Aires yanquis en la ciudad
Desayunar degustando los cereales que series como Los Simpson han popularizado, pasear por la Quinta Avenida, perdón, por la Alameda Principal, con un cupcake en la mano, tomar una hamburguesa en un american dinner escuchando la música directamente de una rockola, beberse una lata de Coca-cola de vainilla o probar las variedades de golosinas de Wonka, sí las de Charlie y la fábrica de chocolate. Y todo ello mientras observa la variedad de tablas de skate y surf en un escaparate. Sin necesidad de cruzar el charco, el más puro estilo yanqui se instala en la ciudad, para consuelo de los que nunca lo han cruzado y darían lo que fuera por hacerlo y para recuerdo de los que sí lo han hecho.
Dos locales de comida dan cuenta del espíritu americano en la ciudad, sus llamativos sillones en los que degustar hamburguesas no dejan lugar a dudas. El pasado año abrió en la Alameda Principal, a la altura del número 44, Boogie Woogie, un american dinner en el que llama especialmente la atención la antigua rockola del año 1958 que decora el local, en la que escuchar una canción devuelve a otra época, a la de las películas de bar de carretera con la camarera rellenando una y otra vez el café en las tazas de los comensales. "Es un estilo que siempre nos ha gustado, en consonancia con la música que nos gusta a la familia", explica su propietaria, Conchi Rodríguez, que regenta el local junto al resto de su familia. Cuadros de discos originales firmados por sus autores y conseguidos en subastas y las láminas de antiguas máquinas de pinball completan la decoración junto con una Marilyn y un Elvis que diferencian los dos aseos. La carta se sale de lo típicamente americano y mezcla este estilo con el alemán, con hamburguesas, una de ellas con el nombre de Málaga burguer; varios tipos de salchichas; ensaladas de patata alemana y hasta rosti suizo, con patata cocida a la plancha con bacon y mantequilla. Ahora están inmersos en pleno cambio de los platos y prometen más ensaladas e interesantes nuevos tipos de salchichas alemanas.
Unas calles más allá, ya cerca de la Catedral, en la calle Molina Lario, tropezamos con otra hamburguesería del mismo estilo. En este caso es una franquicia de Peggy Sue's, una replica de los típicos bares norteamericanos de los años 50 y 60 que tanto se popularizaron en películas como Grease o Regreso al futuro. Llaman la atención las paredes pintadas de rosa, los bancos rojos y blancos, las luces de neón y las pequeñas gramolas en las que seleccionar la música que va sonando sucesivamente en el local. Sandwiches, hamburguesas personalizadas, pizzas y cestitas con chicken fingers, aros de cebolla, patatas fritas o nachos conforman la carta de este local que comenzó en Madrid y que desde entonces se ha extendido por todo el país. Como curiosidad, resaltar que a pesar de ser una franquicia no reproduce la estética de la marca al cien por cien, dado que los colores pastel con los que se diferencia la marca ya habían sido utilizados en el american dinner de la Alameda, por lo que hubo que cambiar incluso el tapizado de los sofás, para evitar llevar a confusiones.
La fiebre de los cupcakes se ha instalado con tal fuerza en Málaga que en poco más de un año, desde que abriera el primero de los locales de este tipo, ya se ha pasado hasta a impartir cursos para elaborarlos en casa, mientras el menaje para hornearlos y prepararlos se encuentra en cualquier ferretería. Una masa similar a las de las magdalenas en un molde también parecido y todo ello cubierto de los más variados glaseados hasta donde la imaginación alcance. Son varias las pastelerías de este tipo que han aflorado en la ciudad, muchas de ellas hasta incluyen en su denominación la palabra cupcake. En la Alameda Principal está Love is Bakery, mientras que en Carretería se encuentra Julia Cupcakes. En la Plaza de los Mártires ha abierto recientemente la llamada Mimi Cupcakes, y en la calle Calderón de la Barca My Sweet Paradise es otra de las cafeterías que ofrecen estos manjares; todas ellas con decoraciones acorde con los pasteles que presentan. Sin olvidar que la mayoría de las pastelerías de la ciudad ya reservan un hueco en sus vitrinas para estos pastelitos.
La más reciente incorporación yanqui corresponde a una tienda de productos cien por cien americanos. Taste of America abrió en la calle Comedias hace apenas un mes y su éxito ha sido rotundo. Grupos de adolescentes se reúnen a su alrededor para degustar cada tarde su Coca-cola de vainilla, una inmersión directa al mundo de Pull Fiction. Es la primera franquicia de esta marca que se instala en Andalucía, mientras que en Madrid ya se cuentan más de una decena. Jorge Gómez es el artífice, junto a su hermana Laura y su cuñado Ignacio Ortega, de la llegada de estos productos a Málaga. Para su éxito tiene dos razones posibles: "Se unen dos factores, que a la gente le gusta probar cosas nuevas y como los productos son de calidad y ya están asentados allí, gustan; y por otro lado, la gente que ha estado allí y conoce los artículos y cuando no lo pueden conseguir aquí, en cierto modo, hasta molesta".
Entre los productos que más curiosidad despiertan en Taste of America están las chucherías Wonka, que transportan de nuevo hasta el mundo de Charlie y la fábrica de chocolate y que muchos de los niños que pasan por la tienda se resisten a creer como reales. "Este Wonka, ¿es el verdadero?", le preguntan a Jorge Gómez dudando de que realmente exista el producto.
La comida tex mex tiene su propio estante en el supermercado americano igual que todo tipo de máquinas para preparar donuts, palomitas, algodón dulce y los ya mencionados cupcakes. Las salsas Paul Newman y de Jack Daniel's, las sopas Campbell -la de tomate ya es difícil de conseguir- y los famosos malvadiscos que no faltan en casi ninguna serie americana son otros de los productos destacados del local, que Gómez define como un supermercado en el que se puede comprar cualquier tipo de artículo pero de procedencia americana. Aunque matiza, "el 90% es producto americano y el resto, productos ingleses que también se consumen en Estados Unidos, aunque no sean puramente yanquis".
La moda surfera californiana está presente en cada una de las tiendas de este estilo de la capital, pero sin duda su mayor reflejo está la que la marca Vans abrió el pasado verano en la calle Císter de la capital. Repleto de guiños al surf y al skate y a la propia firma, el local dispone de las zapatillas que dieron nombre y forma a la marca -caracterizadas por su resistente suela de mayor adhesión a las tablas de skate-, mochilas, bicicletas, tablas de skate y surf...
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