes y argelinas en materia antiterrorista y el fiscal malagueño Francisco Jiménez-Villarejo, representante de España en Eurojust (unidad de cooperación judicial de la Unión Europea) precisa en la memoria correspondiente a 2016 elevada al Gobierno que "los corresponsales nacionales para asuntos de terrorismo fueron de nuevo en 2016 de los más activos".
El año pasado se remitieron desde España 25 fichas relacionadas con otros tantos acusados con terrorismo de inspiración yihadista, al tiempo que se proporciona información actualizada sobre las causas, situación de los detenidos y sentencias. Esta labor se complementa con la práctica creciente las operaciones policiales codirigidas por jueces de dos o más países, bajo el paraguas de Eurojust. Uno de sus últimos éxitos se anotó el pasado 28 de junio con detenidos en Alemania, Reino Unido y Mallorca. La investigación puso de relieve que se preparaba un atentado apuñalando a viandantes en el municipio balear de Inca.
La detención de Ahmed Samsam en Benahavís fue en gran medida posible gracias al acceso a bases de datos internacionales que permitieron identificar a una persona de su entorno que había llegado días antes a la Costa del Sol, y a partir de ahí organizó un dispositivo de vigilancia que dio con el yihadista retornado.
Desde los atentados del 11-M, la Policía y Guardia Civil han realizado más de 200 operaciones contra el terrorismo yihadista y han practicado 669 detenciones en España y 63 en otros países. El informe Situación del terrorismo y tendencias de Europol recoge que el año pasado se practicaron en la UE 718 arrestos, de ellos 69 en España, frente a los 159 del año 2012.
"El drama ahora es la vuelta", destaca la catedrática Ana Salinas en alusión a la llegada de europeos que se sumaron al ISIS y que tras la intensificación de los bombardeos y los cercos de Mosul y Raqa, sus bastiones en Iraq y Siria, hacen temer una salida masiva. "Vuelven entrenados, con conocimiento de armas y explosivos, ultrarradicalizados, deshumanizados y con un pasaporte europeo que les permite moverse a sus anchas por un continente sin fronteras y con vuelos baratos", subrayan las fuentes policiales consultadas.
Ana Salinas recuerda que el regreso de combatientes no es nuevo. La primera detención de un retornado de la que se ha tenido conocimiento público tuvo lugar el 5 de enero de 2014 cuando fue detenido en el aeropuerto de Málaga el ceutí Abdeluahid Sadik Mohamed cuando volvía en un vuelo desde Estambul después de combatir casi un año con el ISIS. Desde 2013, la Comisión Europea ha subrayado el riesgo de los combatientes extranjeros de ISIS y ha articulado herramientas para detectar lo que denomina "viajes sospechosos".
La catedrática, no obstante, teme que ahora, a medida que la organización terrorista pierde territorio, se produzca una diáspora y con ella la yihad prenda en Europa. El coordinador de la lucha contra el terrorismo en la Unión Europea, Gilles de Kerchove, ha hecho constar que hay "entre 2.000 y 2.500 europeos o residentes de países europeos en esas zonas. Podrían volver ante la pérdida de terreno del Estado Islámico en los dos países en los que proclamó su califato". Los números, en cualquier caso, son confusos. El Ministerio del Interior ha situado en torno a 190 el número de españoles que se han enrolado en las filas del Daesh y grupos afines en Siria o Iraq. Sin embargo, el informe Foreign Fighters de la consultora estadounidense en inteligencia The Soufan Group elevaba la cifra a 250 en diciembre de 2015, entre un total de 5.000 europeos.
Imagen de Ahmed Samsam divulgada por él mismo en las redes sociales.
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